Domingo, 24 Noviembre, 2019 - 12:36

El crudo relato de una víctima de violencia: “Cuídate porque vas a amanecer muerta, hoy te salva la criatura”

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Flavia tiene 28 años y hace cuatro años inició una relación que la llevó a casarse luego de su tercer año en pareja. Sin embargo, luego de un año de casada, decidió terminar con C.P. Desde entonces, su vida se convirtió en un sinfín de amenazas. Según relató a Diario Chaco, sufre constantemente amenazas y violencia física y la Fiscalía no le da respuesta.
 
Flavia es madre de dos hijos, un bebé de seis meses y otro de tres años, ambos, producto de su relación con C.P. “Desde que lo dejé insiste con volver, pero él tiene otra relación, por eso lo dejé. Quiere tener una doble vida, y yo no voy a permitir eso”. 
 
Según comentó sobre C.P recaen varias denuncias por violencia, que incluso estando en pareja él la agredió físicamente por lo que fueron varias las denuncias que le hizo. Sin embargo, la comenta Flavia que “su madre siempre lo sacó, ella es puntera política”.
 
 
En su relato, Flavia cuenta que nunca le prohibió ver a los chicos, que incluso los cuidaba mientras ella se iba a trabajar por las mañanas al Instituto de Colonización de Sáenz Peña, hasta que un día, se puso violento y le dijo que prefería que lo cuide una niñera, su vecina. 
 
“Vas a amanecer tirada en una cuneta, vas a aparecer en el cementerio muerta”, eran algunas de las amenazas que recibía Flavia.
 
Además de ello, según comenta, ingresaba a la fuerza a su casa y se llevaba cosas como la tele y la bomba, luego las traía. Por sus dichos, el hombre se contradecía continuamente, un día quería volver, al otro la amenazaba, un día ingresaba a la fuerza y le sacaba cosas, al otro se las devolvía.
 
 
“Un día vino y me llevó la tele, la bomba de agua, entro a la fuerza yo no le permití que ingrese a la casa por el estado en el que estaba. Al otro día trajo. Y por eso también lo denuncié, y por las amenazas de muerte que me hizo”, relató.
 
“Es la última advertencia que te doy, éste es el último aviso”, le decía C.P.
 
Siempre le permití ver a los chicos, pero un día vino y empezó a agredirme verbalmente, yo entré a mi casa, a la habitación y el entró sin mi permiso. Empezó a amenazarme y me alzó la mano para pegarme, yo entonces agarré un cuchillo para defenderme porque no voy a permitir que me pegue con mi hijo en brazos”, ante esto, el retrocedió, contó Flavia, pero no sin antes decirle “cuídate porque vas a amanecer muerta, hoy te salva la criatura”.
 
A raíz de ello, Flavia decide ir una vez más a la Fiscalía de la Mujer y labra una denuncia penal, debido a las amenazas de muerte. Le prometieron que pedirían la detención. Sin embargo, esto nunca sucedió.
 
Encerrada las 24 horas del día, Flavia decidió contarle al padre de su ex esposo la situación, éste se comprometió a hablar con él, y tras ello, la llamó “arrepentido, llorando”, y le pidió que no le saque a los chicos. “Le comenté que la fiscalía lo iba a detener, que no vaya más a mi casa”.
 
 
“A él no le gustaba que los cuide mi amiga, porque no quería que tenga amigas, no quería que salga, quería que esté sola, que viva encerrada y que no salga ni a la esquina”, relata la joven de 28 años.
 
Según comenta el insiste en salir con ella, pero luego se contradice y comienzan nuevamente las amenazas. Flavia decidió, finalmente, bloquearlo. Algo que no había hecho antes para no agravar aún más la situación. 
 
“Pero esa noche que lo bloqueé, el vino a mi casa. Yo estaba en lo de mi vecina y me hacía seña que mire el teléfono, que lo atienda, y que vaya a la casa. Yo no le di bola, me quedé en lo de mi vecina y él se fue”.
 
Esa noche, Flavia tomó la mejor decisión. Según señaló, se enteró, al otro día, que C.P había pedido prestado un arma y un auto.
 
 
Pasaron dos días de aquella noche y C.P le pidió ver a los hijos, algo a lo que Flavia accedió, pero al traerlo de regreso el menor volvió llorando y C.P “súper alterado”, comentó.
 
“¿Que vas a hacer mañana?”, le preguntó él respecto de los chicos y su cuidado. Ella respondió “yo me arreglo”.
 
Al otro día, su vecina la llamó avisándole que él se había llevado a sus hijos. Flavia salió en busca de ellos y cuando los vio, uno de ellos lloraba porque, según comentó, C.P le había pegado.
 
“Empezamos a discutir, él me decía que me vieron en el Casino y yo le dije que se vaya, pero él me agarró del cuello, yo le pegue manotazos y le arranque una cadenita, logré levantarme de la silla donde me tenía y ahí me soltó. Pero al instante me agarró de nuevo y me puso contra un sillón de hierro, me lastimó toda la espalda, me ahorcó un buen rato, me faltaba el aire”.
 
El pequeño de tres años veía todo, y fue él quien le pedía a su padre, a quien lo llamaba por su nombre y no como papá. “Soltá a mamá”, dijo y C.P la saltó. Pero al primer descuido agarró una silla e intentó pegarle con ésta. Nuevamente intervino el menor “No, a mamá no”, y C.P dejó la silla, según contó Flavia. 
 
 
Si bien C.P se fue, esa misma noche, la tortura para Flavia continuó. “Me vine a la pieza con los dos nenes, el quedó en la puerta y me empezó a amenazar ´Flavia andate esta noche porque yo vengo y te mato´ y yo le pedí que se vaya y mi nene también le gritaba y lloraba. ´Me las vas a pagar una por una todas las que me estás haciendo´, seguía. Cuando se fue cerré todo con candado”.
 
“¿Cómo voy a salir de mi casa con una amenaza de muerte?”
 
Llamé a la comisaría cuarta-continúa Flavia-pero me dijeron que no había patrullero. Insistí en que hagan algo porque tenía miedo”, pero desde la comisaría le dijeron “usted tiene que venir a hacer la denuncia”. Comenta que “yo les aclaré que no quería salir de mi casa” y agregó “¿Cómo voy a salir de mi casa con una amenaza de muerte?”
 
La vecina le dijo que su marido podía acompañarla a hacer la denuncia a lo que Flavia accedió.
 
“Llegué a la comisaría Cuarta, estuve esperando media hora no me tomaban la denuncia. Estaba golpeada y dolorida, me levanté y les dije que me iba a la comisaría de la Mujer porque están esperando que me maten y no hacen nada. Me fui entonces a esa comisaría, me atendieron, me llevaron a revisar, hicieron el informe médico y me dijeron que iban a pedir a Fiscalía su detención”.
 
A todo esto, Flavia comenta que la madre de C.P lo llevó a lo de su abuela para esconderlo, ya que estaba al tanto de la situación. Y según le notificó la Policía a ella, “la madre no los dejó entrar, ni les dio información sobre su hijo”.
 
“Una vecina de la abuela me dijo que lo tenían escondido ahí, entonces con mi denuncia voy a la Fiscalía y me dijeron que aún no había llegado esa denuncia. Me mandaron a hablar con la secretaria de la fiscal de turno, voy y me atendió. En ese momento también llegó la madre con otra denuncia, no podía creer. Les avisé que estaba y me confirmaron que enviaron una orden de aprensión”.
 
 
“Me relajé con eso ya que me habían dicho que lo iban a detener”. Esa noche, Flavia recibió un llamado familiar que le contó que C.P se quiso ahorcar. Sin embargo, ella considera que es “una jugada para no ir preso”.
 
Flavia no estaba tan errada, al otro día se enteró que C.P estaba internado y que, a raíz de ello, la Policía no lo podía detener. “‘Si está loco no podemos hacer nada’, me dijeron”.
 
“Me enteré luego que desde fiscalía dejaron sin efecto la detención ya que lo tenía que ver un forense”, manifestó la joven. 
 
“Quede re mal, qué tranquilidad tengo yo, mis hijos. ¿qué hago? Si está loco viene me mata, se mata él. ¿Por qué no hacen nada?”, finalizó.