Jueves, 2 Julio, 2020 - 20:58

Empleado del “Rey del Pan” asegura que no fue comunicado del cierre y reclama una deuda de tres meses

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Días atrás, la noticia del cierre de una de las panaderías históricas de la ciudad de Resistencia como lo era el “Rey del Pan” no pasaba desapercibida ante la vista de todos los chaqueños, incluso en un contexto donde la pandemia y algunas secuelas económicas precedentes se vienen cobrando la vida de varios comercios.  
 
La angustiante situación por el cierre de la mítica panadería ubicada en la esquina de Ameghino y Frondizi caló con todas sus fuerzas en sus trabajadores, no sólo por tener que abandonar el puesto de trabajo, sino, como nos relata Domingo Tomadin (un empleado de más de 30 años junto al comercio), por el destrato y la falta de cumplimiento salarial. “Nos largaron con una mano atrás y otra adelante”, sintetiza con una voz presumiblemente decepcionada. 
 
“Nos enteramos por los medios que iban a cerrar, hasta ahora no recibimos ninguna carta de despido ni nada”, le cuenta Tomadin a Diario Chaco, aunque recuerda que este era un escenario previsible. “Cuando empezó la pandemia, ellos nos comenzaron a decir que empezamos a trabajar poco, que entraba poca plata y que lamentablemente íbamos a tener problemas con el sueldo, que nosotros también teníamos que ayudarlos”, relata, y asegura que, en ese momento, junto a sus compañeros dijeron que sí, “íbamos a hacer lo que podíamos por mantener la empresa”. 
 
Si bien recuerda que las bajas en las ventas estaban al acecho, sostiene que el trabajo seguía siendo el mismo, aunque el camino ya estaba trazado. “Llegó un momento que nos empezaron a pagar cada vez menos, y después nos dijeron bueno: ‘queremos hacer una reunión’”, relata Tomadin, asegurando se trata de un recuerdo fresco de los días previos al cierre del comercio. 
 
“Se hizo la reunión y nos dijeron que la única forma de salvar el trabajo, de salvar la empresa, era que nosotros teníamos que renunciar”, comenta, y suma que, a su vez, ya hacían tres meses que no cobraban, y más de un año y medio en el cual, inexplicablemente le habían reducido el sueldo a la mitad, aunque no las horas de trabajo. 
 
“Ya no nos gustó mucho eso, porque yo tengo casi 37 años de trabajo y al renunciar me iba a quedar afuera”, explica, e insiste en recordar que aún en las circunstancias mantuvieron la convicción de seguir, “en lo que podemos ayudar los ayudamos, pero ya la renuncia no la podíamos hacer”. 
 
Pasada la reunión, Tomadin recuerda que a partir de ahí no volvieron a tener contacto con los propietarios, “no nos atendieron más, nos cerraron la puerta y ahí se terminó todo”, indica. Fue en ese momento donde las deudas comenzaron a tomar relevancia, “abril, mayo y junio no nos pagaron porque ya no nos atendieron más”, sostiene en representación a otros cuatro compañeros que según manifiesta están en la misma situación. 
 
Sin embargo, haciendo memoria, el escenario se vislumbraba con antelación. “Este último año, año y medio más o menos trabajamos con media jornada, que según ahora nos dicen que eso está prohibido, y nunca nos comunicaron nada. Y nosotros por salvar la empresa tratamos de colaborar a cualquier manera”, recuerda, y sustiene que “nosotros por salvar la empresa tratamos de colaborar a cualquier manera”. 
 
“La única explicación era que cada vez estábamos mal, pero nosotros veíamos otra cosa”, remarca, y explica que hoy en día la situación está en manos del sindicato. “Para nosotros fue una sorpresa, nunca pensamos esto, o si alguna vez cerraban, que mínimo nos manden un despido, pero es todo callado”, comenta en tono desahuciado.
 

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