Viernes, 6 Diciembre, 2019 - 21:50

El despertar de la consciencia mundial
Por Alfredo Rodríguez (*)

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Los sucesos que estamos observando en América Latina y de los que ya hablé en mis escritos anteriores me hicieron pensar en los procesos de despertamiento mundial que estamos viviendo en la última década. Estos movimientos nos dan herramientas para entender que debemos empoderarnos y que el tiempo es hoy. 
 
Vivimos subyugados y víctimas de decisiones que se toman en cuartos cerrados por dos o tres dueños del poder. ¿Para qué pagamos impuestos? ¿Para qué trabajamos y convivimos en sociedad? ¿Cuáles son los objetivos que tenemos en la vida? 
 
Pareciera que estamos en una especie de Matrix, aunque no adhiero totalmente a utilizar esa metáfora, ya que creo que podemos rebelarnos de manera pacífica. Y me parece oportuno hacer un recuento de procesos significativos que se estuvieron dando a nivel mundial, no sólo en América Latina, para tomar como ejemplo.
 
SITUACIÓN MUNDIAL
 
En España hubo una explosión de protestas entre el 2011-2015 conocidas como Movimiento 15-M e Indignados. Estas movilizaciones ciudadanas tuvieron la particularidad de ser pacíficas y espontáneas y también haciendo mucho uso de las redes sociales. Estuvieron inspiradas en las revueltas y manifestaciones griegas, árabes, islandesas y portuguesas. 
 
¿Cuál fue el origen o motivo? La crisis económica fue solo uno de los factores, pero las nuevas generaciones de jóvenes que no trabajan ni estudian por falta de oportunidades se levantaron para hablar también de una crisis política e institucional. La pérdida de la confianza en la política tradicional y los partidos políticos y las instituciones, la insatisfacción y ausencia de ideales aglutinadores se hicieron sentir. Y comenzaron a gestarse nuevas formas de hacer política. 
 
Uno de los movimientos a los que estuvimos más atentos en el 2018 fue el de los chalecos amarillos en Francia. Inicialmente comenzó como una resistencia a la suba del precio del combustible, pero se extendió convirtiéndose en una organización ciudadana que reclama también contra la injusticia fiscal y la pérdida del poder adquisitivo. En este caso también vemos lo espontáneo, lo transversal y la negativa a nombrar líderes de forma personalista.
 
Me gustaría destacar una propuesta que enarbolan los chalecos amarillos en Francia: el Referendo de Iniciativa Ciudadana. Este referendo sería una forma de democracia directa que permitiría a los ciudadanos que reúnan una cantidad de firmas fijada por la ley de iniciar un referendo sin que sea necesario la aprobación ni del parlamento ni del presidente. Esta es una clara muestra de toma de consciencia de nuestro poder como ciudadanos. 
 
Para citar otro ejemplo de lo que muchas veces consideramos como modelos a seguir del primer mundo y de diferentes líneas políticas, podemos pensar en lo sucedido en Hong Kong. En el 2014 tuvimos noticias de lo que se llamó la Revolución de los Paraguas o Primavera Asiática, revuelta estudiantil que se negaba a aceptar el decreto de China que impedía la libre elección de candidatos electorales en Hong Kong. Como sabemos, la capital se rige por un sistema capitalista con autonomía del resto del país que vive bajo un régimen comunista.
 
En esta manifestación fue detenido y convertido en preso político el estudiante Joshua Wong, recientemente liberado en las nuevas manifestaciones que se dieron este año. ¿Y cuáles son los debates hoy en esta potencia mundial? Se exige que no se haga lugar al proyecto de ley de extradición a China presentado por el gobierno de Carrie Lam por el temor de que se abra la ciudad autónoma a las leyes de la República Popular de China. Y, nuevamente, el pedido de mayor y mejor democracia. 
 
DEMOCRACIA REAL Y PARTICIPATIVA
 
¿Qué tienen en común todos estos movimientos? Los ciudadanos empezaron a defender sus derechos vulnerados y mostraron independencia de formas políticas institucionalizadas como los partidos políticos y los sindicatos. Se expresaron de forma pacífica y espontánea, resistiendo la represión del poder enquistado. Son movimientos descentralizados y sin líderes, con democracia participativa y de colaboración en los que todos tienen voz.
 
La libertad, ¿existe? Los ciudadanos, ¿se encuentran satisfechos con la vida que tienen? Creo que el desencadenante político de la situación mundial que estamos atravesando es que la gente se siente insatisfecha con la vida que tiene. 
 
La política y la vida institucional están yendo por un carril y lo que plantea la gente en las calles va por otro. Es hora de que los funcionarios escuchen la voz de la gente para que la democracia sea realmente representativa de los intereses de las mayorías. Y para eso también es necesario que nos pongamos en sintonía con este despertamiento mundial y no dejemos todo en manos de los actuales dueños del poder. 
 
Es hora de que nos conectemos con nuestras verdaderas necesidades y que tomemos consciencia de nuestro poder interno. Una vez que demos ese paso, tenemos que juntarnos con aquellos que, como nosotros, crean que todo es posible. Y luego manifestarnos en el espacio público como están haciendo tantos movimientos a nivel mundial. 
 
Estos conceptos y reflexiones fueron madurando en mí a lo largo de los años, pero nunca los tuve tan claros como hoy.  Fueron cosas confusas y la propia sinergia de la vida me hizo avanzar sin cuestionarme hacia dónde estaba yendo. 
 
Hoy puedo ver como se materializan estos pensamientos en procesos sociales mundiales y me anima a hacer un llamado en nuestro país y en nuestro Chaco. Tomemos las riendas de nuestro destino y participemos activamente de la vida institucional y política de nuestro entorno. El cambio es posible. 
 
(*) Docente universitario y creativo publicitario.