Viernes, 29 Mayo, 2020 - 13:39

Empleados judiciales: los claroscuros de sus luchas
Por Aldo Daniel Ávila (*)

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Las consecuencias derivadas de las medidas que se adoptaran a raíz de la pandemia, que ha cambiado nuestro estilo de vida, desenmascaran la escasa sensibilidad de determinados sectores de la sociedad.
Y, no es lo peor. Lo peor es que se sienten –y lo dicen- con derecho a  gozar de determinados privilegios (logros), como estar exentos de exponerse al contagio del virus.
 
Los empleados judiciales o, quizás, quienes los representan gremialmente nunca entendieron el rol que cumplen en la sociedad, o la importancia que tiene el trabajo en que se desempeñan. Y, si lo entendieron, lo disimulan más que bien. No somos un servicio esencial sostienen con ignorancia supina.
 
Este país adoptó para su gobierno la forma representativa republicana federal y, por ende, el Poder Judicial cumple un papel fundamental en el equilibro que debe haber entre los tres poderes que constituyen las Autoridades de la Nación (Legislativo, Ejecutivo y Judicial).
 
Por eso, ahora, al igual que el poder legislativo (nuestros diputados) dejan que sea el poder ejecutivo quien conduzca bien o mal, nuestros destinos. Ya habrá tiempo para su reincorporación a la vida “democrática y republicana” haciendo alusión a los preceptos constitucionales que son quienes iluminarán nuestro camino.
Declamativos por naturaleza.
 
Mientras tanto. Arréglense como puedan.
Pero, en el mientras tanto, siguen percibiendo sus haberes. Indefectiblemente, el último día hábil de cada mes.
 
Y esos sueldos salen de los impuestos que paga el aparato productivo: el comerciante, el cuentapropista, el emprendedurismo, los autónomos, el campo, los que día a día la pelean sin que nadie les asegure nada.
 
Todos equilibristas sin red. A suerte o verdad.  
 
Hoy la excusa es el coronavirus.
 
Mañana será –como de costumbre- sus magros salarios. Y recurrirán como lo han hecho en forma sistémica, al paro. El principio de cada protesta, de todas sus “luchas” es no trabajar, y si coincide con el fin de semana. Mejor.
Dónde encuentra refugio la gente sino en la justicia.
A quienes recurrirán si vulneran sus garantías individuales.
 
Pero tampoco desean una justicia cobarde. Timorata.
Aspiran a un servicio de justicia comprometido y en el momento que sea necesario. No cuando ellos lo dispongan.
 
Hablemos de sus luchas. Desandemos los logros conseguidos, como dicen sus representantes sindicales.
 
Eso significa operar para el ingreso de hijas, hijos, yernos, nueras y cuantos más integrantes de la familia puedan, a la estructura del poder judicial? Entonces, estamos hablando de una lucha desprovista del menor contenido moral.
 
Que su máxima representante sindical haya sido indagada por una presunta estafa millonaria y esté libre bajo fianza real, después de haber probado suerte en el mundo de la política?
De esas luchas hacen alarde?
 
Que su mayor referente en P. R. Sáenz Peña se encuentre en la misma situación, indagado y embargado?
 
Y que, ambos, estén en esa situación procesal por haber burlado la buena fe de sus propios pares a quienes dicen representar? De eso se trata?
 
Porque hubo empleados, funcionarios y abogados que ofrendaron sus ahorros en un proyecto que, con bombos y platillos, les ofrecían. Y otros, aún están pagando los préstamos que solicitaron para acceder a esta imperdible oportunidad.
 
Fueron cien (100) familias a un promedio de $ 100.000 a $ 150.000 cada una, que pagaron su terreno más su futura vivienda. Hagamos números y remontémonos al año 2015. Dinero al valor de ese entonces.
Las tierras que luego serían loteadas y vendidas, se adquirieron por un monto de dos millones de pesos ($ 2.000.000).
 
El negocio y la diferencia, colosal.
No para los compradores.
 
Pero son expertos en denuncias por violencia laboral o mobbing, sólo cuando se pide a sus afiliados, que cumplan de manera adecuada las tareas que se les encomienda dentro del marco pertinente.
 
Hasta la mismísima Ley de Enganche de la que se ufanan y que sumió al servicio de justicia en un paro impiadoso por tiempo indeterminado, fue recibida con supuesto beneplácito por Magistrados y Funcionarios y, se constituyó en su mayor logro.
 
Y, esa Ley de Enganche, los enganchó en una convivencia que tiene mucho de espanto y poco de amor.
Y que, de hecho, carece de aplicación práctica por una serie de medidas tomadas por el anterior gobierno que burló el romance infinito, para comenzar a marcar las diferencias disimuladas en un tiempo (entre empleados y funcionarios y magistrados).
 
No pueden ignorar que el ingreso a la justicia supone: trabajo de medio tiempo, las reglas del empleo público (falto y presento certificado médico), acceso fácil al crédito, buena cobertura médica, cobro del sueldo asegurado. Deben reconocer que no es poco.
 
Por último, alguien conoce algún Convenio Colectivo o Reglamento Interno que permita tres festejos en el año? Día del empleado judicial, día del abogado y día de los magistrados y funcionarios. Todas son fechas que los incluyen en el asueto.
 
Ah! Y también su natalicio. Su cumpleaños es sagrado.
 
(*) Abogado. Presidencia Roqué Sáenz Peña.