Domingo, 26 Enero, 2020 - 21:04

Lo atacaron en manada, se defendió con un cuchillo y terminó preso por "intento de homicidio"

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El 16 de noviembre del año pasado, a las 15:40, los vecinos salieron a la calle ante los gritos de un grupo de jóvenes que iban en busca de Leandro Rodríguez (33). Le pedían explicaciones de por qué estaba “refugiando” a “la mujer” de Nahuel Ortiz. Según las fuentes consultadas, Rodríguez habría escuchado a una joven víctima de violencia de género y se habían encontrado en la casa de su madre. Pero Nahuel, su pareja, quería saber qué había pasado exactamente entre ellos. Rodríguez estaba por ser papá cuando salió a la calle con un arma de fuego y disparó dos veces al cielo. Los atacantes regresaron unos minutos después. Eran entre 5 y 8 personas.
 
Lo invitaron a Rodríguez a salir a dar explicaciones a la calle. El hombre aceptó el reto con un cuchillo casero entre sus pantalones. Según vecinos, Rodríguez terminó en el piso con una lesión en su cabeza, un corte profundo de arma blanca y le pegaron con un matafuego para rematarlo. Pero algo salió mal para sus atacantes. No esperaban la respuesta de Leandro que repelió la agresión con su cuchillo tramontana provocando dos cortes a los hermanos Ortiz. La policía local llegó en el momento en el que se alejaban los atacantes de Rodríguez que terminó siendo el único detenido del hecho. Hace dos meses está detenido en el penal de González Catán por “intento de homicidio” bajo el nº de proceso 050005625619/00. El juez de Garantía, Raúl Ricardo Alí –investigado por convivencia con comisarios corruptos de La Matanza- entiende que se trató de un intento de asesinato de Rodríguez y que sus atacantes, son víctimas. Para el juez y el fiscal Carlos Arribas, el contexto no existe. Tampoco importa que los involucrados tengan antecedentes penales por tenencia de estupefacientes como una perimetral por violencia de género. Nada importa. ¿Alguien lee la causa? Se preguntan los familiares del único detenido.
 
Leandro Rodríguez no puede ver a su novia embarazada que está por parir a su hijo. Está desesperado en prisión. Su delito fue intentar ayudar a una mujer harta de golpizas. El “no te metás” parece haber triunfado nuevamente. Un ataque grupal que hubiese derivado en una golpiza mortal, no fue condenado por la justicia. La respuesta de un joven –nadie la justifica-, sí. ¿Fue un intento de homicidio o una riña callejera? “A tu hermano fueron a matarlo” le dicen los testigos a Vanesa, hermana del detenido. “Era él o ellos”.
 
Ni los vecinos ni la joven víctima de violencia declararon en la causa. Nadie los citó. Así funciona la justicia en La Matanza. A Leandro lo defiende el letrado Roberto Herrera quien se pregunta: ¿Qué hubiese pasado si Fernando Báez Sosa se defendía? ¿De qué y de quién estaríamos hablando? Parece que la ley del más fuerte triunfa en la calle y en los tribunales.
 
Fuente: 
periodismo y punto