Jueves, 1 Marzo, 2018 - 17:04

El horror no tiene prescripción: Rosalía y Belén piden una Justicia que las proteja

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Por Pamela Soto (*)

Rosalía Alvarado y Belén Duet piden protección, atención y acceso a la Justicia, un reclamo de todas las personas que fueron víctimas de un delito tan grave como el abuso sexual.
 
En julio 2016, después de la sanción de la ley 27.206, de suspensión de prescripción de delitos contra la integridad sexual de menores, las dos se animaron a denunciar a Daniel Pacce y su esposa Noemí Alvarado por abuso sexual. A él por perpetrador de los abusos, a ella por entregadora.
 
Los abusos ocurrieron cuando ellas eran unas niñas, mientras el matrimonio se presentaba como protector de los niños de la familia. La verdad, es que eran el principal peligro de la niñez.
 
Denunciar un abuso en la infancia debe ser lo más difícil cuando se es la víctima. En el caso de Rosalía, Pacce es el esposo de su tía paterna; para Belén, un matrimonio amigo de la familia. Su abusador era una persona del entorno más íntimo, como ocurre en más del 90% de los casos de abusos en la infancia.
 
“Después de presentar la denuncia, la fiscal dispuso que se nos hagan pericias de todo tipo. A nosotras sí nos peritaron, sí vieron si decíamos la verdad, si nos había o no pasado lo que relatamos. Por lo que sé, de parte de nuestros peritos, fueron favorables para nosotras. Pero nunca conocí que la fiscal se haya expedido sobre esas pericias”, cuenta Rosalía.
 
También detalla que le tomaron declaraciones a los testigos que la parte denunciante propuso. “Se tardó mucho tiempo para que esta gente, los denunciados, fuera notificada de que tenía una denuncia en su contra”, agrega. Sin embargo solo notificaron a Pacce y no a su esposa. “Nunca fueron, nunca se presentaron a declarar, nunca los llamaron. Pero sí se presentaron sus abogados y pidieron que el delito se declare prescripto por el paso del tiempo. Ni siquiera negaron los hechos, sólo dijeron que había prescrito el delito”, denuncia.
 
Casi dos años después, a principios de este mes, la fiscal Daniela Meiriño, a cargo de la Fiscalía Nº 9, tomó la decisión de archivar la causa, por considerar que "es un delito que ya prescribió".
 
EL DERECHO A LA JUSTICIA
 
“Lo que queremos es que la Justicia no nos cierre las puertas, nosotras hablamos cuando pudimos hablar. Este delito es muy particular, no es un delito común, no tiene las características de otro tipo de delitos. Las víctimas de abuso sufrimos y padecemos cuando somos niños, y no sabemos ni siquiera de qué se trata. En mi caso y en la mayoría de los casos, por parte de gente que son del entorno más íntimo, de gente querida, de un tío y una hermana de mi padre, era gente que me tenía que proteger y cuidar, en lugar de eso me sometieron a un horror”, afirma Rosalía.
 
Hablé cuando pude, de adulta”, agrega, con la voz ya cortada y atravesada por los recuerdos. También relata la pelea que significó llegar a realizar esa denuncia, la cual logró concretarse luego de conocer a Belén. “Cuando pude denunciar, todos los caminos se me cerraban, nadie me quería acompañar, hasta que conocí a Belén y me enteré que a ella le había pasado lo mismo. Eso nos dio fuerzas, juntas buscamos y encontramos apoyo para denunciar”, recuerda.
 
FIN DE LA PRESCRIPCIÓN
 
Como lo entienden ellas, la ley 27206 “nos comprende y nos dice que el Estado argentino nos tiene que escuchar, que respeta nuestros tiempos y que en este tipo de delitos deja de existir la prescripción”.
 
Tras la notificación de que la causa fue archivada por prescripción del delito, el abogado de Rosalía y Belén, Leandro Ramírez se opuso a la resolución. Lo que motivó que el expediente se traslade al Juzgado de Garantías N°2 de Resistencia, donde el juez Héctor Sandoval, deberá fijar una audiencia para decidir si la denuncia permanece archivada o se investiga.
 
Estas dos mujeres, tienen el apoyo de dos personas más, una es Victoria Duet, hermana de Belén y testigo.
 
Para Victoria “este delito debe ser tratado de manera diferente, por eso existe esta ley y otros casos en el país donde se le pidió a la Justicia otra mirada”.
 
“Lo que nosotros no entendemos es por qué no podemos acceder a la Justicia. No buscamos venganza, solo queremos que se investigue un delito tan aberrante como el abuso. Queremos que se pruebe la denuncia y que la Justicia pueda decir que esto es un delito que no debe quedar impune”, señala.
 
Pero en Rosalía la interrumpe, recordando que existe un aliciente en este caso particular; y es el hecho de que Pacce, en su momento “fue una persona poderosa”. Aunque ellas no lo pueden confirmar, el exfuncionario del Gobierno de Florencio Tenev y diputado nacional por el justicialismo entre 1987-1991, “tiene acceso a las esferas del poder”.
 
ORDENAR LA BALANZA
 
Tanto Rosalía como Belén, esperaban “más sensibilidad de parte de la fiscal”, y de comprensión de los hechos.
 
La sociedad necesita tener otra mirada respecto al abuso, no pueden seguir haciéndonos culpables por no denunciar. Estamos hablando de la infancia y de quebrar una vida en la etapa más débil. El quiebre que sucede en la vida de un niño que sufre un abuso dura para siempre y no es justo, ni de sentido común que la Justicia nos dé la espalda ni que nos diga que no les importa porque el paso del tiempo beneficia al victimario”, analiza.
 
Rosalía habla de “ordenar la sociedad sin buscar venganza ni promover el odio”. “Lo que necesitamos es que la Justicia nos permita acceder a ese espacio que es ordenador de la sociedad. Acceder y poder probar lo que decimos. Que se respeten todas las garantías que tienen los denunciados, pero también las nuestras, porque tenemos las mismas y queremos que eso sea así en la realidad”, reflexiona.
 
Para Victoria, “la ley no puede opinar en detrimento de la víctima. Al menos debe darle a la víctima la chance de que exista un proceso de investigación y probatorio donde las partes puedan litigar.
 
Sentimos que en esta instancia se investigó a la víctima, pero no se hizo nada por investigar a los acusados. Nos sentimos en una situación de desprotección”.
 
“Las víctimas tuvieron que exponerse, contar una y otra vez lo sufrido, someterse a revivir ese calvario, pero los victimarios ni siquiera fueron peritados porque ni siquiera se han presentado”, advierte.
 
Finalmente, Lidia Sánchez, mamá de Belén, propone que “el Poder Judicial debe ser vigilante de los derechos que están contemplados en la ley, porque es la única instancia ordenadora de la sociedad, sino también ordena de la vida psíquica de las víctimas y de los abusadores”.
 
“Si se interpreta la ley garantizando solo los derechos del abusador, estamos dejando de lado otra vez al vulnerable, al desprotegido, que en este caso es un niño. La ley está siendo descuidada por parte del Estado y de la Justicia como institución. La Justicia nos tiene que hacer sentir que estamos protegidos”, afirma.
 
(*) Periodista

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