Martes, 1 Noviembre, 2016 - 23:01

El juez “anti-corralito” Daniel Freytes solicitó ante el Consejo de la Magistratura volver al cargo del que fue destituído en 2003

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El magistrado saenzpeñense se hizo famoso tras el escándalo nacional de los amparos express motorizados en Sáenz Peña durante 2001 y 2002. Con dos resoluciones de la Corte a su favor por haber sido “mal destituido”, el ex juez de Instrucción Nº 1 de esa localidad exige volver al ruedo. 
 
Freytes en rigor no es un juez destituido sino procesado o suspendido. En esa condición cobra el 70 % de su sueldo, tal y como lo ordena la ley hasta tanto se resuelva su situación. “Hace unas dos semanas presenté un escrito ante el Consejo de la Magistratura por haber sido mal suspendido”, contó a Diario Chaco.
 
En el escrito que ya habría ingresado al Superior Tribunal de Justicia se da cuenta del corolario del voluminoso expediente de 13 cuerpos que lo tiene como protagonista desde hace 14 años: Freytes quiere que, de conformidad con la ley que rige el Código Procesal Penal, se levante la suspensión que pesa sobre él y se lo nombre magistrado del Juzgado de Garantías Nº 1 de Sáenz Peña, que es el que “reemplaza” al antiguo juzgado de instrucción. 
 
AMPAROS EXPRESS
La causa contra Freytes, Fernández Aselle, Estela Osuna y un puñado de abogados se originó en una escandalosa operatoria de finales del gobierno de Fernando De la Rúa. Desde Sáenz Peña, Chaco, se libraron decenas de amparos express para que ahorristas de todo el país pudieran sacar su dinero de los bancos burlando la prohibición gubernamental del corralito, "violando la competencia territorial de los jueces". La ciudad termal se convirtió en una verdadera usina de amparos.
 
La sospecha del Superior Tribunal de la época y de jueces de otros distritos era que los amparos (en muchos casos presentados y aprobados en el mismo día) salían “después de pasar por caja”. Para el Juez de Instrucción Nº 4 de la Capital Federal, Mariano Berges, que inició la causa y visitó la localidad en esa época, “se engolosinaron bajo la fachada del amparo”.
 
LA DESTITUCIÓN FALLIDA
Freytes y Daniel Fernández Aselle, ya fallecido, fueron suspendidos en junio de 2002 y destituidos por el Consejo de la Magistratura en mayo de 2003. Freytes apeló la medida, ya que el también extinto ministro del STJ Eduardo Molina había participado de la etapa de instrucción del sumario para la acusación que formuló el Procurador General, y más tarde integró el Jurado de Enjuiciamiento que votó por la destitución, lo que tenía serios visos de inconstitucionalidad. Con todo, el STJ desestimó el reclamo. 
 
En 2008 la indignación de Freytes llegó a la Corte Suprema. Ante el recurso extraordinario el máximo tribunal de la Nación entendió que había sido mal suspendido y recomendó a la Justicia chaqueña volver a fojas cero con el proceso contra el magistrado, constituyendo al Consejo de la Magistratura en Jurado de Enjuiciamiento y evitando repetir errores del pasado, pero el Superior desoyó la recomendación. 
 
En 2011 Freytes volvió a llevar el recurso de queja a la Corte, que esta vez “nulificó” su destitución y ordenó a la Provincia -en duros términos- dictar una nueva sentencia. Esta vez se lo tomaron en serio y en 2013 un Superior Tribunal ad hoc presidido por Hugo Miguel Fonteina recomendó al Consejo de la Magistratura volver a juzgarlo, pero bien. 
 
Todavía en 2015, mientras ese organismo se preparaba para debatir la destitución de la jueza Amanda Corchuelo, estaba pendiente el tratamiento del caso Freytes, que sigue suspendido pero asegura que está listo para volver a su despacho.