Lunes, 23 Noviembre, 2020 - 09:46

Los dolores que quedan, son las libertades que faltan
Por: Andrea Galarza (*)

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Carta abierta a una funcionaria del Gobierno Provincial:
 
Me tomo el atrevimiento de dirigirme a Ud. para remarcar sus desafortunados dichos, en la publicación que realizó en sus redes sociales, con motivo de celebrar un nuevo aniversario del Decreto Presidencial N° 29.337/49.
 
En primer lugar, me presento, me llamo Andrea Galarza soy Licenciada en Ciencias Políticas egresada de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), por ende “hija de la Universidad privada”, pero como todo profesional he realizado mi juramento, que no pienso romperlo, por lo tanto, es mi responsabilidad moral remarcar ciertos errores que cometen algunos políticos.
 
Como principio fundamental debemos contextualizar, Ud. afirmó: “…Con esto, además de la Universidad Obrera, se llega a la universalización del acceso a la Universidad. Noble fin que la Reforma Universitaria del 18, fetiche del progresismo sin manchas, solo declamaba…”, quiero contarle que sus últimas palabras pueden llegar a ser ofensiva para quienes creemos firmemente que la Reforma de 1918, vino a presentarse para toda Latinoamérica, como un hecho trascendental en la vida de la educación superior.
 
En la segunda década del Siglo XX, un grupo de jóvenes estudiantes ponían fin a un sistema ideológico que todavía correspondía a un régimen monárquico, esos cordobeses que a través de un manifiesto se dirigían como hombres de una República Libre que acababan de romper una última cadena, proyectaban un contagio masivo hacia todo un continente. Un pensamiento que iba más allá de una Nación.
 
Una vez que entendamos que los gobiernos peronistas, no son los dueños de nuestras libertades cómo a veces nos quieren hacer creer, no solo con la Universidad Pública y Gratuita, sino también con los orígenes del voto femenino o la defensa de los derechos humanos. Comprenderemos que tener el poder en el momento adecuado, reafirma la teoría que la historia las escriben los que ganan, lo cierto es que no los hace dueños de nada, y Ud. desde su lugar percibirá que esos signos de superioridad y de grandeza, sólo generan violencia.
 
En este sentido la realidad nos muestra que, desde la vuelta a la democracia, llevamos 24 de 36 años de peronismo y las cifras respecto a la deserción en la educación superior son alarmantes. Más si nos comparamos con nuestros países vecinos, números que se acentúan dentro del período 2003 a 2015, nos faltan más libertades, garantizar la gratuidad es igualar oportunidades pero no es equipararlas, si hoy un joven de clase media o alta que termina el secundario quiere estudiar una carrera en una universidad pública lo puede hacer igual que uno de bajo recursos, con la diferencia de que el primero quizás tenga garantizadas las 4 comidas diarias y el acceso a los apuntes en tiempo y forma, el segundo probablemente no cuente con esos privilegios.
 
Y para que no piense que mi comentario puede llegar a ser ofensivo, porque realmente el que tiene la voluntad de recibirse y progresar encuentra la forma de hacerlo, pongamos otro ejemplo, los jóvenes del interior ¿Tienen las mismas oportunidades que los que vivimos en el área metropolitana? ¿La Universidad gratuita, les asegura un alquiler, movilidad o alimentos? Entonces, que hacemos o que se hizo desde 1918, o 1949 como mencionó en su publicación dando a entender que fue más importante, a la fecha para encontrar la equidad y no sólo la igualdad.
 
Lo cierto es que afirmando eso último y haciendo una mención especial, sólo a los estudiantes peronistas, no hace más que acrecentar una eterna grieta entre los argentinos, pero sobre todo entre los chaqueños, desde su lugar de funcionaria se debe al pueblo, no solo a su partido, existimos quienes no necesitamos sobreponer las banderas de nuestros partidos, porque nuestros actos hablan por sí solos.
 
Y sí, me quedó agregar a mi presentación que soy militante de la Juventud Radical, que siempre respete a los gobiernos elegidos democráticamente y siempre que pueda, voy a reivindicar los derechos alcanzados por el pueblo, porque Alfonsín nos enseñó que todos somos importantes, que la causa les pertenece a los argentinos no a los partidos políticos. Mi deseo, es que cada soñador de 18 años, o más, que ingresa a la Universidad en Argentina, salga con su tan ansiado título, para engrandecer a la Nación con vocación y espíritu de servicio a la comunidad.
 
(*) Licenciada en Ciencias Políticas.