Jueves, 20 Agosto, 2020 - 12:13

Estampida de tropa y cuatreros oportunistas: ¿protesta cívica o manifestación partidaria opositora?
Por: Juan C Starchevich

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“Tenemos la libertad de elegir entre ser águilas o gusanos, pero si elegimos ser gusanos perdemos el derecho de protestar si nos aplastan”. Lo expresa José Ingenieros y lo confirma plenamente nuestra realidad social en este gran palenque cimarrón de nuestra Argentina de hoy donde los cuatreros hábiles con el lazo van poniendo su marca de pertenencia y dominio a todo aquel que se muestra en estado de libertad.
 
Este gran banderazo 17A que se realizó en todo el país pone en alerta a toda la población invitando a despertar, a salir de ese profundo letargo enajenante e irresponsable que pone mordazas en la boca, tapones en los oídos, cadenas en las manos y grilletes en sus pies. Como diciendo: “si abandonamos la responsabilidad, en el placer nos vamos a esclavizar”. Se han manifestado ante el gobierno en su conjunto en sus corporaciones en el directorio, levantamanos (como escribanía propia) y obsecuentes que le dan la razón y justifican todos sus actos. Mayorías y minorías, oficialismo y oposición; nacionales, provinciales y municipales. Todos, todos son responsables de la construcción o el deterioro de nuestro país.
 
Llevaban una sola bandera, la bandera argentina, gente que pertenece a distintos partidos políticos y a ninguno, gente con distintas ideologías y ninguna. Argentinos preocupados por el presente y futuro de todos los argentinos, de tal modo que no se ha visto grupo alguno en contra de esta manifestación popular que apoye las actitudes del gobierno en mayorías o minorías y en oficialismo u oposición.
 
Se le ha faltado el respeto a esta gente, pues una cuatrera reclamó pertenencia de todos declarando que su partido político ganará en las próximas elecciones, sin ni siquiera mirarse ni asumir su responsabilidad de ser parte material de este progresivo deterioro político y social que fue una de las causa de este reclamo popular.
 
Los banderazos son muy importantes pero no solucionan el problema. Tampoco lo solucionaría si hubiese violencia, puesto que de este modo el problema sería mayor y contraproducente.
 
Las elecciones, con estos mismos candidatos, tampoco soluciona el problema, siendo que de un lado y del otro siempre están los mismos y con los mismos bufones.
 
¿Qué hay que hacer entonces? ¿Cómo hacer que figuren otros nombres en las listas electorales? Habrá que buscar algo más inteligente que los banderazos, pues de este modo sale A y viene B, luego con otro banderazo sale B y vuelve A, seguiremos eternamente en esa misma calesita que da vueltas y vueltas y siempre pasa por el mismo lugar y, al final, siempre llega al mismo punto de inicio. La gente de los distintos partidos políticos deberían mirar a todo el cuerpo (integrantes, adherentes) y no solo del cuello hacia arriba; tendrán que hacer algo más que colgarse del saco de aquellos que se adueñaron de la democracia y del destino de todos los argentinos.
 
(*) Ingeniero.