Miércoles, 12 Diciembre, 2018 - 20:11

El estremecedor relato de Adriana Báez, la mujer que se escapó de la violencia de género

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Adriana Báez era buscada intensamente desde el 8 de diciembre por familiares y por la policía. Su madre y su hermana temían lo peor. Apareció con vida y dio testimonio del horror que vivió con su pareja, motivo que la llevó a escaparse. Contó que el servicio 911 y la Policía Caminera le dieron la espalda cuando pidió ayuda.
 
La mujer se presentó a hacer la denuncia en la Comisaría de Pampa del Infierno, donde contó lo sufrido la última noche antes de escaparse de su vivienda, como así también confirmó los malos tratos recibido por parte de su pareja, Julio Roda, desde hace 8 años.
 
Ella convivía con Julio Roda y los tres hijos que tienen en común en una vivienda del Parque Industrial de Machagai.
 
Adriana contó que el pasado 1 de diciembre, Roda llegó de trabajar a las 18 aproximadamente y estaba en estado de ebriedad. El hombre había llevado alimentos para que Adriana cocine. Luego, el hombre se va al quiosco y, según expresó la mujer, ella sabía que iba a ser agredida.
 
Luego de una hora Roda volvió del quiosco y, tras la cena, la agredió verbalmente. Cerca de la medianoche, el hombre volvió a salir y regresó a la 1 de la mañana aproximadamente. Comenzó a agredirla físicamente y en un momento tomo un cuchillo. Adriana intentó escaparse e irse de la casa, pero en la corrida se cayó, Roda la alcanzó y le realizó un corte profundo en la muñeca.
 
En ese momento, se despertó una de las hijas, de cuatro años, quien le gritó a su padre y ahí fue que Roda frenó el ataque. Adriana llamó al 911 y cuando llegaron los efectivo, su pareja tomó la palabra y dijo que Adriana no podía acercarse a la casa y que intentó autoflagelarse. Los agentes que acudieron, según la misma mujer, le dijeron a ella que se retire del domicilio y que Roda se quedaría con los niños, por lo que Adriana tuvo que irse.
 
Sin saber a dónde acudir, caminó hacia la ruta, donde estaba la policía caminera, a quien le contó su situación y como respuesta recibió que ellos no la podían ayudar. Adriana decidió dormir a la vera de la ruta, a pocos metros del móvil policial, ya que tenía miedo de ser encontrada por Julio.
 
Al amanecer despertó y comenzó a caminar por la Ruta Nacional N° 16 con sentido a Quitilipi. Cerca de las 10 de la mañana, fue auxiliada por un hombre que circulaba en moto y la llevó a Sáenz Peña, donde una familia la hospedó.
 
Por último, a pesar de estar en buen estado de salud, Adriana dijo tener “mucho temor” de volver a Machagai y reencontrarse con su pareja Julio Roda.
 
Adriana comentó que se acercó a la comisaría luego de enterarse que su familia la buscaba intensamente y que hasta pensaba que podría estar sin vida, ya que sabían de la situación de violencia que vivía.
 
EL INFIERNO TIENE LARGA DATA
 
Según contó la mujer, desde que comenzaron a vivir bajo el mismo techo, Roda empezó con las agresiones, ya que “es una persona que consume abundante bebida alcohólica y agresiva”. “Durante los últimos años de relación, recibí golpes de puño, arrastradas por el suelo y patadas”, dijo a la policía y señaló que también fue agredida con arma blanca, con palo de escoba y que hasta le arrancó un mechón de pelo. Eso sumado a las agresiones verbales, que eran una constante en la relación. Adriana comentó que cuando su pareja tomaba, ella sabía que después sería agredida.
 
Ante estas situaciones, Roda estuvo detenido por las denuncias que realizó Adriana. Además, también tomó intervención la Unidad de Protección Integral (UPI), que en un momento le quitó la tenencia de los niños de manera preventiva y se la devolvió hace cinco meses. De todas maneras, Diario Chaco pudo saber de fuentes de la familia, que ahora la tenencia habría sido otorgada a la hermana de Roda.
 
Luego de la intervención de la UPI, “la casa estuvo en paz pocos días, pero en secreto, sin que nadie lo sepa, era agredía físicamente”, dijo Adriana a la policía. Además, recordó que durante su último embarazo, Roda la dejó ir a los controles solo dos veces, la agredía físicamente y le pateaba el vientre.
 
En otras ocasiones, el hombre dejó fuera de la casa a la víctima, y ella tenía dormía a la intemperie. “Durante la noche Julio hablaba solo y en cuanto menos me daba cuenta, ya me estaba agrediendo verbalmente o físicamente”, dijo.
 
Adriana no quiere volver a su vivienda, para no continuar sufriendo la violencia de su pareja.

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