Martes, 4 Febrero, 2020 - 12:06

“La educación empieza en casa”: la anécdota que apunta a los padres de los rugbiers por no pedir perdón a la familia de Fernando

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Una anécdota que se hizo viral en las redes sociales a raíz del homicidio de Fernándo Báez Sosa, por el cual se encuentran detenidos e imputados diez rugbiers, plantea que la educación de una persona “empieza en casa” y que “nada justifica no castigar (educar) a tu hijo por el solo hecho de que lo sea”.

En la historia, una persona cuenta que una vez se llevó sin pagar un melón de la verdulería del barrio y su madre le preguntó de dónde lo había sacado, a lo que respondió que el verdulero le había regalado.

Al darse cuenta que era mentira, su madre la agarró del pelo para llevarla al negocio a pedirle perdón a Don Eduardo y devolverle la fruta. Como castigo, a parte de unos “chirlos y tirada de oreja”, le prohibió mirar tele y jugar con amigos por una semana.

Luego de que su padre vuelva del trabajo, su única esperanza para negociar la condena, él no solo ratificó el castigo, sino que la llevó nuevamente al negocio para volver a pedirle perdón, además de pagar el melón que no se llevó. “¡¡Todo esto fue por robar un melón!!”, expresa.

La anécdota finaliza haciendo alusión al caso de los rugbiers: “Cuando 10 padres y madres no piden perdón a los padres de Fernando por el asesinato de su hijo escuando te das cuenta que todo empieza en casa y que la sociedad involucionó a tal punto donde una vida humana vale menos que un melón”.

La historia completa:

Cuando tenía 6 o 7, le robé al verdulero del barrio donde mi madre compraba cada día y de fiado hasta fin de mes, un melón. Cuando llego a casa corriendo con el melón mi madre me preguntó de dónde lo saque. Le mentí diciendo que Don Eduardo me lo había regalado.

Mi vieja me miró, me hizo agarrar el melón, me agarró de las patillas y me llevo de punta de pie hasta la verdulería. Llegamos y le preguntó a Don Eduardo si me había regalado el melón.

El viejo me miró, sonrió y esa fue mi sentencia. Mi vieja me hizo pedir perdón, puse el melón en

el cajón y mi madre también le pidió perdón a Don Eduardo, me volvió a agarrar del pelo y volvimos a casa (yo caminaba en el aire). Una vez en casa, cara a cara, me dijo: nada de televisión (había 3 canales) y nada de salir a jugar ni amigos en casa por una semana.

(Aparte de los 3, 4 chirlos y tirada de oreja). Mi esperanza era que mi viejo al volver de trabajar sea mi abogado y negocie la condena. ¡Pero no! No solo ratificó la condena, si no que fue conmigo a la verdulería y nuevamente me hizo pedir perdón y él también lo hizo, pero además le pagó a Don Eduardo el melón que no se llevó.

Cuento esta anécdota porque sin duda nada justifica no castigar (educar) a tu hijo por solo el hecho de que lo sea y puedo asegurar que esa semana me enseñó algo que hasta el día de hoy lo agradezco.

¡¡Todo esto fue por robar un melón!! Y cuando veo que 10 padres y madres no piden perdón a los padres de Fernando por el asesinato de su hijo es cuando te das cuenta que todo empieza en casa y que la sociedad involucionó a tal punto donde una vida humana vale menos que un melón. QEPD Fernando. ¡¡Fuerzas a su familia!!

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