Martes, 10 Marzo, 2020 - 18:48

Las siete revoluciones tecnológicas que transformarán nuestra vida

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Blockchain, internet de las cosas y realidad aumentada son algunas de las innovaciones que vienen pisando fuerte en el último tiempo. Llegaron para quedarse y hoy atraviesan varios aspectos de nuestro cotidiano como suerte de hilos invisibles que nos unen más allá de las fronteras. Sobre estos temas habla Joan Cwaik, en su libro “Las siete revoluciones tecnológicas que transformarán nuestras vidas”.

Cwaik es licenciado en Gestión de Medios y Entretenimientos, es docente en la UADE y en los últimos años colaboró como divulgador de ciencia e innovación en varios medios. También dictó conferencias sobre tecnologías emergentes en distintos países. Aquí, algunos extractos de su libro, editado por Penguin Random House.

Bitcoin y blockchain

En este primer capítulo hace un recorrido sobre el nacimiento del bitcoin (BTC), su expansión en el último tiempo y las formas de transaccionar que existen en este activo virtual. “El BTC es una criptomoneda o moneda virtual y digital encriptada. Es también una moneda privada porque no es emitida ni está vinculada a los Estados o bancos centrales, lo que la convierte en un amomenda descentralizada y , en consecuencia, no existe una única figura o entidad que la controle, sino que se basa en una tecnología peer-to-peer (usuario a usuario o entre pares) que permite realizar transferencias online, criptográficamente seguras, de forma directa y sin intervención de intermediarios”, resume Cwaik.

Pero más allá del análisis que se hace en este capítulo sobre el uso del BTC como moneda, se plantea la importancia de la tecnología que llegó de la mano de este sistema: el blockchain. Esta tecnología es descentralizada y permite realizar seguimiento de todos los movimientos del BTC en cualquier momento. El blockchain asegura trazabilidad de los movimientos y operaciones, además resguarda la privacidad de los propietarios del BTC. A su vez, promete mayor velocidad e inmediatez a la hora de registrar transferencias.

Más interesante aún es que abre un abanico de nuevos usos para el blockchain. “Esta nueva tecnología podría ser la clave para solucionar problemas profundamente arraigados que han afectado nuestra vida en línea durante décadas, por ejemplo, que internet no ofrece un sistema confiable para la identidad personal”, analiza el autor.

En este sentido, menciona que se está desarrollando un proyecto enfocado en Twitter que emplea blockchain para verificar los mensajes. Este sistema permitiría detectar noticias falsas y trolls de manera efectiva.

“En el área de la salud, se ha desarrollado Healthbank (https://www.healthbank.coop/), una plataforma suiza de almacenamiento de datos médicos que permite a los usuarios almacenar sus datos en una zona segura a la que solo ellos pueden acceder”, ejemplifica Cwaik.

Internet de las cosas

Se habla de internet de las cosas o IoT (por sus siglas en inglés) para hacer referencia a objetos que integran sensores capaces de recibir, monitorear y enviar, en tiempo real, diferente tipo de datos.

El concepto también se puede extender a seres vivientes. En este sentido, se recuerda en el libro que la empresa holandesa Sparked por medio de Xively implantó sensores en las orejas del ganado vacuno para que los productores pudieran hacer un seguimiento de la salud de las vacas y de sus movimientos.

“Según un informe del Grupo de Soluciones Empresariales Basadas en Internet de Cisco, el tráfico de datos generados por dispositivos que no son computadoras aumentarán del 40% en 2014 a casi el 70% en 2020”, remarca el autor.

Big data

Se denomina de este modo a la gran volumen de datos que se recopilan a partir del uso de diferentes dispositivos y acciones que se realizan en la red. Abarca desde la información que se obtiene a partir de dispositivos móviles, televisores y objetos inteligentes hasta lo que surge de las búsquedas en la red, identificadores RFID y videos.

¿Cómo se usa toda esa información que se recopila?

Publicidad personalizada: los datos se pueden ver plasmados en las recomendaciones que llegan en Netflix o los anuncios que vemos al navegar por la web o dentro de las redes sociales y que varía según nuestros hábitos e intereses.

Gobierno y administración pública: los gobiernos emplean los datos que obtienen de cámaras y sensores de diferentes tipos para combatir el delito, mejorar la circulación vehicular y prevenir accidentes de tránsito. En este sentido, Estonia es un país emblemático al ser considerado el primer país 100% digital del mundo.

Salud: “Hoy es posible almacenar todo tipo de datos sobre pacientes, enfermedades, tratamientos, medicación y resultados. Nuestro cuerpo es una fuente de datos recogidos en radiografías, mamografías o resonancias magnéticas. En análisis de esos datos es fundamental para la medicina del futuro: una medicina personalizada, predictiva, preventiva y participativa”, destaca Cwaik.

Educación: en este ámbito, los datos recopilados también cumplen un rol vital porque permite entender mejor cómo estudian los alumnos, cuáles son sus puntos fuertes o falencias. Estos datos pueden emplearse para mejorar el rendimiento, personalizar la educación y reducir las tasas de abandono escolar.

Investigación: sin dudas es uno de los ámbitos en los cuales el procesamiento de grandes volúmenes de información es clave. Además, la investigación impacta de manera directa en todos los ámbitos mencionados anteriormente.

Ciudades inteligentes

El uso de big data y la tecnología en general aplicada a ciudades permite hacer un uso eficiente de la energía, mejorar la gestión del transporte público, el transporte, la educación y la salud.

“En una ciudad inteligente las TIC brindan el soporte para el intercambio de conocimientos, para hacer pronósticos, predicción y análisis de grandes archivos de datos (big data), datos abiertos (open data), IoT con banda ancha móvil y redes de sensores ubicuos”, explica el autor.

Pero no sólo basta con recopilar información, sino también procesarla e interpretarla para poder aplicarla de manera efectiva en la gestión de distintas cuestiones que hacen al funcionamiento de una ciudad, advierte.

En el resto del capítulo se hace un análisis sobre cuáles son consideradas las ciudades más inteligentes del mundo, dentro de las cuales, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lidera la clasificación dentro de Latinoamérica. Los criterios para considerar una ciudad inteligente y casos concretos de aplicaciones que facilitan la vida diaria.

Realidad aumentada y realidad virtual

La realidad aumentada nos permite añadir una capa virtual a nuestro entorno diario. Se puede experimentar una dosis de realidad aumentada cuando se activa esta función en Google Maps, se usa un filtro de Instagram o al jugar Pokémon Go, sólo por citar algunos ejemplos.

La realidad virtual, en tanto, nos traspola a un universo digital totalmente diferente. Para experimentar este tipo de entornos se puede recurrir a dispositivos como Oculus Rift, Google Cardboard o Samsung Gear VR, sólo por mencionar algunos ejemplos.

Esta tecnología, como se menciona en el libro, está impactando en la industria de la música, el entretenimiento y la educación, entre otros. “Existe una tendencia de mercado a incorporar cada vez más la RA y la RV como estrategia de diferenciación”, dice el autor.

Y amplía: “Las compañías como Facebook, Google, Apple y Microsoft han invertido miles de millones de dólares en una industria que se prevé que en 2025 alcance los 216 millones de usuarios y con un volumen de mercado de unos 80.000 millones de dólares, según el estudio del grupo estadounidense Goldman Sachs realizado en 2017”.

Humanos vs máquinas

Se sabe que la automatización viene avanzando y con ella las transformaciones el mercado laboral. “Se proyecta que, en los próximos 15 años, el 40% de las tareas que son realizadas por seres humanas van a ser reemplazadas por robots”, advierte el autor.

En este capítulo se hace un recorrido sobre el surgimiento de robots, los diferentes tipos de máquinas que hay en este sentido y los usos que tienen en distintos ámbitos, entre ellos el industrial, que es donde más se siente su presencia por tener un correlato directo con el aumento de productividad.

También se menciona el uso de robots en la salud. “En el campo de la medicina, los robots de servicios están logrando avances significativos, especialmente en la práctica quirúrgica”, analiza Cwaik para luego enumerar que se puede usar la telerrobótica y la realidad virtual para planificar operaciones así como para asistir en el proceso quirúrgico.

7. Impresión 3D

La impresión 3D tiene diversas aplicaciones que varían en función del material que se use para hacer estos trabajos. “Los biomateriales son materiales sintéticos o naturales que se pueden usara para construir órganos artificiales, prótesis, huesos o tejidos. Este material ahora se puede utilizar en impresión 3D para una serie de aplicaciones médicas”, se menciona en el texto.

También se puede usar esta tecnología en el rubro alimenticio. “El material más común para la impresión 3D es el chocolate, pero también se pueden utilizar otros ingredientes cremosos (no duros), como pasta, puré, carne, queso crema, helado, mermelada, entre otros”, explica Cwaik.

Esta tecnología permite hacer un uso más económico de los recursos así como personalizar los diseños. Es una innovación que facilita y democratiza muchos procesos. “La impresión 3D ya posee una industria establecida mediante la cual un individuo compra un diseño por internet e imprime el producto en su casa, obviando, de esta manera, los procesos-y costos-de transporte y logística que implican grandes perjuicios ambientales, entre otras cosas”, concluye el autor.

Fuente: 
Infobae