Jueves, 14 Noviembre, 2019 - 14:51

El reconocimiento del gobierno de Jeanine Áñez divide a los países americanos

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La autoproclamación de Jeanine Áñez como presidenta interina de Bolivia, abrió una brecha entre los países del continente que la consideran gobernante legítima y quienes desconocen su investidura surgida una sesión irregular del Parlamento después de la renuncia de Evo Morales tras la presión policial y militar.

A favor o en contra. Así han respondido las cancillerías americanas luego de que Jeanine Áñez asumió el martes la presidencia interina de Bolivia en una sesión parlamentaria sin quorum producto de la ausencia de los representantes del oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS), partido de Morales.

La senadora opositora llega al poder de forma provisional en un país convulsionado, con los militares en las calles, diez muertos y cerca de quinientos heridos por las protestas que denuncian el golpe de Estado.

Los reconocimientos a la presidenta interina Áñez llegaron desde Colombia, Guatemala, Brasil y Estados Unidos, países que a través de mensajes diplomáticos manifestaron su apoyo para que Bolivia supere la crisis en la que se encuentra actualmente.

El gobierno de Guatemala a través del Ministerio de Relaciones Exteriores expresó su aprobación a la mandataria transitoria con un mensaje en sus redes sociales en el que "reitera su apoyo a todos los esfuerzos para el restablecimiento del orden constitucional y el Estado de Derecho".

La Cancillería de Colombia también se unió en este respaldo al expresar en un mensaje divulgado por Twitter que acompaña a la presidenta boliviana "en su propósito de avanzar hacia una pronta realización de elecciones libres, transparentes y con observación internacional".

El ministro brasileño de Exteriores, Ernesto Araújo, dijo que su país reconocía a la senadora de la oposición como jefa de Estado interina pues "se está cumpliendo el rito constitucional boliviano y queremos que contribuya a la pacificación y la normalización del país".

Uno de los primeros países en reconocer a Áñez fue Estados Unidos, a través del encargado de Latinoamérica del Departamento de Estado, Michael Kozak, que dijo que Washington espera "con interés trabajar con ella y otras autoridades civiles del país mientras organizan elecciones libres y justas lo antes posible de acuerdo con la Constitución".

El pronunciamiento estadounidense fue, rápidamente, criticado por Evo Morales, asilado en México, quien sostuvo en la red social que el presidente Donald Trump reconocía "al gobierno de facto y autoproclamado por la derecha", al tiempo que Añadió que Trump, "después de imponer a Guaidó", ahora proclama a Áñez.

En contraste, uno de los países alineado decididamente con Morales es México, que le concedió asilo político, y que no prevé apoyar a Áñez amparándose en uno de sus axiomas en política exterior: la Doctrina Estrada, que no otorga "reconocimientos" de gobiernos que puedan "herir la soberanía".

Tanto es así que la embajadora mexicana en Bolivia, María Teresa Mercado, dijo en una entrevista a Radio Fórmula que acoge en la delegación a 30 ex funcionarios de Morales y legisladores.

En ese sentido, Uruguay también recurre a su habitual política exterior, después de que el canciller Rodolfo Nin Novoa, asegurara que su país solo reconoce "a presidentes surgidos de elecciones" y consideró un "golpe de Estado" la salida de Morales, informó la agencia de noticias EFE.

Previsiblemente, el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela también negó la figura de la presidenta interina, a través de un comunicado de la Cancillería, al considerarla como una "autoproclamación" y la acusó de "usurpar" el cargo calificando de "parodia" lo ocurrido ayer en la Asamblea Legislativa boliviana.

Argentina también se unió a las voces de rechazo, entre ellas la del presidente electo el peronista, Alberto Fernández, al señalar que sí hubo un "golpe de Estado" y explicó que "hubo un jefe del Ejército que pidió la renuncia de un presidente" y también "una Policía que se amotinó".

No obstante, el gobierno de Mauricio Macri, con mandato hasta el 10 de diciembre, se abstuvo de considerar la situación de Bolivia como un golpe de Estado pero expresó su preocupación y mantiene en suspenso el reconocimiento del gobierno de Áñez.

En el parlamento argentino también se vivió la polarización entre los oficialistas y los peronistas, para finalmente las cámaras del Senado y Diputados aprobaron en votación repudiar el "golpe de Estado" en Bolivia.

Fuente: 
Télam