Miércoles, 5 Agosto, 2020 - 12:11

“La tierra sin Mal”, nueva colección de la Editorial “ConTexto”

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Librería Contexto presentará todos los días de la Feria del Libro Digital del Chaco nuevas  publicaciones que amplían su catálogo que este año ronda los 700 títulos.
El acontecimiento cultural podrá seguirse desde  www.feriadellibrodigital.com.ar.

Será presentada en la Feria del Libro Digital 2020, a partir de sus primeros cinco títulos “Víspera Negra” de José Gabriel Ceballos (Corrientes), “Mamá quiere ver las rosas” (Antología, cuentos) de Patricia Severín (Santa Fe), Crímenes de aldea (Antología, cuentos) de Orlando Van Bredam (Formosa), “Oler la tempestad” (novela) de Francisco Tete Romero (Chaco) y “Andrés vuelve” (novela) de Osvaldo Mazal (Misiones). Cuenta con el aval del Ente Cultural del Nea, que reúne a los organismos de cultura de las 4 provincias nordestinas.

50 por ciento en todo el catálogo de ConTexto

Durante esta feria del libro ConTexto ofrecerá un 50 por ciento de descuento en los textos que integran su catálogo. 

La Feria del Libro Digital está organizada por el Instituto de Cultura y ECOM, en articulación con la Fundación del Libro y la Cultura, la participación de la SADE Chaco, las universidades nacionales y las librerías de la provincia y se desarrollará del 7 al 17 de agosto.

Por Juan Mario Basterra:

 Hace poco más de un año Rubén Duk me ofreció dirigir una colección de narrativa para la Editorial ConTexto. Acepté sin dudar por un conjunto de razones que sería tedioso enumerar, pero que podrían sintetizarse en dos principales: en primer lugar, la absoluta certeza que tengo para mí de que nuestra región nordeste cuenta con narradores sólidos y probados en el campo literario de referencia y, en segundo, la necesidad de que las obras de esos autores encuentren un lugar a resguardo de las contingencias comunes al paso del tiempo.

 Las colecciones pueden pretender muchos y variados objetivos: el de la perduración y el encuentro con un universo de lectores múltiples y curiosos, no son los menores. ¿Quién de nosotros no recuerda el primer contacto con alguna colección en nuestra infancia, o en los años de adolescencia, juventud y madurez? “Robin Hood”, “Biblioteca Billiken”, “El Séptimo Círculo”, “Biblioteca Básica Salvat”, “Biblioteca Personal de Jorge Luís Borges” y tantas otras, obraron como compañeras gratas y eficientes de muchas de nuestras horas.

 El título de la colección alude a la búsqueda del exilio en la mitología guaraní; del exilio y el paraíso. En el año 1914 el antropólogo germano-brasileño Curt Unkel Nimuajendú escribe un libro en el que relata las migraciones de grupos guaraníes desde el corazón del Mato Grosso hasta los caminos liberadores del este; en esa región se encuentra La Tierra sin Mal. Ese espacio mítico y de liberación es común a muchas culturas de la Tierra: los vikingos hablan del salón del Valhalla, sitio simbólico a donde viajan los muertos en combate elegidos por el dios Odín. En la cultura islámica la Yanna es el paraíso, lugar guarnecido por ocho puertas principales, y elevado sobre siete niveles donde moran los habitantes a salvo del dolor, el miedo, el daño o la vergüenza. Los espacios sagrados ofrecen a la imaginación la ocasión de ofrecernos un lugar de ventura y solaz; no de otra manera operan algunas colecciones literarias.

 José Gabriel Ceballos (Corrientes), Patricia Severín, (Santa Fe), Orlando Van Bredam (Formosa), Francisco Romero (Chaco) y Osvaldo Mazal (Misiones) son los autores elegidos para las primeras publicaciones de la colección. La elección no es casual: la consideración de la crítica y los lectores hacia estos escritores, los numerosos premios obtenidos en concursos, la conformación de un estilo literario propio y sustantivo, son algunas de las razones que dictan esta primera predilección. Hay otras, por supuesto, que el lector podrá identificar en la lectura de cada uno de los volúmenes: la dimensión ciclópea, exuberante y vitalista de la prosa de Osvaldo Mazal en su novela “Andrés vuelve”, un palimpsesto en el que conviven el líder indígena Andrés Guacurarí, José Gervasio Artigas, Macedonio Fernández; Roberto Arlt, Horacio Quiroga y otros personajes inolvidables de las geografías misionera y paraguaya; el uso del claroscuro, el conocimiento de la naturaleza y la fina elegancia de la prosa en los cuentos que constituyen la antología narrativa de Patricia Severín “Mamá quiere ver las rosas”; el relato casi profético de “Oler la tempestad”, novela distópica de Francisco Tete Romero: una historia en la que la heterogeneidad del lenguaje es considerada como la peor de las pestes: aquella capaz de eliminar el sentido unívoco de una lengua normalizada y cultivada en laboratorios; la presencia del odio y la violencia en los cuentos inspirados en hechos reales de “Crímenes de aldea” de Orlando Van Bredam; la conmovedora “Víspera negra” de José Gabriel Ceballos: epopeya de amor, lepra y muerte en los espacios cercanos pero contrapuestos del suelo correntino y la Isla del Cerrito.

 Había mencionado algunos párrafos más arriba el sentido del título de la colección. Los lugares ideales y los momentos felices forman parte de nuestros anhelos. La vida de todos los seres precisa de esos espacios y  tiempos que restituyan la noción de abrigo y salvación. Puede parecer pretencioso, y tal vez se tache de inocente el anhelo de salvarnos a través de la lectura de los volúmenes de una colección literaria (de esta o de cualquier otra), pero al menos podemos imaginar que ese deseo, tan infantil como utópico, nos permita, en estado de inmanencia, sobrellevar mejor el peso de un tiempo difícil y de pocos consuelos.