Viernes, 15 Mayo, 2020 - 20:19

El misterio del paciente 0 de Sáenz Peña
Por Aldo Daniel Avila (*)

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Entre tanto programa dedicado a la pandemia y el exceso de información del que venimos siendo víctimas, escuché un axioma dicho por un notable médico infectólogo (éste es el país de los notables), que determinaba: “El virus no busca a las personas, son las personas las que buscan al virus”.  
 
Que no es otra cosa que apelar al quedate en casa para evitar la circulación y con ello, el contagio. 
 
Ese apotegma no sería aplicable al paciente 0 de Pres. Roque Sáenz Peña. El chico infectado -según su padre- no habría salido de su casa. No tuvo contacto con nadie y lo único que hizo fue ocupar su tiempo en estudiar. 
 
O sea, el virus buscó a la persona. 
 
No habría otra explicación. 
 
Si el mejor vehículo en que circula el COVID-19 son las personas y siempre estuvo encerrado en su casa. Es incuestionable que el virus tenía la determinación de infectarlo. Y logró su propósito. Cómo lo hizo, nadie lo sabe. 
 
Ni el Director del Hospital “4 de Junio” logró explicarlo. Dijo que se estaba investigando en el denominado foco de contagio que era su familia y allegados. Pero tras el hisopado, todos habrían dado negativo. En total fueron 12 muestras las que se tomaron y, luego, cinco más. Y, el chico ratificó su condición de positivo. 
 
Menciono “habría” porque al suscitarse este caso, automáticamente el Sr. Carlos José NAVARRETE (Director del Hospital) fue desautorizado a dar los partes diarios que conformaban la metodología de información comunitaria, para quedar sólo en manos de las autoridades provinciales.  
 
Es más, el propio Intendente, Bruno Cipolini, salió a poner paños fríos como si se tratara de una catástrofe, a tal punto que ordenó el cierre inmediato de todos los negocios no esenciales por 48 horas.  
 
Se trataba sólo de una persona contagiada, pero que había desencadenado una catarata de publicaciones, de toda índole, que hicieron estallar las redes sociales en la noche del domingo 10/05. 
 
Días después de los negativos del entorno del caso índice, NAVARRETE fue autorizado nuevamente a emitir sus placas rojas al estilo Crónica con el informe habitual.  
 
En realidad destaco que su tarea fue impecable. Y, por ello, se vio muy poco atinado que lo priven de la función que venía desarrollando, seriamente, en su obligación de mantener anoticiada a la ciudad como representante de Salud Pública. 
 
Lo cierto  es que, comenzaron a tejerse versiones de todo tipo. Algunas creíbles, otras, producto del morbo popular. 
 
Lo innegable es que los progenitores y el chico, lamentablemente, infectado, pasaron por dos Sanatorios Privados antes de que la noticia de su contagio, tomara estado público. En ambos se le practicaron diferentes estudios. 
 
Las redes hicieron circular fotografías mostrando a la familia en una juntada, pero justo es decir que en ese locro de domingo no estaban ni los padres ni el joven en cuestión. 
 
El día lunes la familia -son dos hermanos- abrió su negocio de la calle John Kennedy (9) como siempre, y debió ser cerrado por disposición de la Jueza de Faltas Municipal.  
 
¿Por qué lo hicieron? 
 
Esto bien podría ser considerado o un acto negligente o de provocación, porque ya sabían que uno de sus integrantes era Covid-positivo y que, a todos, se le habían extraídos las muestras a los fines de determinar si estaban indemnes o no, al virus.  
 
Sigue siendo un misterio sin resolver y nadie puede explicar, cómo se contagió el primer infectado de Sáenz Peña. 
 
Puede ser que los padres hayan tenido el contacto primero y hubieran hecho anticuerpos, y el chico lo hizo después por eso dio positivo y los padres negativos? 
 
Cómo es posible que todos los integrantes de este grupo familiar, incluida su hermana e íntimos allegados, hayan dado negativo? 
 
Por qué razón el Sr. Gobernador prohibió al Director del Hospital la menor publicación acerca de los resultados de los estudios practicados a esta familia? 
 
Por qué motivos y ya informados que los hisopados en cuestión eran negativos, el Lic. Navarrete volvió a ser autorizado a dar su informe diario? 
 
Será que la política y/o las influencias hicieron su trabajo? 
 
Será que Dios es saenzpeñense y por eso zafamos? 
 
Si el joven que tuvo la mala fortuna de ser el primer infectado, nunca salió de su casa, no tuvo contacto con nadie y sólo se dedicó a estudiar como asevera su padre, podía contraer el virus en ese escenario fáctico? 
 
Hay un verdadero halo de misterio en toda esta historia. 
 
Hay un eslabón que falta en la cadena de los hechos acaecidos. 
 
¿Nos dijeron toda la verdad? 
 
Existen demasiadas preguntas, pero todas sin respuestas. 
 
(*) Abogado.