Domingo, 28 Febrero, 2021 - 11:19

El Salvador renueva en las urnas su Congreso y el presidente Bukele busca una mayoría propia

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Los salvadoreños votaban hoy para elegir una nueva composición de la Asamblea Legislativa y autoridades municipales, en comicios de los que participan 10 partidos y coaliciones y que marcan en buena medida el futuro del presidente Nayib Bukele, que aspira a que las urnas le den una mayoría que hasta ahora le fue esquiva en el Legislativo.

Hay más de 5,8 millones de ciudadanos habilitados para votar y desde las 10 (hora argentina) comenzaron a llegar a los casi 1.600 centros de votación distribuidos en todo el país sin dificultades. Los cargos que definirán son los 84 nuevos diputados de la Asamblea y los miembros de los Concejos Municipales de los 262 municipios del país.

Aunque el nombre de Bukele no figura en las papeletas electorales, si lo que señalaron las encuestas se cumple, el mandatario podría lograr un bloque mayoritario en el Legislativo.

El Presidente lleva adelante una gestión marcada por dos rasgos salientes: su áspero enfrentamiento con el Congreso, que a menudo le frenó algunas iniciativas, y el uso cotidiano de la red social Twitter, convertido en su modo de comunicación permanente con el pueblo.

El nuevo Congreso, además, tendrá la tarea de designar a cinco nuevos magistrados de la Corte Suprema y a un fiscal general en 2021.

Un eventual triunfo de Nuevas Ideas, la fuerza de Bukele, no solo sería un fuerte respaldo a su administración, sino que además marcaría un golpe para las fuerzas tradicionales, la centroderechista Alianza Nacionalista Republicana (ARENA) y el centroizquierdista Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), nacidos tras el fin del conflicto interno, que tienen cerca del 70 por ciento de los escaños locales y de la Asamblea conjuntamente.

Tanto ARENA como el FMLN -del que Bukele formó parte hasta ser expulsado- protagonizaron enfrentamientos con el Presidente, el último de ellos la presentación de una moción de censura contra el mandatario por su "incapacidad moral", una jugada arriesgada ante la alta popularidad del jefe de Estado.

Los comicios serán vigilados por unos 40.000 efectivos de seguridad, entre policías y militares y observadores internacionales, y el despliegue no es casual.

Hace solo unos días, la Conferencia Episcopal de El Salvador denunció la violencia "exacerbada" que imperó en la campaña, que concluyó con dos militantes del FMLN muertos.

Además, sobrevuelan sobrevuela las críticas a la situación que vive El Salvador, tanto en el ámbito político como en el de derechos humanos.

La ONG Human Rights Watch acusó a Bukele de "socavar las bases democráticas del país y de desmantelar todos los controles institucionales al poder presidencial", así como de fomentar "la impunidad" como norma de su Gobierno.

La Organización de los Estados Americanos (OEA), en tanto, además de enviar un grupo de observadores encabezados por la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, aceptó desplegar una misión especial.

Los objetivos de esta misión son "evaluar la situación político institucional" y "facilitar el diálogo político que lleve al fortalecimiento de las instituciones democráticas en el país, especialmente en lo que refiere a la independencia de poderes".