Domingo, 29 Septiembre, 2013 - 10:34

El Día del Inventor en homenaje al creador de la birome

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Los argentinos dicen que les falta vinculación con el mundo empresarial y ayuda económica a la hora de desarrollar sus prototipos. Pero celebran ciertas iniciativas, como el concurso Innovar y la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

A los inventores les encantan los desafíos. Basta que alguien diga: a ver quién resuelve tal cosa, para que enciendan sus prácticos motores. Cuando no tienen problemas, se los buscan. Y si llegan a la solución, logran el prototipo y éste funciona, ¡plic! ¡Invento! Parece que están en ascenso: según registros del Instituto Nacional de la Propiedad Intelectual (INPI), las solicitudes de patentes vienen subiendo todos los años desde 2002. Aquel año fueron 4.870 pedidos, mientras que en 2007 hubo 5.730, 25% más. 
 
Eduardo Arias, Comisario de la Administración de Patentes del INPI, explica este mayor movimiento por el crecimiento de la economía. "Parecería, ¿no?". Pero se está lejos del año pico en solicitudes, 2000, con 7.033.
 
Reunirse con ellos, como se hizo con la excusa del Día del Inventor -se festeja hoy, en recuerdo al día que nació el inventor de la birome, el húngaro nacionalizado argentino Ladislao Biró-, es una experiencia divertida. 
 
A veces uno habla y el otro, complementa. De a ratos están de acuerdo. Como cuando dicen que no puede ser que el trámite de la aprobación de una patente lleve entre 5 y 7 años, que eso es demasiado cuando la patente vence a los 20. Que falta algo o alguien que los vincule con el mundo empresarial. Piden ayuda económica a la hora de desarrollar los prototipos, algunos de ellos muy costosos.
 
Un secador y un dosificador
 
Uno de los convocados por la Asociación Argentina de Inventores es José Fandi, 82 años, una leyenda. "Inventé el secador de piso, hace 55 años, cuando la ley protegía el privilegio de la explotación por 15 años". 
 
Su voz es crítica: "El inventor no tiene contacto con proyectos industriales nacionales. En un alto porcentaje, el invento criollo se exporta de manera invisible o ignorada. No hay una Oficina General de Inventos, algo que capte los nuevos proyectos y los vincule".
 
Rodolfo Ferreyra, 48 años, 4 patentes, inventor de un dosificador automático para cloro líquido, encuentra que la primera traba es la realización del prototipo. No hay créditos para ellos, ni subsidios. Se arreglan como pueden. 
 
La segunda traba, sigue, es el canal de comercialización. Ahora, si superando las piedras logran interesar a inversores, viene el problema de la patente. 
 
"No hay mala voluntad en el INPI. Realmente nos apoyan mucho, pero 7 años para que te den una patente es mucho". A veces terminan comercializando sus productos mientras la solicitud de patente sigue su camino.
 
No es el caso de Amílcar "Pini" Sosa, cuyo increíble dispositivo para abrir una puerta desde ambos lados está en camino de comercialización. "No pude traer una heladera para demostrarlo", bromea, pero sí un video.
 
En otros casos, como el de Luis Agra, están esperando que inventos muy elogiados, como su estabilizador de suspensión inercial, un amortiguador que reduce los picos de presión por inercia, sea aceptado por los que mandan en el mercado. 
 
No hay que hacerse una idea equivocada. No son quejosos. Un rasgo de quienes se dedican a dar soluciones es la perseverancia. Tampoco son necios. Reconocen iniciativas como Innovar, el concurso de invenciones que va por su cuarta edición, organizado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.
 
"El estudio de patentes es complejo", dice Eduardo Arias. "Para que se otorgue, debe ser una novedad absoluta (no conocida en otra parte del mundo). También que haya un proceso intelectual detrás y replicable en serie, que sea industrial. En el INPI tenemos 55 examinadores y desde 2004 -salvo en 2006- logramos resolver más trámites que los que ingresan. Estamos sacando trabajo atrasado. 
 
Consejos
 
Para los que crean que tienen una buena idea, dos consejos. Uno, desde el Instituto Nacional de la Propiedad Intelectual: "Acercarse al Departamento de Información Tecnológica para hacer una búsqueda de antecedentes a nivel nacional y mundial". 
 
Si tiene alguna solicitud de patente en algún país, ahí morirá la idea. Segundo consejo, de los inventores: "No hacer pública la idea hasta que la patente no esté en trámite". Hay mucho ladrón de ideas dando vueltas. 
Fuente: 
LaVoz