Sábado, 9 Diciembre, 2017 - 18:15

En la era Trump, la OMC muestra cada vez más grietas
Por Nicolás Tereschuk

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042
La Organización Mundial de Comercio (OMC), uno de los brazos de la globalización, se reúne en los próximos días en Buenos Aires con el desafío de disimular las grietas (o más bien fracturas) que se dejan ver cada vez con más facilidad en el marco de los desafíos que le provoca el presidente estadounidense, Donald Trump.
 
"La mayoría de los participantes pueden coincidir en una cosa. La OMC, que codifica el sistema de comercio multilateral basado en reglas necesita ayuda. El presidente Donald Trump ha hecho campaña en su contra y amenazado con retirar a Estados Unidos de su órbita. Sin el liderazgo norteamericano, hay poca esperanza para alcanzar nuevos acuerdos", advirtió hace pocos días el semanario The Economist, al evaluar el panorama que se encontrarán los funcionarios que se reunirán en Buenos Aires.
 
El medio británico destacó que en las últimas semanas, los organizadores de la cumbre "han bajado las expectativas" sobre los posibles resultados del encuentro.
 
Y explicó que esa situación se da en un contexto de crisis más prolongada y profunda del organismo abanderado del libre comercio, en el que los acuerdos que allí deberían alcanzarse "no funcionan desde hace años".
 
El esquema depende de uqe para un cambio de reglas se logre el consenso de 164 países, lo que es "casi inalcanzable".
 
"Incluso si los Estados Unidos actuaran de la forma más constructiva, no van a arreglar el sistema en el punto que está ahora", advirtió el experto del Centro Internacional para el Comercio y el Desarrollo Sustenable, Andrew Crosby, en declaraciones a ese medio.
 
En ese contexto, tal como lo destacó la agencia Bloomberg, se espera que este año el comercio crezca más que lo que lo hace la economía global por primera vez desde 2014, pero esa buena noticia llega en un contexto sombrío.
 
Es que Trump claramente amenaza con romper las reglas tal como se las conocía hasta el momento saliendo del NAFTA (el acuerdo que involucra a Estados Unidos, Canadá y México), luego de retirarse del Acuerdo Transpacífico.
 
"Con los Estados Unidos dudando de los objetivos de la OMC, será difícil para los ministros de comercio lograr avances en sus reuniones salvo en cuestiones menores como la pesca ilegal y los subsidios agrícolas", seañaló la agencia.
 
El economista jefe en temas de comercio del banco HSBC, Douglas Lippoldt, señaló en un informe reciente citado por ese medio que sin la Casa Blanca liderando una agenda "positiva", hay un "claro riegos de que las energías de los miembros de la OMC se disipen a través de un conjunto de temas fragmentados y que pocas propuestas de políticas avancen".
 
Más aún: podrían darse peleas de fondo ya que Estados Unidos viene realizando planteos ante la OMC para tratar de bloquear a China en una disputa que el país asiático mantiene con la Unión Europea.
 
De fondo está -cuándo no- el reclamo de China de ser reconocida como una economía de mercado.
 
Beijing recogió el guante y el jueves pasado acusó a Washington de tratar de ponerse por sobre las normas intermacionales al oponerse a la declaración de economía de mercado.
 
Gao Feng, vocero del Ministerio de Comercio chino, advirtió que la oposición de Washington a que China obtenga ese sello se basa sólo en "estándares locales" y no en las reglas que sigue la OMC.
 
El vocero reclamó que los expertos del organismo internacional se pronuncien de manera imparcial de acuerdo "a las reglas internacionales".
 
En tanto, la agencia Reuters destacó en las últimas horas que el enviado de Trump para las reuniones en Buenos Aires, Robert Lighthizer, "ya ha dado señales que no quiere nuevos acuerdos de envergadura" durant la cumbre.
 
Y que "los funcionarios norteamericanos han bloqueado los esfuerzos de la OMC para realizar un borrador de declaración que hable de unidad en torno a la 'centralidad' del sistema de comercio global".
 
En ese marco es que en las últimas horas se registró un verdadero papelón internacional cuando el gobierno del presidente Mauricio Macri bloqueó el ingreso de 64 integrantes de organizaciones no gubernamentales que habían sido acreditados por la OMC para participar de las reuniones en Buenos Aires.
 
Como si fuera todavía la década del 90, cuando se registraron las violentas manifestaciones de Seattle, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y los poco profesionales organismos de inteligencia argentinos prohibieron el acceso a personas que habían sido invitados a participar de las deliberaciones en Buenos Aires por el organismo que encabeza Roberto Azevêdo.
 
Los episodios más inexplicables, con tono de escándalo, llegaron con las deportaciones de la periodista británica Sally Burch y del activista noruego Petter Titland, lo que quedará como una mancha en un encuentro más que gris.
Fuente: 
NA