Sábado, 4 Enero, 2014 - 12:34

Gregorio cumple hoy 111 años y los festeja junto a su familia

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Gregorio Mosqueda, nació el 4 de enero de 1903, en Alemania, ya no recuerda específicamente en que pueblo o ciudad. De allí, escapó hacia Argentina, tras la Segunda Guerra Mundial, escondido en un barco y al llegar se estableció en General Paz, Corrientes. Vivió muchos años en esa provincia, hasta que vino a Chaco en 1935, a vivir a Presidencia Roca, en donde se casó cuatro veces, tuvo 24 hijos, trabajó en el campo y en la Municipalidad, y ya con más de 80 años se mudó a Resistencia, en donde vive con su familia.

De su niñez en Alemania no recuerda nada, nunca más supo de sus padres ni de sus hermanos, que quedaron allá cuando él logró salir. Llegó al país y lo adoptó una familia que le dio el apellido que lleva.

De su juventud recuerda que su primera esposa le duró poco porque era muy celosa y que en total tuvo, en su trayectoria, 61 mujeres, “algunas de trampa”, entre las que se destaca la mujer de un policía. El esposo en cuestión una vez lo encontró a Gregorio con su señora y este debió salir corriendo desnudo, saltando alambrados.

Le gustaba bailar, viajar, jugar a la taba y las carreras cuadreras, en las que también tenía sus trucos para superar a sus adversarios. 

Gregorio, uno de sus hijos, manifiesta que su padre “es un hombre agradecido, generoso, muy querido y bien recordado por la gente que lo conoce. Siempre nos enseñó valores, como la honestidad y el respeto. Para nosotros es un privilegio y un ejemplo de vida porque ayudó a mucha gente”.

“Un padre riguroso que con la mirada imponía respeto, nos brindó lo que pudo, porque éramos muchos y un solo sueldo entraba a la casa, así que era difícil”, expresa.

Sus hijos ahora están dispersos en El Colorado (Formosa), Buenos Aires, Rosario, en Chaco, en Roca y en Quitilipi, y algunos vinieron a celebrar el histórico cumpleaños.

Ellos recuerdan que cuando todavía estaba viviendo en Roca, Gregorio tuvo un problema de salud que le afectó la próstata y debió ser trasladado a Rosario, en donde estuvo internado durante unos dos años. Cuentan que en ese momento, la familia tenía un buen pasar económico porque tenían campo y animales pero por la enfermedad, tuvieron que empezar a vender y perdieron mucho dinero.

Gregorio aconseja a los jóvenes que “hay que aprovechar. En el poco tiempo que andamos en este mundo hay que disfrutar” asegura.

En sus más de 110 años, fue reconocido en varias oportunidades por varias instituciones como el Patio Chamacero, lugar a donde fue a bailar hasta hace pocos años atrás, vestido de gaucho y, además, le otorgaron la llave del Pueblo de Presidencia Roca.