Lunes, 8 Julio, 2019 - 18:59

Feliz día de la Independencia (robada)
Por Luis Cabrera (*)

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¿Sabías que el acta de la independencia original fue robada? El acta de la independencia, es decir el documento fundacional de la nación fue robada en Córdoba el 2 de Agosto de 1816, tal vez casi como un presagio de lo que nos tocaría padecer en los próximos 200 años de historia Argentina. Donde robo tras robo en el escritorio de los gobiernos, nos iban robando la libertad que habíamos ganado en el campo de batalla. Nos iban cambiando la libertad real, por esta cosmética donde vivimos de rodillas ante un sistema especializado en el robo.
 
Luis Landriscina enseña que siempre es bueno mirar la historia, no para remover viejos rencores, sino para medir la edad de las injusticias que nos golpean.
 
En ese tren, de recordar la historia, charlaba con un amigo médico, que me recordaba el desgraciado robo del reloj de Belgrano de las vitrinas del museo histórico nacional. Rematando el relato con pesar en el rostro y la frase: “Hace mucho nos convertimos en un país de delincuentes”. Y aunque no sé si seamos un país de delincuentes, sí sé que muchos delincuentes deciden nuestra suerte ayer, hoy y como que sigamos este camino, decidirán nuestro futuro.
 
Vivimos un tiempo donde calzan esas palabras de Juan Manuel de Rozas que ya en 1835 decían: “… un grupo de hombres ha introducido por todos lados el desorden y la inmoralidad, ha desvirtuado las leyes y las izo insuficientes… ha generalizado los crímenes y ha garantido su impunidad ha devorado la ascienda publica y destruido las fortunas privadas, ha hecho desaparecer la confianza en las relaciones sociales y obstruido los medios honestos de adquisición, en una palabra ha disuelto la sociedad y ha presentado en triunfo la alevosía y la maldad extrema…”
 
¿Hasta cuándo nos seguiremos acostumbrando? ¿Hasta cuándo el delito reinara entre nosotros? ¿Hasta cuándo seguiremos naturalizando el roban, pero hacen? ¿Es que no nos damos cuenta? Que de los delitos de acción pública nacen las faltas de medicamentos, las clínicas de abortos, los asesinatos, la droga, los chicos con hambre, la falta de trabajo, de los delitos de acción pública los niños nacen en las veredas, cuando no en los inodoros de los hospitales.
 
Se robaron el reloj de Belgrano, el acta de la independencia argentina, las cartas de san Martin a Ohiggins, las manos de Perón, el cuerpo de Evita, se roban los meteoritos, se roban la leche de los comedores, se roban la inocencia de los niños, se roban la vida, solo por mencionar algunos “detallesitos” donde el candidato se para ante la multitud y afirma: “…el que quiera vivir de lo ajeno, que lo haga, pero con códigos…”. Como podrá verse, en una palabra, nos han robado la libertad, nos han robado la independencia. Porque ya nada es posible sin el consentimiento de aquellos que todos los días nos roban un poquito más.
 
Y hasta la evolución nos jugó en contra porque la adaptabilidad del hombre que fue un rasgo de su evolución nos terminó jugando una mala pasada. Nos terminamos adaptando a los delincuentes y hasta les rendimos honores, los adulamos, les producimos películas, les erigimos bustos y hasta levantamos sus banderas junto a la nuestra. Desde el Che Guevara a los Velázquez han hecho posible este tipo de desquicios de la exaltación de delincuentes y asesinos.
 
¿Qué tiempo y que sociedad es esta? Donde las víctimas no solo se acostumbran a su rol, sino que adoran a sus victimarios.
 
Alguna vez alguien describió a Chaco como una tierra de Forajidos y soñadores, aunque no solo pienso que es así. Juzgo que esta condición se ha contagiado a toda Argentina.
 
En un país donde ni las manos de los presidentes se han salvado. Es tiempo de reflexionar sobre esto.
 
Esta carta no tiene, como otras, iniciativas o propuestas. Esta carta solo tiene una descripción y las preguntas, que sería bueno que podamos responderlas nosotros mismos en el silencio de nuestra conciencia. Y por ende actuar en consecuencia de esas respuestas, realmente ¿Queremos que reine la delincuencia en Argentina? ¿Qué estamos dispuestos a hacer para que eso no suceda? ¿nos vamos a comprometer seriamente en el saneamiento moral de nuestra sociedad? O ¿pensamos seguir así? ¿queremos ser un país de delincuentes?, como decía mi amigo el dotor. O preferimos un país donde reine la justicia y el sentido común, donde seamos verdaderamente libres de la opresión e independientes como la Nación que soñaron aquellos que regaron con su sangre este suelo. Y como decía Martin Fierro: “...Mas naides se crea ofendido pues a ninguno incomodo, y si canto de este modo por encontrarlo oportuno no es para mal de ninguno sino para bien de todos”.
 
Feliz día de la “INDEPENDENCIA”, para aquellos que estén dispuestos a pelear por ella.
 
(*) Presidente Partido UNIR Chaco