Martes, 15 Octubre, 2019 - 21:39

La mujer que venció el cáncer de mama y los preconceptos: desde un taxi decidió “cambiar” su vida

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Trece años pasaron de las palabras directas de un médico que le dijo “esto es cáncer”. El 2006 no parece tan lejano pero la poca información de aquel entonces por algún momento insinuó ser casi una condena de muerte.
 
María Rosa Martínez, tiene 50 años, superó el cáncer de mama y relata su historia con los detalles y la emoción que la memoria le permite.
 
Las campañas en televisión y revistas fueron la forma en que María Rosa conoció la manera de palpar sus pechos. Estudiaba peluquería y un día antes de ir a su curso hizo un palpado en el que notó una especie de “pelotita”. “No dudé y al otro día fui al ginecólogo, me revisó y sin estudios me dijo 'esto es cáncer'. Le pregunté por qué y me explicó cómo se dio cuenta, luego me mandó a hacer los estudios que confirmaron lo que anticipó”.
 
Los minutos después de la confirmación de esa noticia, la encontraron sentada en un banco de la plaza 25 de mayo con lágrimas que no la hicieron dudar. María Rosa habló con un cirujano, tal como se lo pidió su médico y se sometió a la operación.
 
20 de julio de 2006. “Ahí empezó la batalla. No tuve miedo, simplemente quería hacer todo lo que los médicos me digan. El cáncer tenía casi 3 centímetros y estaba encapsulado”. Lo que vino después de esa operación fueron ocho sesiones de quimioterapia que padeció pero que fueron el punto final de ese proceso.
 
Por los ganglios que se le quitaron y operación en sí, la mujer dejó de trabajar como empleada doméstica y su oficio de peluquera –del que se había revisado en ese mismo año- solo fue un título guardado. La economía y sus tres hijos la impulsaron a abrir una quiniela que no pudo sostener en el tiempo.
 
“La taxista”
 
Cerrar la quiniela y las ganas de trabajar, la motivaron en 2012 a conducir el auto de su marido para “remisear”, algo que se convirtió en un éxito para ella por el momento de desconfianza que despertó el lamentable asesinato de Tatiana Kolodziey por un remisero.
 
“Era una novedad, las mujeres me pedían mi número y querían viajar conmigo”, el momento que vivía la ciudad le dio la oportunidad de mejorar su situación económica e incorporarse luego al transporte de niños con discapacidad del programa Crecer con Todos.
 
“Amo la vida”
 
El cáncer de mama fue para María Rosa la re significación de muchos aspectos de su vida. “Amo la vida” es quizás su frase de cabecera, con ese mensaje invita a quienes pasan por el momento que ella vivió a “no pensar en la enfermedad y luchar”.
 
Finalmente, invita a todas las mujeres a “no tener vergüenza en palparse y si notan algo raro ir al médico, agarrarlo a tiempo es clave”. 
 
Una madre
 
María Rosa Martínez es mamá, mi mamá. Puedo decir con orgullo que el título que le cabe es el de “luchadora”. Su admirable esfuerzo la hace desafiar cualquier preconcepto, desde que en una bicicleta nos transportaba a mí y mis dos hermanos para que no faltemos a la escuela, desde afrontar una nueva vida con un pañuelo en la cabeza y finalmente decidir ante la mirada de algún machista manejar un taxi que la conduce a diario al camino de la superación.
Autor: 
Gabriel Bobis