Miércoles, 7 Noviembre, 2018 - 09:52

El nombre de esta provincia es Chaco, no "Presidente Perón"
Por: Vidal Mario

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Alguien, muy conocido porque en los años 70 fue médico de la Columna 26 de la organización Montoneros, afirma que esta provincia se llama “Presidente Perón”.
 
A una carta que recientemente publicó en Norte la firmó así: “Jorge Belzor Miño, presidente de la Asociación Ramón Carrillo de la Provincia Presidente Perón”.
 
Al parecer, aún no se ha enterado que desde hace 63 años ésta provincia ya no se llama así.
 
Chaco se llamó “Provincia Presidente Perón” sólo durante cuatro años, desde 1951 hasta 1955. 
 
El cambio de nombre fue propuesto durante la Convención Constituyente de 1951 por los convencionales Policarpo Acosta, Antonio Álvarez Lottero y Felipe Gallardo.
 
Al hacerlo, éste último se preguntó: “¿Cómo no rendir el más justiciero homenaje espiritual y cívico al más grande estadista y creador del justicialismo, denominando con su nombre a esta nueva provincia argentina?”. 
 
La ley número 4 en su artículo 1°estableció que el escudo provincial sea “exactamente igual que el escudo del Partido Peronista”, pero con éste añadido: “En la parte superior, mirando hacia el exterior, la cabeza del creador del Justicialismo”.
 
Durante cuatro años, los nacidos en esta provincia no eran chaqueños sino “peronenses”.
 
Por ello, muchas instituciones también obligadamente debieron cambiar su denominación.
 
La Liga Chaqueña de Fútbol, por ejemplo, pasó a llamarse Liga Peronense de Fútbol.
 
Ocurrió aquí lo mismo que con La Plata, que desde 1952 a 1955 se llamó Eva Perón.
 
Allí, una mañana los hinchas de Gimnasia y Esgrima de La Plata se levantaron con la sorpresa de que eran hinchas de Gimnasia y Esgrima Eva Perón, y los hinchas de
Estudiantes de La Plata que eran hinchas de Estudiantes de Eva Perón.
 
Resistencia, casi Ciudad Eva Perón
 
Resistencia se salvó de milagro de llevar también el nombre de la ex actriz de radioteatro porque en agosto de 1952 se discutió en el Partido Peronista un proyecto en tal sentido.
 
“Para que perdure en la mente y labios de todos los peronistas el nombre de la infatigable esposa del General, que dio la vida por su pueblo, rogamos se designe con el nombre de Eva Perón a la capital de la provincia, Resistencia”, señalaba el petitorio.
 
Afortunadamente, tras ser analizado en la sede del Partido Justicialista dicho delirio no prosperó. 
 
Sin embargo, pocas otras cosas habían en Resistencia que no llevaran el nombre de quien en el citado proyecto era calificada de “dama de la esperanza, mártir del trabajo, ejemplo para el mundo por su sacrificio y nobleza de corazón”.
 
Sobre calle Eva Perón, por donde pasaba el trencito infantil “Evita”, la Fundación Eva Perón construyó el Barrio Eva Perón, cuya biblioteca se llamaba (se sigue llamando) Eva Perón. 
 
A algunas mujeres se les regaló máquinas de coser “Eva Perón”, y los niños participaban del torneo infantil “Evita”, que a nivel juvenil se denominaba “Presidente Perón”.
 
El 15 de junio de 1953 se creó la Escuela de Policía de la Provincia Presidente Perón. Obviamente, se llamaba “Eva Perón”.
 
Un conocido Ateneo Deportivo Femenino se llamaba “Evita”, y el Centro Estudiantil de la Escuela Sindical de la CGT, que funcionaba en la intersección de la calle Eva Perón y Avenida Las Heras, también se llamaba “Eva Perón”.
 
Los estudiantes de Medicina pasaban a Corrientes a estudiar en la Facultad “Eva Perón” de la Universidad del Litoral, de la cual Perón era “Doctor Honoris Causa”.
 
El túnel del tiempo
 
Ignoro la edad que en esos años habrá tenido Jorge Belzor Miño. Tal vez haya sido, incluso, miembro del Centro de Niños Peronistas que funcionaba en la Casa de Gobierno, a pocos metros del despacho del gobernador Felipe Gallardo.
 
Tal vez su niñez transcurrió en esa época en que Perón y Eva Perón daban sus nombres a provincias, ciudades, pueblos,  barrios, avenidas, calles, plazas, hospitales, museos, bibliotecas, escuelas, torneos deportivos, estaciones de tren y barcos.
 
Incluso anunciaron el descubrimiento de un nuevo planeta, al que llamaron “Justicialista”.
 
En todo el país se multiplicaban los bustos de homenaje a la pareja presidencial, algunos de los cuales el propio Perón se encargaba de inaugurar.
 
Todo eso sin contar que Eva Perón aprobó la construcción de un monumento a sí misma que fuera el más grande del mundo, un delirio que a su muerte fue reemplazado por el monumento al “descamisado”, en homenaje a Perón.
 
Por todo lo expuesto no es de extrañar que algunos sobrevivientes de esa época, atrapados en el túnel del tiempo, sigan creyendo que esta provincia se llama Presidente Perón. 
 
(*)Historiador y periodista