Jueves, 21 Junio, 2018 - 12:36

Hermanitos no vendieron lo suficiente y por temor a sus padres no regresaron a su casa

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Caía la tarde de una jornada fría que hacía presagiar que igual de dura sería la noche, con temperaturas bajas y con una nueva helada como la que ya venía azotando a Añatuya ciudad cabecera del departamento General Taboada, provincia de Santiago del Estero.

Una mujer que echaba un último vistazo en el exterior de su domicilio, antes de ingresar a su hogar, observó casi agazapados a dos pequeños que buscaban refugio en el costado de una tapia, bien juntitos, como queriendo protegerse del frío. Se acercó, les consultó de dónde eran y por qué no volvían a su casa, que ya se hacía de noche.

Ellos tímidamente emprendieron un lento caminar, sin decir palabras. Lo que esta vecina no sabía, era que los niños habían decidido no volver a su hogar. Su padrastro y su madre los habían amenazado, como tantas veces, que si no vendían todas las bolsitas de semillas, mejor que no regresen porque les esperaba otra paliza.

Los pequeños, una niña (M.S. de 10 años) y el varón (F.S. de 8), sabían que no era una mera amenaza. Esa tarde la venta había "sido floja", y ya sabían que al regresar al hogar sus progenitores iban a arremeter con los insultos y los golpes, a los que eran sometidos cuando no lograban vender toda la "mercadería".

Fue una abuela de los menores, M.N. (52), quién enterada de la situación concurrió a la Comisaría Cuarta del Menor y la Mujer. Allí narró ante las oficiales de guardia, la tortura que sus nietos pasaban de manos de su padrastro y de su propia madre, en un domicilio que habitan en el barrio La Merced.

"Les pegan con las manos y en ocasiones utilizan un palo. El maltrato no viene de ahora" ,dijo la valiente mujer en su denuncia. De inmediato se puso en conocimiento de la fiscal Alejandra Sobrero, quien puso en marcha toda una investigación para determinar en forma urgente los pasos a seguir.

Dio participación a la Defensora de Menores, doctora Patricia Bentancor, quien como primera medida dispuso que los niños sean rescatados y queden al cuidado de su abuela, para determinar en las próximas horas los pasos a seguir. Tras las pericias que se practicarán en las próximas horas, se determinará la suerte de la despiadada pareja.

"Me extraña tanto de mi hija. No tanto de él que no es el padre", manifestó la angustiada abuela. La investigación que comprenderá relevamiento socio ambiental, y pericias a todos los actores protagonistas de esta pesadilla, tiende también a averiguar la situación de otros menores, hijos de la mujer que viven bajo el mismo techo. Se conoció que serían en total seis hermanos, solamente un bebé de un año y meses es hijo de la pareja de la mujer, los demás llevan el apellido materno.

Además, se supo que una niña de 12 años, es la que con frecuencia quedaba al cuidado de sus hermanitos menores, porque la pareja salía por varias horas del hogar. La Justicia tratará de determinar si los demás infantes eran también sometidos a malos tratos. Por lo pronto, la representante del Ministerio Público ordenó que los menores ingresen al hogar de tránsito El Refugio, donde quedarán protegidos hasta tanto la investigación continúe.

Fuente: 
El Liberal