Lunes, 28 Octubre, 2019 - 19:28

¿Fracaso del modelo de desarrollo chileno?
Por Luis Rodríguez Martínez (*)

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Qué repugnancia causa ver a los impresentables kirchneristas, el periodismo progresista y todo tipo de personajes que circulan por los canales de TV celebrando los disturbios callejeros que tienen lugar en Chile y su previsible conclusión: ¿Vieron que el modelo de desarrollo chileno no era el camino? Está claro, dicen a coro los delirantes, que las políticas sensatas de ordenamiento económico no sirvieron para nada.
 
Los invitaría a hacer un análisis retrospectivo de treinta años y comparar la evolución que experimentaron Chile y Argentina. Quieren decirnos estos botarates que las políticas del peronismo surtieron mejores resultados que las del modelo chileno.
 
Pues bien, los desafío a que den un solo indicador de calidad de vida o desarrollo económico en que Argentina supere a Chile. Estoy seguro que no pueden invocar ninguno. Seguramente, alegarán que en Chile la universidad no es gratuita o que la salud es onerosa y no toda la población puede acceder a ella. Esos dos temas, citados hasta el cansancio, son suficientes para descalificar a un país que ha aventajado a Argentina considerablemente. Si la salud en Chile es costosa e inaccesible, ¿cómo puede explicarse que la esperanza de vida es superior, pues hombres y mujeres viven más en el país trasandino? Patrañas, este dato objetivo desvirtúa el latiguillo del tema salud y lo propio respecto de los estudios universitarios, ya que en Argentina la gratuidad para lo único que sirve es para financiar el ciclo básico, porque un alto porcentaje de los que se inscriben en las carreras de grado no pasan de segundo año. Tengo entendido que en Chile la deserción de los estudiantes universitarios es menor, también que produce más profesionales que Argentina, sobre todo en ciencias duras; si esto es cierto, ¿es tan restringido el ingreso a la universidad en Chile? No lo creo, se trataría de una contradicción inexplicable.  
 
Si no es exitoso el modelo chileno, ¿por qué hace treinta años, y hasta no más de diez, Argentina lideraba américa latina en índice de desarrollo humano (IDH), el parámetro más efectivo y transparente para medir la calidad de vida de un país que suministra las Naciones Unidas, y en la actualidad ese ranking es cómodamente encabezado por Chile? Y lo más preocupante es que en dicho índice año a año la brecha se agranda a favor de los vecinos.
 
Admitiría que alguien dijese: “a pesar del avance de Chile en calidad de vida no me agradan sus políticas macroeconómicas porque soy de ideas socialistas”; perfecto, pero lo que no puede negarse, porque sería rebelarse contra hechos objetivos y comprobables, es que en las últimas décadas el progreso material y social de Chile ha sido tan evidente que lidera todos los rankings que miden el buen vivir.
 
Cualquier comparación entre Argentina y Chile en macroeconomía o desarrollo social es favorable a los del Pacífico. Tienen los chilenos un mayor ingreso per cápita; no obstante tener una población que apenas supera el tercio de la argentina, sus exportaciones son mayores en volumen y valor económico; la mortalidad infantil es menor y también la mortalidad materna; supera a Argentina en terminación de estudios en todos los niveles educativos; menor tasa de homicidios cada cien mil habitantes; inflación que nunca supera el cinco por ciento anual; economía abierta a semejanza de todos los países exitosos del planeta; mayor cobertura de la población en agua corriente, cloacas, tratamiento de efluentes cloacales; mayor desarrollo en energías renovables, menor tasa de pobreza;  salario mínimo medido en dólares superior; mayor esperanza de vida de América Latina, etc.
 
Y los botarates de la prensa, más Cristina y sus secuaces, nos vienen a enrostrar el fracaso del país porque hubo en la última semana protestas callejeras. ¿Que debiéramos decir de Argentina, donde las protestas salvajes y manifestaciones de disgregación social son consuetudinarias, cosa de todos los días? ¿Hay acaso un país donde se mida el éxito de una huelga conforme al grado de malestar y fastidio generado en toda la población? ¿O donde la vía pública ha sido copada por organizaciones de revoltosos que nadie sabe quién financia ni qué objetivos, salvo alterar el orden público, persiguen?
 
No señores, no existe ninguna equivalencia entre un país donde las instituciones funcionan, donde los traspasos de poder entre los presidentes son una fiesta y otro país que vive en vilo por el valor del dólar, al borde de la hiperinflación y enfermo de corrupción.
 
Enhorabuena Chile, tendrá problemas de desigualdad social como todos los países en vías de desarrollo de la región, pero es indudablemente el mejor posicionado para alcanzar el status de país desarrollado.  
 
 
(*) Abogado