Sábado, 6 Junio, 2020 - 19:30

La UNNE repudia la "violencia y avasallamiento de los derechos indígenas en Chaco"

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La Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) manifestó este sábado su "repudio y preocupación" ante distintos hechos de violencia institucional que "viene siendo víctima la población indígena de Chaco".

"La violencia hacia los Pueblos Qom, Wichí y Moqoit de la región es sistemática desde hace un poco más de 100 años, a través de procesos de expoliación de las tierras y los recursos que les permitían el sustento y reproducción de su vida comunitaria", advirtieron desde la institución a través de un comunicado.

Si bien marcaron que la Provincia se destaca del conjunto por aprobar en su normativa derechos indígenas de avanzada, los sucesos ocurridos en los últimos días "dan cuenta de la pre-existencia de prejuicios que originan conductas persecutorias, opiniones denigrantes hacia vecinos qom en las redes sociales, la fuerte presencia de racismo institucional expresado en la atención inadecuada a sus miembros en instituciones de salud y finalmente la violencia física ejercida por agentes de la policía a una familia Qom de la localidad de Fontana".

"Los barrios indígenas del Gran Resistencia, han sido poblados por grupos que vivían originariamente en la zona y otros que migraron del interior en distintas décadas del siglo XX. Su migración es fruto de la falta de oportunidades para alcanzar una vida digna en las pocas y pobres tierras que aún habitan o habitaban; la falta de acceso al agua, el avance de la desforestación y monocultivos, son algunas de las variables que gestaron el éxodo", expusieron.

EL COMUNICADO
 
La Universidad Nacional del Nordeste y sus Unidades Académicas, a través del Programa de Pueblos Indígenas, con el cual la institución concreta su compromiso con el cumplimiento de los derechos indígenas, manifestamos nuestro repudio y preocupación ante los distintos hechos de violencia, de los que viene siendo víctima la población indígena de la Provincia del Chaco, a partir de la definición oficial del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, y el surgimiento de casos de COVID19 positivos.
 
La violencia hacia los Pueblos Qom, Wichí y Moqoit de la región es sistemática desde hace un poco más de 100 años, a través de procesos de expoliación de las tierras y los recursos que les permitían el sustento y reproducción de su vida comunitaria. En paralelo al despojo material, la sociedad nacional se conformó sobre el imaginario de provenir de los barcos llegados desde Europa, negando la presencia indígena y definiendo a sus culturas y lenguas como expresión de un pasado inexistente. Tales conforman sustratos que operan de manera determinante generando desigualdades socio-económicas; exclusión en el acceso al trabajo, la salud, la vivienda y la educación, así como actitudes racistas y discriminatorias hacia esta población.
 
La provincia del Chaco se destaca del conjunto por aprobar en su normativa, derechos indígenas de avanzada, así como por la implementación de políticas públicas que buscan reparar tal situación y construir junto a estos pueblos un presente y futuro más dignos, en tanto ciudadanos con igualdad ante la ley y de derechos específicos por su adscripción étnica. Sin embargo, los sucesos ocurridos en los últimos días dan cuenta no solo de la pre-existencia de prejuicios que originan conductas persecutorias como las sufridas por el Director del Coro Chelaalapi, Claudio Largo; opiniones denigrantes hacia vecinos Qom en las redes sociales, sino también de la fuerte presencia de racismo institucional expresado en la atención inadecuada a sus miembros en instituciones de salud, y finalmente la violencia física ejercida por agentes de la policía a una familia Qom de la localidad de Fontana.
 
Los barrios indígenas del Gran Resistencia, han sido poblados por grupos que vivían originariamente en la zona y otros que migraron del interior en distintas décadas del siglo XX. Su migración es fruto de la falta de oportunidades para alcanzar una vida digna en las pocas y pobres tierras que aún habitan o habitaban; la falta de acceso al agua, el avance de la desforestación y monocultivos, son algunas de las variables que gestaron el éxodo. Por lo tanto, el problema de hacinamiento en estos barrios no está desconectado de los olvidos y despojos padecidos por la población indígena rural, en el presente y en el pasado.
 
Lo descrito anteriormente nos habla de la profundidad de los problemas y de la necesidad urgente de abordarlos integralmente. Instamos a las Autoridades del Gobierno a tomar medidas para que los hechos de violencia cesen. 
 
Como integrantes de la Universidad Nacional del Nordeste, una institución pública que ha fijado desde el año 2010 una política institucional que trabaja para modificar la exclusión educativa y la formación intercultural, nos solidarizamos con las familias afectadas, afianzando nuestro compromiso con la ciudadanía indígena de nuestra provincia y del país. Así mismo, nos ponemos a disposición para aportar al desarrollo de acciones y políticas que cumplan con la consulta y participación de los Pueblos Indígenas, y busquen atender a las problemáticas urgentes generadas por la pandemia, así como los determinantes estructurales de larga data que aumentan los problemas, muertes y dolores que hoy los y nos aquejan.