Viernes, 20 Noviembre, 2020 - 18:53

Mimo Eidman, la escultora chaqueña elegida por Nación para visibilizar la disciplina

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Mimo Eidman, reconocida escultora de la provincia, fue elegida por Nación para visibilizar el Día Nacional del Escultor y la Escultora y de las Artes Plásticas, que fue celebrado el 17 de noviembre en referencia al nacimiento de la tucumana "Lola" Mora, referente de la disciplina.

Según relató la página de Cultura de la Nación tras una entrevista con la arquitecta chaqueña, Mimo Eidman "se enamoró de la escultura casi sin darse cuenta y que hoy, a más de treinta años de ese idilio, sigue trabajando por y para la escultura de su tierra". Además, la chaqueña integra la Fundación Urunday, organizadora de la Bienal Internacional de Chaco.

En la entrevista, Eidman manifestó que sus comienzos en el arte se dio, en parte, por el escultor chaqueño Fabriciano, quien le dijo respecto a una obra: "Mimo esto es monumental, tenes que hacerlas más grandes y en otro material. Cuando te decidas andá a mi taller". Desde aquel entonces y con esa iniciativa, Mimo señaló: "Nunca más me pude separar de la escultura".

"Cuando cantaba el n´vike", obra de Mimo Eidman, que se ubica en el ingreso a la ciudad de Resistencia, capital del Chaco.

También definió que Resistencia es "un paraíso semi descubierto, donde grandes escultores del mundo me dan los buenos días, con sus obras desparramadas en la ciudad, todos los días; donde el recuerdo del momento en que las gestaron sigue fresco. Resistencia tiene misterio y cosas que a simple vista son inexplicables, por ejemplo un niño trapito haciendo secar su herramienta en la base de un Lucio Fontana. Lujos que se dan en esta tierra".

Respecto a su trayectoria y su actual posición en un ambiente competitivo y complejo, aseguró que todo se lo debe al trabajo y amor que siente por lo que hace, sintiendo "verdadero placer". "No intenté ganar lugares", señaló.

Eidman, acompañada de una escultora y del escultor Fabriciano, presidente de la Fundación Urunday.

Un mensaje para las nuevas generaciones de la disciplina

"La única diferencia que hay entre las mujeres y los hombres que son escultores es la fuerza; que tenemos las mismas posibilidades de creatividad y que existen herramientas que facilitan y alivianan el trabajo. Solo hay que estudiar y trabajar, trabajar y trabajar mucho", dijo.

En cuanto a la Bienal de las Esculturas y la Fundación Urunday, nacida hace 31 años, Mimo afirmó: "La bienal se realiza cada dos años; el trabajo se intensifica dos meses antes. ¡Es otro de mis grandes amores!".

Pero no todo fue color de rosas: "He renunciado varias veces a trabajos profesionales, a pedidos que eran muy interesantes. Nunca me voy a olvidar haber renunciado a realizar una gran escultura en la plaza seca frente a la sede de una tarjeta de crédito argentina. No podía viajar porque la Bienal estaba en el momento de organización más complejos para mí. En ese momento no había quién me reemplace. No me arrepiento, tuve que elegir y lo hice. Estoy orgullosa del resultado de las bienales; viendo las calles y espacios públicos poblados de esculturas y sus bagajes sé que elegí bien. Es lo mejor que le puedo dejar a mis nietos, el tesoro más grande".

Consultada por Nación sobre el lugar que ocupa la escultura en su vida, la artista dijo: "Ocupa un lugar muy importante en mi vida, me permitió intercambiar culturas en lugares insospechados. Es la que mantiene sana mi mente; me aísla del mundo exterior cuando quiero, también de la pandemia, somos solo ella y yo".

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