Miércoles, 17 Octubre, 2018 - 11:23

Maternidad y aborto

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 Por María Paula Quiroga (*)

A pocos meses de que el Congreso argentino votara (y rechazara) el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo (ile) presentado por séptima vez consecutiva, y con ello se consolidara una lucha de más de 10 años por el derecho, la autonomía y dignidad de las mujeres, este Día de la Madre encuadra también en una fecha de reflexión y toma de conciencia sobre los cuerpos gestantes; más allá de la tradición cultural, muy maternalista y comercial que invita a festejar las cualidades y particularidades de este rol.

A la luz del debate, que tuvo su punto álgido entre septiembre y agosto con la votación del proyecto en el recinto, disimiles posturas emergieron respecto del aborto, su legalización y la maternidad, deseada y no.

La negación total a la legalidad del aborto, una práctica históricamente mundial que en la clandestinidad se cobra sólo en Argentina la vida de entre 370.000 y 520.000 mujeres, es un discurso frecuente entre muchas madres, desde la experiencia de hijos deseados y amados desde el vientre y para quienes la maternidad fue una opción. Perorata que tampoco escapa a muchas mujeres para quienes aún maternar es una obligación, como lo fue para casi todas nuestras abuelas y bisabuelas.

Luna es una madre chaqueña, feminista y militante por el derecho a decidir, que para hablar del tema aclara lo siguiente: “Estoy en contra del aborto, pero a favor de la ILE. Y el sentido que le encuentro es que, no podría hacerme un aborto, porque tengo una carga moral muy fuerte sobre mí.  Pero seguir con mi embarazo me hizo cuestionarme muchas cosas. Lo difícil que llevar a cabo un embarazo, y ser madre, en un contexto "ideal" (me refiero a techo, económica y contención en la pareja)”.

“Con todo eso, es re difícil llevar a cabo la maternidad”, recalca y, entonces, explica que su militancia no pasa intrínsecamente por su experiencia: “Pienso cada vez que me pongo el pañuelo verde: esto no se trata de mí y de mi situación particular; se trata de todas nosotras, de todas las cuerpas gestantes, que tenemos derecho a decidir sobre nuestras cuerpas, como lo hacen los varones sin juicios de valor”.

Luna sostiene la idea de “poder acompañar a las que deciden, en sororidad, a pesar de nuestras posturas personales. Ya que entiende que el acceso legal a la ILE “es un paso súper importante para reivindicar nuestros derechos y que marca un hito histórico en la vida de las mujeres.

Sobre la carga moral que le pesa, puntualmente hace eje en la religión; porque Luna es además de madre, cristiana y está a favor de la legalidad del aborto. “Si bien me cuestiono mucho, me pesa aún eso de que abortar es decidir sobre otra vida”. Pero entiende que “no sólo se trata de abortar, si no de decidir sobre nuestras cuerpas; que ni el Estado ni nadie nos obligue a parir”.

En ese sentido, sostiene que en paralelo se debe “seguir exigiendo que se cumpla la educación sexual integral (ESI) en las instituciones educativas, y que se ejecute como corresponde. En cuanto a la salud, me parece más compleja y utópica la cuestión. Porque lo ideal sería le formación de equipos interdisciplinarios para contener... pero hay que romper varios paradigmas y estructuras antes, que lleva tiempo”, reflexionó.

Y volvió sobre la importancia de la educación “en les niñes”. “Si desde peques les hablamos de consentimiento por ejemplo, de autoestima, de respeto es lo más sano que hay. Pienso en todas las situaciones que hubiera evitado si tenía herramientas o información cuando era chica. Porque pensamos en el embarazo no deseado como lo peor o como fin único y hay muchas cosas que se evitan con ESI o se aprenden”.

“Es un proceso. Nosotras estamos en deconstrucción y planteando cuestionamientos que no se dieron antes”, celebró.

EL ABORTO EN ARGENTINA

Cabe recordar que la interrupción voluntaria del embarazo, es legal en Argentina desde 1921, de acuerdo con el artículo 86 del Código Penal y ratificado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el fallo “F.A.L” de 2012 para los siguientes casos: si representa un riesgo para la vida de la persona gestante; si representa un riesgo para el bienestar físico, emocional y social de la persona gestante; si es producto de una violación.

Ese mismo fallo exhorta a los estados provinciales a proporcionar las condiciones necesarias para llevar adelante las interrupciones legales de embarazos de manera rápida, accesible y segura.

Es por esto que el Protocolo para la Atención Integral de las Personas con Derecho a la Interrupción Legal del Embarazo (Protocolo ILE), desarrollado por el Ministerio de Salud de la Nación en 2015, retoma los lineamientos del fallo “F.A.L” y agrega consideraciones en cuanto al concepto de salud, incorporando los aspecto físicos, psíquicos y sociales y aclara que el peligro de la salud puede ser potencial. Inclusive, su ausencia no es impedimento para acceder al aborto no punible en ningún caso. Todas las jurisdicciones del país deben garantizar el acceso a la ILE.

Hasta septiembre de 2017, apenas 10 de las 24 jurisdicciones han adherido al Protocolo Nacional o cuentan con protocolos que se ajustan a estos criterios. Entre ellas se encuentra nuestra provincia, Chubut, Entre Ríos, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santa Cruz, Santa Fe y Tierra del Fuego.

(*) Periodista