Jueves, 14 Agosto, 2014 - 10:57

Juicio por Tatiana - Informe Día 3
La esposa de Rosa no se presentó a declarar
Cabeza más complicado: tres testigos lo señalan como el conductor del remis al que subió Tatiana

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Hoy se presentaron ante el Tribunal la madre de Arnaldo Enciso, la operadora y un chofer de la Remisería “Resistencia” dónde trabajaba el único imputado por la muerte de la radióloga. Todos coincidieron en las descripciones del auto que trasladaba a la víctima y los dos últimos en que fue Juan Ernesto Cabeza el que tomó el turno en busca de Tatiana Kolodziey ese 20 de octubre de 2012. También prestaron declaración una pareja de veterinarios, un lava autos y un policía amigo de Enciso.

La esposa del preso Jorge Rosa, Magdalena Noemí Mancuello no compareció ante el Tribunal por lo que se anunció en la audiencia que se realizará la conducción por la fuerza pública y no se estableció día. 

LA MADRE DE ENCISO SE QUEBRÓ Y LLORÓ AL RECORDAR ESA ÚLTIMA VISITA DE TATIANA

Yolanda Rafaela Rodríguez, madre de Arnaldo Enciso, fue la primera testigo en declarar hoy. La mujer, de 59 años, confirmó que Tatiana fue a su casa esa madrugada del 20 de octubre, alrededor de las 2.30, en remis y que sólo la atendió en la puerta del garaje dónde dialogaron hasta alrededor de las 3 de la mañana.

Reconoció que la radióloga andaba en un remis gris, con vidrios polarizados y que el móvil la aguardó durante todo el tiempo que la joven estuvo en la casa de Enciso. Consultada por el fiscal sobre si recordaba alguna característica del conductor del vehículo la mujer lo señaló como morocho, de pelo con rulos y bigotes.

También coincidió con otras testimoniales en que habló de plata con Tatiana y que entre los montos se nombró a los $ 95.000 que la última había entregado a Enciso. En su testimonial también explicó que dialogó con la víctima de su interés en conjunto con Enciso por casarse y la molestia de la joven por la responsabilidad de su novio en todos los negocios de la familia. “Porque no hace su vida” le habría dicho la fallecida a Rodríguez y según esta última jamás impidió a su hijo a hacer su vida y lo incentivaba a que se case. 

 
 
 

Aseguró que su relación era buena, aunque en su declaración dejó entrever que durante los 10 años de relación con su hijo no tuvo un contacto muy íntimo con la misma. Consultada sobre si estaba segura de poder confirmar que la joven subió al remis, la testigo resaltó que la vio llegar hasta el vehículo pero que no recordaba si ascendió al mismo en el asiento del acompañante o atrás.

“UN HIJO NOMÁS QUIERO TENER, UNITO NOMÁS”, ME DIJO CON UNA GRAN SONRISA

Contó que antes de irse, Tatiana le dijo que interceda con el hijo para casarse, porque en esos momentos estaban peleados y que textualmente le manifestó: "Solo un hijo quiero, unito no mas" y sonrío. Se quebró y lloró sin consuelo al relatar este momento y confesó que esto no le había contado a su hijo (Enciso) para no ponerlo aún peor.

Sobre cuándo se enteró de la desaparición de la víctima y su primera comunicación con Enciso ese día, Rodríguez aseguró que el hijo la llamó alrededor de las seis y fue allí cuando se enteró. 

LA TELEFONISTA DE LA REMISERIA CONFIRMÓ QUE FUE CABEZA EL QUE TOMÓ EL VIAJE AL QUE SUBIÓ TATIANA

En la fecha del asesinato, Candida Yolanda Peticarni era telefonista de Remises Resistencia y la encargada de otorgar los viajes a los choferes presentes. La joven atestiguó que ese 20 de octubre, entre las 00 y las 2, recibió el pedido de un móvil por parte de Tatiana y le otorgó el turno al móvil 41. Aunque reconoció que el conductor de ese vehículo era Juan Ernesto Cabeza, aclaró que no sabía el nombre porque “en la base todos tienen un número de móvil y así nos manejábamos”.

La telefonista aportó además que entre las 4.15 y las 4.30, Cabeza volvió a la base a saludar y se retiró pero que no sabía que se había llevado el móvil 41 (un corsa gris con vidrios polarizados) hasta que llegó a la remisería el novio de Tatiana preguntando por el vehículo. El auto esa noche debía quedar en la empresa como las noches anteriores.

El Fiscal pidió a Peticardi que reconozca unas planillas de viaje secuestradas de la remisería por la causa y un viaje específico que citaba textualmente: “Illia 1635 – Kolo – 41”. Lo reconoció y además dio detalles sobre la forma de adjudicar los turnos. Dijo que cada chofer tenía un número en la llave del auto y al llegar a la empresa había un tablero con ganchos dónde se colgaban las llaves para ir trabajado según el orden de llegada. Y resaltó que fue ella quien le otorgó el turno a Cabeza.

LA ROPA

La querella además solicitó al Tribunal incorporar y pedir a la muchacha el reconocimiento de ropa para ver cómo estaba vestido el imputado cuando pasó por la base a las 4 de la madrugada. Sobre todo por una campera negra que según la joven el remisero llevaba en su brazo. El pedido es sobre prendas específicas secuestradas en octubre de 2012 de la casa de Jorge Rosa y que serían de Cabeza por lo que la juez Lehmann propuso pasar este reconocimiento al martes 19 de agosto. 

El testimonio de Pedro Cuenca, remisero de esa empresa, coíncidió con el de Peticarni sobre la metodología del tablero para los turnos de los viajes y sobre la permanencia de Cabeza trabajando esa noche en la empresa. Ambos testigos aclararon además que el turno del imputado era de día habitualmente. Cuenca confirmó que fue él quien habló con el policía amigo de Enciso, que lo conocía de antemano y que los orientó a la vivienda de Cabeza. Atestiguó además que el móvil 41 era un Corsa gris polarizado y que Cabeza tiene un acento porteño.

“LAVE UN CORSA GRIS MUY EMBARRADO”

El segundo testigo fue Fabio Ramón Encina, de 28 años, que ese 20 de octubre lavaba autos atrás de Casa de Gobierno por avenida 25 de Mayo. El joven dijo que ese día alrededor de las 10.30, lavó un remis corsa gris, polarizado y que estaba “muy embarrado” tanto dentro como fuerza del mismo. “Me dijo que se metió en un barrio feo”, dijo.

Aunque no sabía el nombre del conductor, lo describió como alto, grandote, de bigotes y pelo negro. Con una voz ronca. Consultado sobre las partes del auto que lavó explicó que fue la parte de afuera, alfombras y el tapizado de las puertas. En este punto se detuvieron tanto la querella como la defensa y pidieron a Encina detalles sobre si observó en las alfombras fluidos, pelos, manchas u olores, a lo cual sólo marcó que “había barro no vi nada mas”. 

 
Emilia Elena Almada, abogada querellante.

EL POLICÍA AMIGO DE ENCISO

Héctor Daniel González declaró que ese 20 de octubre lo llamó el novio de Tatiana alrededor de las 4.50 y le pidió ayuda tras la recepción de la llamada extorsiva. Una hora después fue a la casa de la familia Kolodziey y acompañó a Enciso y al padre de la joven a todos los lugares donde ambos dijeron haber estado.

 

EL POLICÍA TRABAJABA EN REMISES RESITENCIA EN EL ‘99

Uno de los lugares fue la Remisería “Resistencia”, donde casualmente González había trabajado como chofer durante el año 1999. Este detalle surgió del testimonio del propio policía mientras relataba un fugaz encuentro con Pedro Cuenca, un compañero de aquella época, también chofer. González también contó que Carlos Alberto Rostán, que en el '99 era operador de radio, en 2012 (año del asesinato) había pasado a ser el propietario de la empresa, por lo que integra la nómina de 34 testigos en la causa

 
Jorge Fernando Gómez, Fiscal de Cámara.
 

González aportó además datos sobre los operativos que se realizaron esos días, los lugares por dónde anduvieron buscando a Tatiana, las llamadas recibidas al celular del padre de la víctima y específicamente sobre la voz de los llamados extorsivos. “La tonada no era de acá de la zona, lo sentí aporteñado al tipo”, marcó seguro y sumó que en todas las comunicaciones hablaban en plural: “La vamos a poner a trabajar; o la vamos a hacer boleta”, recordó. El policía dejó constancia frente al Tribunal de que conoció personalmente a Juan Ernesto Cabeza el 20 de octubre de 2012 cuando fue llevado a Investigaciones tras su detención. Dijo que se encontraba aguardando a Enciso en la oficina de guardia de la dirección cuando lo trajeron al imputado y lo sentaron en una silla cerca de él. Dijo que no habló con Cabeza pero que sí lo escucho responder una pregunta de un oficial. “Tenía una voz similar a la de los llamados pero no la tonada”. También aclaró que el imputado no presentaba lesiones visibles ese día. 

MÁS TESTIGOS

Este jueves también declararon Joaquín Ángel Ayala y su esposa Vanesa Roxana Uliana. Ambos confirmaron que Arnaldo Enciso fue a su vivienda el 19 de octubre de 2012 alrededor de las 21.30 y permaneció allí en un asado hasta alrededor de las 4, 4.30 horas. La pareja coincidió además al declarar que se enteraron del secuestro de Tatiana al otro día cuando se levantaron de dormir. Aunque Ayala aclaró que recibió mensajes y llamadas de Enciso esa madrugada alrededor de las cinco pero que recién las vio a las 10.

 

Por Belén Pucheta, periodista de Diario Chaco.

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