Martes, 12 Agosto, 2014 - 10:54

Ocurrió en Corrientes
El curioso caso de Pablo Medina
“Me despidieron de SyK porque mi homosexualidad era una mancha para el nombre de la empresa”

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Pablo Medina realizó una denuncia en 2011 ante la Justicia correntina pero hasta el momento la causa no avanzó. Cuenta que desde entonces no consigue trabajo porque la empresa da malas referencias suyas. 

Entró en 2006 a la empresa “SyK S.A.”, empresa tercerizadora que trabaja para la Dirección General de Rentas de Corrientes, propiedad de Cristian Karsten. En ese momento tenía 21 años y comenzó a desempeñarse correctamente en el puesto asignado, sin tener inconvenientes con sus pares ni sus superiores, según él mismo atestigua.

Sin embargo, cuenta que su problema se inició cuando se produjo un cambio de autoridades. Pablo continúo trabajando en el área de Atención al Cliente, pero pasó a estar a cargo del supervisor, Alberto Villanueva.  

Pablo relata que desde el primer día en que llegó, este hombre comenzó a perseguirlo y a acosarlo, primero con disimulo e indirectamente, pero luego la situación se fue agravando y Villanueva lo abordaba en el baño o en la cocina, en los horarios de receso y no lo dejaba tener contacto con sus compañeros varones.

Esta situación se mantuvo durante un tiempo hasta que un día, las indirectas se convirtieron en una proposicón explícita. Villanueva lo encaró y le dijo : "Mira, yo se que vos sos gay y yo no quiero tener problemas con mi familia, pero nos podemos ver en algún lugar, desde hace rato que te tiro indirectas y vos te haces el boludo", según relata el propio Pablo, quien además señala que le respondió que todos en la empresa conocían su elección sexual, pero que eso era algo que guardaba para su intimidad y que nunca lo había mezclado con su trabajo.

Al observar la negativa, según Pablo, Villanueva cambió su tono y le advirtió: "Si vos no accedés a lo que te pido, a partir del lunes tu vida en la empresa va a ser un infierno"; y desde allí comenzó una persecución aún peor, que terminó provocándole a Pablo, serios problemas de salud.

Según cuenta el denunciante, el supervisor no lo dejaba ir al baño, ni tomar una café, todo el tiempo lo buscaba y le decía que tenía que estar en su puesto de trabajo; controlaba cada tarea que este realizaba minuciosamente y se paraba delante suyo, hasta durante 40 minutos, a observar cómo atendía a los clientes; además, en ocasiones, le gritaba delante de los compañeros y de los contribuyentes.

Pablo, cuenta que producto de estas situaciones,  empezó a tener sudoración en la manos y  mareos; más tarde, su cindición de salud se agravó y empezó a sufrir desmayos. Los médicos le diagnosticaron ataques de panico, relacionados con ataques de ansiedad, por el acoso del que era víctima en su lugar de trabajo.

Esto duró más de un año y en el transcurso, Pablo fue contando su situación en diferentes áreas de la empresa, esperando que le ofrecieran algún tipo de solución. Lo único que logró es que lo cambiaran del sector de atención al cliente, con una prescripción de su médico, pero siempre seguía bajo la supervisión de Villanueva.

Finalmente, Pablo se desvinculó de la empresa luego de un episodio en el que Villanueva pateó unas cajas con las que él estaba trabajando y se produjo una discusión entre ambos.

Ese día, Pablo redactó una carta con todo lo que habia sucedido desde el principio y la envió por correo electrónico, a Recursos Humanos y a los dueños de la empresa. Esto sucedió al medidía y a la tarde del mismo día, lo despidieron, sin causa y sin acusar recibo de su presentación.

La contadora Laura Vidal, Helga Karsten y la licenciada en recursos humanos Florencia Malvor, "me atacaron diciendo ´estamos cansados de tu homosexualidad y de tu condición. Para nosostros es una mancha para el nombre y la reputación de la empresa", recuerda Pablo. Él se negó a firmar la nota de despido e inició una demanda judicial, que desde 2011 y hasta hoy no tuvo resolución. 

Él cuenta que su mayor preocupación, reside en que desde ese momento no pudo volver a conseguir trabajo, ya que cada vez que acude a una entrevista terminan comunicándose con SyK, para pedir referencias y desde la empresa siempre lo describen de la peor manera y aseguran que es una persona que abusa de su condición y de las leyes que lo amparan.

En tanto, Villanueva continúa trabajando en la empresa, según le cuentan algunos de sus ex compañeros.