Domingo, 10 Agosto, 2014 - 10:08

Las razones de Ignacio
Por Eduardo Anguita

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La conferencia de prensa de Guido Montoya Carlotto resultó tan sorprendente como, en los días previos, que Ignacio Hurban es en verdad el hijo de Walmir Oscar Montoya y Laura Carlotto. Al principio, la emoción, las lágrimas, la alegría compartida, ocuparon la escena. Con el correr de las horas, las noticias incorporaban datos inquietantes. ¿Cómo habría llegado un niño recién nacido en un campo de concentración en plena dictadura a ser criado por un matrimonio de peones rurales en Olavarría? Ya son varios los medios, incluso aquellos que fueron cómplices de la dictadura, que pusieron el nombre de Francisco Aguilar en el centro de la escena.

Aguilar, que murió a fines de marzo, además de ser parte de la dirigencia de la Sociedad Rural local y del Club Estudiantes, era un confeso partidario del dictador Jorge Videla. La historia es que Clemente y Juana Hurban trabajaban en un campo de Aguilar y fueron ellos quienes recibieron a Guido y lo bautizaron como hijo propio y con el nombre de Ignacio. El mismo Guido apoyó la lucha de Abuelas como músico sin saber que él mismo podía ser uno de los nietos buscados.

Las primeras conjeturas indicaban que quizá Guido hubiera pasado años masticando si se presentaba o no a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad. Él mismo lo aclaró el viernes: pasaron cosas en los últimos meses que lo llevaron a tomar esa decisión. La primera fue que no sabía que era adoptado. Otra, que Guido dijo de una manera difusa, se refiere a muertes cercanas en el tiempo. Son muchos los indicios que llevan a Aguilar. Miradas al Sur tiene en marcha una investigación que vincula al estanciero, que vendía caballos de raza, con un oficial de inteligencia del arma de Caballería, con quien tenía lazos estrechos.

En pocas semanas se iniciará el juicio oral por crímenes de lesa humanidad cometidos en esa zona y que tienen epicentro en el campo de detención ilegal conocido como Monte Peloni donde están involucrados varios oficiales de inteligencia del Área de Seguridad 124, que era la correspondiente a la Guarnición Olavarría. El 22 de septiembre comenzará el juicio oral y lo interesante es que la fecha se fijó con anterioridad a que se supiera que Ignacio es Guido. Las audiencias se llevarán a cabo en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad del Centro y previamente habrá un seminario sobre derechos humanos.

La soltura de Guido/Ignacio frente a las cámaras y a las preguntas de los periodistas puede ser fruto de ser docente, o músico, o de haber crecido en las pampas, o de llevar los genes de Puño y de Laura. Hay muchos misterios que se conjugan para que los argentinos podamos vernos reflejados y proyectados en la sonrisa y la serenidad de este hombre de 36 años. Ya son muchos los muchachos y las chicas que se acercaron a hacerse un test genético para saber si son o no alguno de los 400 nietos que buscan las abuelas.

Tras el huracán, él deberá buscar su propio camino. Contará con las familias Montoya y Carlotto para acompañarlo. Entre ellos, está Estela, una señora común que asumió responsabilidades extraordinarias y que obtiene resultados increíbles.

Fuente: 
Infonews