Jueves, 5 Agosto, 2021 - 09:59

Segundo día de alegatos en la causa por abusos sexual infantil
La querella pidió 15 años de prisión efectiva para Noemí Alvarado: “Ella veía, sabía, acompañaba y ayudaba”

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Se concretó este jueves el segundo día de alegatos en la causa Pacce-Alvarado por abuso sexual infantil contra Noemí Alvarado, por su participación en los hechos perpetrados por su esposo, el exdiputado Daniel Pacce (fallecido), hace más de 30 años contra Rosalía Alvarado y María Belén Duet.

Se trata de la audiencia número 17 del juicio que se lleva a cabo desde mayo en la Cámara Tercera del Crimen ante el tribunal que integran Ernesto Azcona, Virginia Ise y Natalia Kuray.

Tras la lectura de los alegatos de la fiscalía en la audiencia del miércoles, en la jornada de hoy fue el turno de los querellantes Amira Nair Barud y Kevin Boss Nielsen.

Barud fue la encargada de la primera parte de la lectura, la valoración de las pruebas, y anunció la solicitud de la querella de una “pena de 15 años de prisión efectiva”. “Por los problemas de salud de Noemí Alvarado, solicitamos la prisión domiciliara, pero de cumplimiento efectivo”, aclaró.

“Ella veía, sabía, acompañaba y ayudaba”, expresó la abogada durante la valoración de las pruebas sobre la participación de Noemí Alvarado en los aberrantes hechos denunciados y, en concordancia con la exposición del fiscal Jorge Cáceres Olivera durante la primera audiencia de alegatos, Barud destacó lo histórico de la jornada “atento a la antigüedad del caso”.

En primer lugar, la querellante se refirió a la modificación en la presentación de los delitos imputados: “Concursamos todos los delitos de manera real y sostenemos que se trataron de dos hechos de abuso sexual deshonesto”. Y detalló: “Solicitamos que se califique como abuso sexual deshonesto en dos hechos en concurso real entre si a Noemí Lucia Alvarado como partícipe necesaria en concurso real con promoción para la corrupción de menores en calidad de autora de Noemí Lucía Alvarado en concurso real con corrupción de menores en calidad de autora en el expediente que tuviere como víctima a Belén”.

“Qué mejor que este caso para llevar un mensaje a la sociedad de que abusar de niños y niñas está mal y siempre estuvo”, resaltó Barud y aseguró con la modificación de la imputación la querella “pretende que quede claro que en este caso no estamos hablando de resociabilizar o que Noemí con 82 años pueda entender que abusar estuvo mal; sino que solamente quede claro que ella no quedar impune todo lo que ocurrido y que la sociedad sepa que esto jamás quedará impune cuando haya pruebas contundentes desarrolladas durante la investigación y la etapa de juicio”.

SOBREVIVIENTES

Barud también resaltó “la memoria traumática de Rosalia, que también ha jugado un papel muy importante recordando fragmentos aunque no todas las situaciones, característica de víctimas de abuso” y aseveró que “las consecuencias que sufre se trasladan hasta la fecha”, al igual que Belén.

Se refirió asimismo a uno de los informes psicológicos presentados en el juico que “decía que Belén tenía esa sensación de que ya le habían quitado la vida, esa sensación que tiene las víctimas de abuso de que ya no había anda más, ese daño que queda para toda la vida”.

Dicho informe también “hacía alusión a que Belén interpretaba como una especie de ceremonia lo sucedido, donde Daniel era el minotauro, fuera mitológica que devoraba a sus víctimas en laberinto de Creta, y las personas le realizaban las ofrendas. Noemí era quien realizaba estas ofrendas a Daniel”.

“UNA PAREJA PERVERSA”

Barud se detuvo para explicar “quiénes eran Daniel Pacce y Noemí Alvarado”, de acuerdo a todo lo expuesto a lo largo de este juico, y recordó que Pacce era “un militante peronista que se dedicaba a la política” y vinculado a personalidades importantes de ese ámbito, e incluso reconocido como diputado nacional, “una figura relevante”.

Noemí “era profesora de lengua y literatura, directora del Bachillerato N° 22. Fue interventora durante la dictadura militar, cuando cesó su función de directora interventora, con el retorno de la democracia, ostentó gerenta del Instituto de Viviendas”.

Barud recordó además que, en la casa de ambos, de acuerdo con los testimonios que se escucharon a lo largo del juicio, se desarrollaban reuniones familiares y extracurriculares con compañeros de trabajo de Noemi, quien era “convocante y convincente”. Y agregó que la propia Noemi “sostuvo que si existían reuniones familiares”.

En esa línea, Barud sostuvo que “justamente era necesario que estuvieran en la casa tanto Daniel como Noemi para llevar a cabo estos delitos”. Y apuntó a “la autoría de Noemi: ella facilitaba; ella llevaba a los niños y las niñas a la habitación donde había un televisor grande, y todos los testigos dijeron que era un televisor grande, y una video reproductora”.

Citó a otra de las especialistas que declararon durante el juicio, Carolina Fule, quien definió a la Pacce y Alvarado como “una pareja perversa: uno no puede actuar sin el otro” y señaló el “pacto de silencio” que mantuvieron “aun después de muerto Daniel, Noemí se ocupó de silenciar el relato de las víctimas”.

Citó a otra de las especialistas que declararon durante el juicio, Carolina Fule, quien definió a la Pacce y Alvarado como “una pareja perversa: uno no puede actuar sin el otro” y señaló el “pacto de silencio” que mantuvieron “aun después de muerto Daniel, Noemí se ocupó de silenciar el relato de las víctimas”.

“NOEMI ENTRAMPABA”

“La necesidad de la participación de Noemí en estos delitos se evidenciaba perfectamente en la figura de la esposa, la complicidad que tenía, veía, sabia, acompañaba, ayudaba; era indispensable en la maquinaria el accionar de Noemí”, sostuvo Barud y señaló que al hablar de “ceremonia” Belén da cuenta de “actos reiterados, pasó muchas veces”.

La madre de Belén, Lidia, era docente en el Bachillerato N° 22 cuando Noemí era interventora, y fue a partir de allí que sus familias comenzaron a frecuentarse, siempre en el domicilio de Pacce.

Barud insistió en que “Noemí sabía que estaba mal por eso pretendía que se guardé silencio”, y, en ese punto, recordó los testimonios de la madre de Belén, y de otras amigas y compañeras de ella, que dan cuenta de cómo encaró a Noemí cuando su hija contó los abusos que había sufrido. A lo que Noemí respondió: “Ay, este Daniel otra vez con sus andanzas”.

“Había una relación clara de desigualdad, no solo por el poder político y económico, sino pro las edades: Rosalía tenía entre 5 y 12 años cuando sucedieron los abuso y Belén alrededor de 3 o 4 años”, señaló.

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