Miércoles, 15 Abril, 2020 - 08:00

El impacto psíquico de la cuarentena
Por Ana María Vaernet (*)

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Así como los infectólogos y los terapistas están trabajando con la gente afectada por el virus, las personas que trabajamos en Salud Mental estamos muy atentos en relación a todos los efectos psicológicos que genera esta cuarentena.

Hay que tener en cuenta que estamos ante un suceso:

•             Impredecible (nadie lo esperaba).

•             Incontrolable (no se puede hacer más que esperar).

•             Global (afecta a todo el mundo).

•             Que genera incertidumbre (nadie sabe cuándo va a terminar).

 

Que además rompe con nuestras rutinas, nos aísla del contacto social, de los deportes o actividades físicas. Nos obliga a quedarnos, a encerrarnos. A esto se suma muchas veces la preocupación por las consecuencias económicas. Y nos sentimos en amenaza permanente, todos los recaudos nos parecen pocos. Sin saber a qué atenernos  y buscando controlar lo incontrolable, miramos todo lo que nos llega como información, entre ellos muchas noticias falsas que sólo genera más confusión.

Esto desborda en muchos casos la capacidad de manejo de afrontamiento  y aparecen  reacciones que no  necesariamente implican un trastorno psíquico, sino reacciones esperables.

Algunas de ellas son: estado de hiperalerta, irritabilidad, dificultad para concentrarse, problemas de sueño,  aumento de ansiedad. También aparece miedo, que hay que diferenciarlo del pánico: este último no nos permite pensar, es paralizante. El miedo es protector: nos advierte de peligros y nos prepara para defendernos de ellos. Si alguna de estas reacciones se prolonga en el tiempo, se hace más intenso o se agregan otras, es necesario consultar a un profesional. 

Ante tanto caos y desborde, no perder de vista que:

•             Esto no va a durar para siempre: va a pasar.

•             Hay cosas que no podemos controlar, pero hay cosas que sí.

 

Algunos consejos básicos:

•             No abandonar nuestras rutinas. Cuidar el ritmo biológico y las horas de sueño.

•             Permitirnos aburrirnos, de allí surge la creatividad. En un mundo con tantos estímulos, parar un poco a veces hace difícil.

•             Aprovechar para aprender cosas nuevas: hoy por hoy encontramos tutoriales para aprender a hacer cualquier cosa que se nos ocurra.

•             Hacer alguna actividad física: en la medida de nuestras posibilidades y de nuestro espacio físico.

•             No aislarse: el aislamiento sanitario no es aislamiento social, comunicarse a través de las redes.

•             Evitar la sobreinformación y escuchar sólo fuentes confiables.

Y por último, algo que está demostrado que genera bienestar psíquico: practicar la solidaridad, el altruismo. Hoy tenemos una magnífica oportunidad!

(*) Médica Psiquiatra