Martes, 15 Octubre, 2019 - 18:26

La muerte de un hijo, el dolor más grande para una madre

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La muerte de un hijo rompe el ciclo natural de la vida. Es sin duda el dolor más grande para una madre. La pérdida de un hijo deja sellada una impronta de tristeza en la mirada de la persona que lo sufre.
 
Por más que se haga el duelo (cada uno tiene sus tiempos y sus formas) y se supere esa etapa, su alma quedará para siempre impregnada de dolor, uno incomparable a cualquier otro dolor del alma.
 
En un desgarrador relato, una madre que sufrió la traumática experiencia hace 22 años confesó a Diario Chaco que "nunca" lo superó del todo: "El dolor siempre va a estar".
 
"Ya estaba en los 9 meses. Yo me fui al ginecólogo y me dijo que espere a que se produzca solo el parto. El cordón tenía un lazo y en uno de los últimos movimientos se cerró el nudo", contó. 
 
La beba nació muerta y la madre lamentó para siempre la decisión del médico: "No quiso internarme, no sé por qué. Por esa mala decisión la terminé perdiendo".
 
Con la muerte de un hijo no solo se pierde la presencia física de esa persona, sino también los proyectos y sueños, que nunca podrán verse realizados.
 
"Sentí que no la pude conocer, que no estuvo en mis brazos. No la pude sostener viva. Lloré muchísimo. Hice una poesía para poder expresar lo que sentía", expresó sobre cómo transitó el proceso de duelo.
 
Sin embargo, no se cuestionó su fe católica: "Dios la había elegido a ella para él primero. No me la dejó a mi porque la eligió para su reino".
 
"Seguí como que nada pasó. Me aturdía con las cosas cotidianas que hacía. Trabajaba más tiempo, iba al gimnasio, estudié inglés. Trataba de llenar el tiempo para no pensar tantas cosas. Tambié hice terapia. Mucha psicología, fui al psicólogo varios años", explicó.
Autor: 
Leandro Burich