Domingo, 5 Enero, 2014 - 17:57

La conveniencia de consumir frutas para los seres humanos

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La selección concreta de algunas frutas frente a otras en determinadas situaciones es un claro ejemplo del apoyo de los alimentos en la curación, como la mejora de ciertos trastornos.

Puntualmente hay cuatro momentos concretos en los que conviene  incrementar el consumo de fruta. Aquí algunas claves para  aprovechar este "recetario saludable".

Consumir más fruta de lo acostumbrado es muy útil frente a  dolencias como hiperuricemia, litiasis renal, hipertensión,  estreñimiento o degeneración ocular.

Comer más fruta de la cantidad que se acostumbra a consumir, hasta alcanzar las recomendaciones aceptadas y propuestas por la OMS Organización mundial de la salud, en 400 gramos de frutas y verduras diarios, está justificado en todos los casos y, en particular, ante ciertas dolencias.

Para combatir el ácido úrico elevado y la litiasis renal o  piedras en el riñón, las frutas son muy útiles, porque contienen  ácidos orgánicos como el cítrico o el málico, que tienen la  particularidad de alcalinizar el medio interno y también la  orina.

Además al consumir fruta se orina más cantidad y se  expulsan sales disueltas, que si se acumulan en exceso, resultan  perjudiciales.

Quienes sufren dolencias articulares como la artritis por  acumulación de ácido úrico, también se benefician con el consumo  diario de fruta fresca y de temporada.

Entre todas ellas, las cerezas contienen un tipo de compuestos fenólicos, los hidroxicinamatos, con efectos antiinflamatorios comprobados y con acción depurativa, como la reducción significativa de la concentración de urato sérico. En consecuencia, comer cerezas durante la corta temporada de estas frutas estivales tiene un beneficio añadido en estos trastornos concretos.

El estreñimiento se debe a múltiples causas, desde una  intolerancia alimentaria hasta situaciones fisiológicas concretas  como el embarazo, aunque la más común es una ingesta insuficiente  de fibra.

Las frutas contienen fibra soluble e insoluble. La  primera, más concentrada en la pulpa y la última, más abundante  en la cáscara o en la piel, con efecto laxante.

La fibra soluble tiene la funcionalidad de captar agua y aumentar el volumen del contenido fecal. Esta acción se ve reforzada porque este tipo de fibra es fermentada por las bacterias del colon que forman gases, provocan un mayor movimiento intestinal y favorecen la evacuación.

Por medio del consumo justo de fruta como fuente de  fibra es posible mejorar muchos casos de estreñimiento y se  aligera la sensación de abdomen hinchado.

Si se padece estreñimiento, puede ser más conveniente comer la  fruta bien lavada y con piel para aportar al organismo los dos  tipos de fibra y sumar el efecto laxante.

Las frutas que no pueden faltar por su potente acción laxante son las ciruelas, ya sean frescas, secas, en compota, en forma de  dulce natural o de mermelada. La sinergia de sus componentes,  fibra, sorbitol y derivados de la hidroxifenilxantina, tiene un  mayor efecto en la estimulación de la actividad de los músculos  del colon y favorece de manera natural el proceso de evacuación.

Las frutas indicadas para la salud coronaria, son aquellas de  colores más llamativos y que responden a un mayor contenido de  pigmentos colorantes antioxidantes como frambuesas, grosellas,  fresas, moras, arándanos y sandía. Facilitan el control de la  hipertensión y el colesterol.

Potasio, magnesio y antioxidantes como antocianinas y carotenos (luteína y zeaxantina) son compuestos naturales presentes en las frutas, cuya cualidad es reportar beneficios en tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. i

 Las frutas indicadas para la salud coronaria son aquellas de  colores llamativos como la sandía.

El muesli es una mezcla de cereales de origen suizo. Este  producto tradicional sirvió como fuente de energía a miles de  generaciones y se encuentran aromas, sabores y texturas para  todos los gustos.

Las funciones cerebrales dependen de los niveles de glucosa. La falta de este combustible cerebral genera graves consecuencias  que deben evitarse a tiempo. De hecho, ocasiona desde  hipoglucemia hasta esquizofrenia.

Por qué sus componentes son protectores básicos y vitales.

El consumo de antocianinas se asocia a un menor riesgo de  desarrollar hipertensión arterial. De igual modo, aunque por  distintos mecanismos biológicos, se ha observado que la ingesta  aumentada de magnesio y potasio se relaciona de forma inversa con  la hipertensión arterial.

Los folatos se han revelado como protectores cardiovasculares en tanto que la deficiencia de esta vitamina se asocia con un  aumento plasmático de homocisteína.

Las investigaciones recientes asocian el incremento de este compuesto con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular, infarto de miocardio y otras patologías cardiovasculares.

Las fresas, frambuesas, naranjas, mango, melón y kiwi son las  frutas más ricas en folatos, por lo que su consumo redunda en una  mayor protección cardiovascular.

En tanto que para favorecer la salud de los ojos, los carotenos de las frutas y hortalizas tienen capacidad antioxidante.

 Esto redunda en una mayor salud ocular, ya que protege la mácula o parte central de la retina y el cristalino de la acción oxidante de la luz.

La luteína es muy abundante en los frutos del bosque,moras, arándanos, frambuesas y fresas silvestre. La zeaxantina sobresale en naranjas y melocotones en comparación con el resto de frutas. Estas serán las frutas elegidas si se sufre algún tipo de degeneración ocular o se tienen antecedentes de tales trastornos.

Como contrapartida, tabaco, alcohol y otras drogas hacen que se sobrecargue la capacidad hepática y de otros órganos para depurar el cuerpo de desechos.

Ciertos medicamentos, resultan también tóxicos por lo que su uso cotidiano resiente la función hepática.  

Fuente: 
NA