Martes, 18 Febrero, 2020 - 17:26

Hebe de Bonafini defendió el aumento a los jubilados: “El Gobierno está haciendo más de lo que puede”

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Cuando Hebe de Bonafini, presidenta de Madres de Plaza de Mayo, llegó a las 9 a la sede de la institución, en el cielo había sol. Todo el día se quedó trabajando en la Casa de las Madres y atendiendo el teléfono para desmentir, otra vez, su fallecimiento. A las 17:34, cuando ingresó al salón donde cada lunes comparte una mateada a cambio de útiles escolares o alimentos no perecederos, llovía torrencialmente sobre la ciudad de Buenos Aires. Medio centenar de personas, en su mayoría mujeres, la aplaudieron cuando la vieron entrar. Algunos preguntaban sorprendidos quién y dónde habían dicho que estaba enferma, internada o incluso muerta. Hasta Luis Almagro, titular de la OEA, escribió un tuit de condolencias a la familia de Hebe de Bonafini que después borró. La noticia había llegado al Uruguay tras haber sido trending topic en Twitter el domingo por la noche.
 
Después de dejar un paquete de arroz en la entrada, los invitados se ubicaron en las mesas sobre las que había platos con rodajas de pan casero. En cada mesa había alguien con termo y mate que pasaba de mano en mano. Cuando ingresó la presidenta de Madres, primero hubo un fuerte aplauso y después un silencio absoluto. “Y... ¿me apuraron y ahora no empezamos?” bromeó en tono muy calmo Hebe de Bonafini, que, a pesar de los rumores, llegó con buen semblante, apenas se sonó una vez la nariz con un pañuelo descartable y durante la charla contó anécdotas divertidas sobre un viaje que hizo en 1984. “Hoy ni siquiera tiene carraspera”, comentaron en una mesa al escucharle nítida la voz.
 
“Ni la lluvia los detiene”, arrancó dirigiéndose a los presentes, algunos de ellos empapados. Tras la cuenta regresiva de 10 a 1 se inició la transmisión en redes sociales y ella, con micrófono sobre la solapa, presentó a Fernando “Tano” Saccheri, de La Cámpora de Lanús, que fue a agradecer los alimentos y útiles escolares que se juntaron para asistir a familias y chicos de una villa del partido en el que milita. “A ella no le va a gustar pero tengo que decirlo, hagan lo que hagan tenemos Hebe por siempre”, empezó su presentación mientras, a su lado, la titular de la asociación movía una lapicera y dejaba ver sus uñas pintadas de rojo. Cuando él terminó de agradecer, ella habló en un tono muy distinto al que se le conoce de sus discursos en las rondas de cada jueves en la Plaza de Mayo, y más lejos aún de la Hebe polémica.
 
Sin pañuelo en la cabeza y muy calma, Hebe de Bonafini agradeció, con cierto tono de emoción, que las donaciones hayan sido de buena calidad. “Armamos unas mil mochilas completas, hoy Fernando se lleva unas 150 y le vamos a dar al padre Paco y al Padre Pedro para las villas. Uno se siente bien y duerme tranquilo. Todos los útiles son de buena calidad, nuestros chicos necesitan vivir de la misma manera que todos. Sé que es difícil y por eso uno se pone muy contento”, señaló mirando a cámara y en referencia a los curas villeros.
 
Cada lunes, en la mateada, la presidenta de Madres presenta un tema. Esta vez fue el viaje a Costa Rica que hizo en el año 1984 con “compañeras peronistas y compañeras radicales”. El tema era la participación de las mujeres en la organización política en Latinoamérica y la estadía corría por cuenta de una institución alemana. Sobre aquel año dijo un par de veces que “era cuando Alfonsín había prometido tantas cosas y no cumplía ninguna”. Incluso recordó que tuvo roces con “las compañeras radicales". “Yo les decía que iba a firmar lo que después fueron las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, y ellas decían que no”. También las criticó porque “cuando llegamos a Santa Bárbara las radicales se habían agarrado todo para ellas, los mejores lugares, en cambio las peronistas que saben ser solidarias nos esperaban, ahí me dí cuenta cómo era la historia”. Luego narró un entredicho con la organización del encuentro porque les pidieron ir a un acto. “Yo estaba empacada, nos quisieron llevar a un acto político y yo dije no voy a un acto político”, en referencia a una actividad del ex canciller socialdemócrata alemán Willy Brandt. “Se armó un quilombo que ni les cuento”, bromeó e hizo reír a los presentes.
 
Cuando terminó con las anécdotas políticas de aquel viaje, Hebe de Bonafini volvió al pasado reciente y al presente. “Estos cuatro años hicimos más esfuerzos que nunca para sostenernos y defendernos”, se mostró enfática y aseguró que no se callará porque “la obsecuencia no le sirve a nadie”.
 
Sin embargo defendió al Gobierno, incluso el cambio en el cálculo del aumento a jubilados. “El Gobierno está haciendo muchos esfuerzos” siguió y pidió: “Hay que escuchar lo que dice el Gobierno, no lo que dicen los medios que deforman o mienten”. E insistió: “Están haciendo más de lo que pueden. A mí me encantó que Cristina haya sido tan inteligente, le puso una tapa al Fondo buscando el reglamento. Hacen mucho esfuerzo Alberto, Cristina, Axel y los ministros”, resaltó y propuso que “los que sabemos un poco más tenemos que informar a la gente porque algunos medios enredan a los jubilados”.
 
Cuando hacía media hora que había empezado la charla y siempre con el mismo tono calmo, aunque casi como un lamento, contó que el domingo “primero dijeron que estaba enferma, después dijeron que estaba muerta. No sé qué ganan, será una expresión de deseo, tienen muchas ganas de que me muera”. Entonces se rió, sin estridencias, y avisó: “Me voy a morir cuando me llegue la hora y voy a hacer un baile antes de morirme”. Eso sí, peleadora con algunos medios de comunicación, adelantó que “ellos no se van a enterar primero”.
 
Tras los aplausos, y el cierre de la transmisión, pidió que para la semana próxima donen lentejas y aceite, “o aceite y lentejas”, invirtió el orden y otra vez se rió. Alguien le recordó desde el fondo del salón que el lunes será feriado de carnaval y entonces ella propuso que lleven las donaciones a la ronda del jueves de las Madres.
 
Como nadie se levantaba de sus sillas, mientras tomaba limonada y probaba por primera vez el pan casero, Hebe de Bonafini señaló la puerta para que la abrieran. Después se sacó fotos con todos los que le pidieron. Cuando sólo quedaban unos pocos participantes se le acercó una prima que le dio un regalo de cumpleaños (el 4 de diciembre cumplió 91). La presidenta de Madres lo abrió y se roció con el perfume floral que había dentro de la caja. “Ahora estoy lista para tener novio”, volvió a bromear para aclarar de inmediato que desde que murió su marido en el año 1982 “nunca ningún hombre me dijo nada así que acá estoy muy bien sola”.
 
Luego aclaró que cada día se arregla aún si está encerrada en su casa. “Me visto para mí, me pinto, me pongo perfume y combino la ropa. Si esto es de un color (señaló su remera), lo de abajo es del mismo color (señaló su pantalón)”, explicó aunque reveló que no usa cremas porque “algunas salen 2.000 pesos y las arrugas ya las tengo”. Sobre el rumor y las críticas respecto a la supuesta internación en el Hospital Austral le respondió: “Yo soy sola, si tengo que pagar para que me atienda un médico o venga a mi casa el mejor doctor, lo voy a hacer, no tengan dudas”.
 
 
Fuente: 
Infobae