Lunes, 11 Mayo, 2020 - 12:56

El gobierno sueco le contestó a Alberto Fernández: “Pasará el tiempo para saber qué modelo funciona mejor"

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042
El gobierno de Suecia se tomó tres días para responder a los cuestionamientos que hizo el viernes pasado el presidente Alberto Fernández sobre el modelo elegido allí para enfrentar la pandemia del COVID-19 y en un tono diplomático destacó hoy que “es difícil hacer comparaciones directas entre las medidas de contención que han adoptado diferentes países”. Pero aclaró abiertamente que “el objetivo de las medidas de contención de Suecia del brote del coronavirus es el mismo que en otros países: salvar vidas y proteger la salud pública”.
 
El embajador Anders Carlsson expresó a Infobae: “En los últimos días días hemos notado en Argentina más interés por Suecia y la forma en que estamos combatiendo el coronavirus”. Pero no quiso confrontar con el presidente argentino y sólo se limitó a difundir un comunicado oficial del gobierno difundido por la sede diplomática en Buenos Aires.
 
“Suecia tiene tasas de mortalidad por Covid-19 más altas que algunos otros países que han impuesto la cuarentena, y más bajas que otros que también han impuesto la cuarentena”, comienza el comunicado.
 
En este sentido, la embajada sueca destacó que “la vida en Suecia no continúa como de costumbre". "La economía sueca se vio fuertemente afectada por la pandemia y se espera un ascenso dramático del desempleo”.
 
Y en un tono que evitó una respuesta confrontativa con el gobierno argentino expresó que “en Suecia siempre estamos abiertos a dialogar con otros países para que podamos aprender unos de otros”.
 
El viernes pasado, cuando anunció la extensión de la cuarentena hasta el 24 de mayo, el presidente Alberto Fernandez dijo que “cuando a mí me dicen que siga el ejemplo de Suecia, la verdad lo que veo es que Suecia, con 10 millones de habitantes, cuenta 3.175 muertos por el virus", señaló molesto. "Es menos de la cuarta parte de lo que la Argentina tiene. Es decir que lo que me están proponiendo, es que de seguir el ejemplo de Suecia, tendríamos 13 mil muertos”, dijo.
 
Ante ello, la embajada de Suecia destacó que “el objetivo de las medidas de contención de Suecia del brote del coronavirus es el mismo que en otros países: salvar vidas y proteger la salud pública. Nos enfrentamos con los mismos desafíos y hacemos uso de instrumentos similares a otros países – fomentamos el distanciamiento social, protegemos a los grupos vulnerables y a los de riesgo, realizamos testeos y reforzamos nuestro sistema de salud. El objetivo es aplanar la curva de contagios y evitar que el sistema de salud se sobrecargue”.
 
El embajador Carlsson dijo que no hablará más del tema y que su respuesta se limita a lo que planteó el gobierno sueco en el comunicado de respuesta a la Argentina.
 
De esta manera, se dejó en claro que las medidas que tomó Suecia para enfrentar el COVID-19 consisten en una combinación de legislación y recomendaciones. Así enumeró que el Gobierno de Suecia ha impuesto el cierre de fronteras, suspensión de clases en escuelas secundarias, prohibición de visitas a geriátricos y eventos de más de 50 personas. “Instamos a que las personas que presentan síntomas de Covid-19 no vayan a trabajar, lo cual es posible a través de un seguro de salud extendido”, dice el comunicado oficial.
 
Según las autoridades de Estocolmo, las medidas de Suecia difieren de otros países solamente en tres aspectos: no se impuso un aislamiento social, preventivo y obligatorio, no hubo cese de la actividad comercial a algunas empresas y no se cerraron jardines de infantes ni escuelas primarias.
 
“La vida en Suecia no continúa como de costumbre”, señaló el comunicado pero a modo de advertencia hacia aquellos que mencionaban que se había actuado para mejorar la economía, el gobierno sueco fue taxativo y autocrítico en ello: “La economía sueca se vio fuertemente afectada por la pandemia y se espera un ascenso dramático del desempleo”.
 
Una parte importante de las medidas de prevención de Suecia consiste en proporcionar a los ciudadanos información confiable que los ayude a asumir la responsabilidad de su propia salud. “La base de esto es la confianza mutua entre las autoridades estatales y los ciudadanos que se ha ido construyendo a través del tiempo”, dijo el comunicado de la embajada sueca. A modo de ejemplo, la administración de las vacunas del calendario infantil sueco es opcional y ha alcanzado una cobertura de vacunación del 97% entre los niños de Suecia.
 
La decisión de mantener abiertos sectores de la sociedad está basada en consideraciones de salud pública en lugar de intereses económicos, explicaron. Y la decisión de mantener las escuelas abiertas tiene, según el gobierno sueco, “efectos positivos en la salud infantil y permitir que las personas trabajen es positivo para la salud pública. Estas medidas también fortalecen la igualdad de género”.
 
Ante todas estas explicaciones y en función de la comparación con duras críticas al modelo sueco que dio el presidente de la Argentina, el gobierno sueco fue tajante en su respuesta: “en esta situación, es difícil hacer comparaciones directas entre las medidas de contención que han adoptado diferentes países. Suecia tiene tasas de mortalidad por COVID-19 más altas que algunos otros países que han impuesto la cuarentena, y más bajas que otros que también han impuesto la cuarentena”.
 
Según los últimos datos oficiales, en Suecia hay 26.322 casos de contagio de COVID-19 y 3.225 muertos por esa enfermedad. Muy por encima de ello hay países como Bélgica que ya tienen 8.600 muertos, el Reino Unido 31.930 o Estados Unidos que lleva contabilizados más de 79.000 fallecidos.
 
No sólo esto. También aclaró que “esta es una nueva enfermedad y pasará tiempo antes de que sepamos qué modelos funcionan mejor”. Y a modo de ejemplo dijeron que en Suecia hay una necesidad de proteger los geriátricos de manera más efectiva.
 
En paralelo a esto, la prensa en Suecia tomó con sorpresa las críticas de Alberto Fernández al modelo cueco para enfrentar la pandemia y hubo algunos periodistas que cuestionaron esa reacción de la Argentina.
Fuente: 
Infobae