Miércoles, 28 Octubre, 2020 - 10:34

Hace 17 años ya hablaban de un Bergoglio peronista
Por Vidal Mario (*)

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En septiembre de 2003, ante el inocultable deterioro en la salud de Su Santidad Juan Pablo II, el Vaticano comenzó a pensar en la búsqueda de un reemplazante para el cargo de Papa.

Uno de los papables era el supuesto candidato K, Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires.

Lo de Bergoglio candidato K no es un antojo de quien escribe estas líneas, sino que lo dijo una revista estilo “La Sopapa” de Norte que circulaba en aquellos días, dedicada a hablar en clave de humor de las cosas serias que le pasaban a la Argentina.

Tal revista se llamaba “Barcelona” (Una solución europea para los problemas de los argentinos), y venía como suplemento de la revista TXT, dirigida por el recordado Adolfo Castello.

En la edición del 19 de septiembre de 2003 dicha revista publicó (aunque erraron con la foto, poniendo el de Christian Von Wernich en lugar de quien debía ser), éste texto:

“Jorge Bergoglio: Es el gran candidato, el que llega con la fuerza del huracán K. Algunos señalan que el Presidente habría cerrado el trato con el FMI sólo después de que le aseguraron que Bergoglio tendría el camino libre hacia Roma. En el resto del mundo temen que el obispo argentino sea electo por el poder del aparato eclesial y los curas punteros”.

Pero en el mes de abril de 2005 el elegido fue un alemán con cara de pocos amigos llamado Joseph Aloisius Ratzinger, luego más conocido como Benedicto XVI, firme defensor de la existencia de un purgatorio y de un infierno de fuego.

¿“Perón de los Papas?”

Sin embargo, como parece ser que los buenos oráculos están para ser cumplidos, el del “Barcelona” se cumplió el 17 de marzo de 2013: el obispo peronista llegó al papado.

Al otro día de tan sorprendente elección pontificia, se publicó en el diario Crónica un artículo firmado por la periodista Alicia Barrios, titulado “El Perón de los Papas”.

En su nota, esa enviada especial al Vaticano escribió: “Su admiración por Perón, que jamás ocultó, lo llevó a estudiarlo. Fue el mejor alumno del General, quien desde algún lugar del cielo lo debe estar monitoreando, orgulloso de éste hijo pródigo”.

No hay certeza de que desde el cielo Perón ande monitoreando las actividades de Bergoglio.

Pero sí está a la vista que el papa argentino trata a la Madre de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, como una hermana, y a Juan Grabois como el hijo que nunca tuvo ni tendrá.

A tal punto que éste militante las veces que va a Roma duerme en una de las 129 habitaciones de la Domus Sanctae Marthae, es decir, en la residencia papal de Santa Marta.

(*) Periodista-Historiador.