Martes, 10 Septiembre, 2019 - 21:02

El colectivo Actrices Argentinas anunció que realizará una nueva conferencia para acompañar una denuncia por acoso sexual

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Tal como ocurrió en diciembre de 2018, cuando la organización acompañó a la actriz Thelma Fardin en su denuncia contra Juan Darthés por violación con una conferencia de prensa histórica, el colectivo Actrices Argentinas llamó a los medios a una nueva presentación para el próximo jueves 12 de septiembre que tiene como objetivo "visibilizar el acoso sexual y el maltrato dentro del ámbito laboral precarizado, a raíz del acompañamiento a la denuncia de un caso paradigmático para la cultura, la educación y el Estado", según señalaron en un comunicado.
 
"Esta acción se llevará a cabo en conjunto con colectivas de autoras, escritoras, directoras, técnicas de cine, bailarinas, músicas, trabajadoras de centros culturales, colectivos feministas y transfeministas; y organizaciones por los derechos humanos", asegura el comunicado de la organización, que convoca a la conferencia de prensa el próximo jueves a las 18:30 en el auditorio Bauen en el centro porteño.
 
"Llegó la hora de la emancipación política de nuestros cuerpos. Estamos unidas. Somos cada vez más", concluye el escrito.
 
Como ocurrió con Fardin, el colectivo de actrices acompañará una denuncia "paradigmática", según asegura en el escrito difundido a los medios. Aunque no trascendieron detalles del caso puntual ni la denuncia que el grupo acompañará en esta oportunidad, se informó oficialmente que se trata de hechos ocurridos en el ámbito de la cultura.
 
Es justamente en ese entorno en el que en julio de este año trascendió una denuncia por acoso sexual al director de Centro Cultural San Martín, Diego Pimentel. Tal como informó Infobae en ese momento, la presentación fue realizada por Anahí de la Fuente, una maquilladora profesional, performer y comunicadora que había comenzado a trabajar en el área de Comunicación del centro cultural como community manager en junio de 2017.
 
La denuncia de De la Fuente quedó asentada en la Fiscalía N° 16 especializada en violencia de género, ubicada en la calle Bartolomé Mitre, a cargo de Claudia Barcia.
 
"Acoso sexual permanente". Así describió De la Fuente lo que vivió en el Centro Cultural San Martín por parte del titular de la prestigiosa institución, Diego Pimentel.
 
"Recuerdo uno de los primeros días —relató en diálogo telefónico con Infobae Cultura—. Este hombre llegó, éramos varios. A mí me saludó a distancia porque no me conocía. Pero a una compañera, con la que tenía más confianza, la saludó con un abrazo, a mi compañera con un beso en la frente y al varón con un beso normal. Eso me llamó la atención, pero empecé a verlo más seguido y lo naturalicé. Un día, por un festival que él organiza, hubo un cóctel de celebración y un brindis. Ahí se sentó al lado mío, conversamos y se empezó a subir de tono. Al irnos, se ofreció a llevarnos a todas, dio una vuelta bárbara para dejarme a mí a lo último y me hizo pasar adelante. De ahí en más empezó el acoso, físico y emocional. Pidió mi número y me llamaba hasta los fines de semana".
 
Las llamadas empezaron a ser recurrentes. Pero solo a ella. "Se suponía que no me tenía que llamar a mí, sino a los jerárquicos de la parte de Comunicación. Nosotros éramos tres chicas y un varón, pero al varón no lo llamó jamás", explica sobre su jefe.
 
Arquitecto graduado en la UBA y profesor universitario en instituciones públicas como privadas, Pimentel quedó al mando del Centro Cultural San Martín en diciembre de 2015, cuando Mauricio Macri pasó de ser jefe de Gobierno a Presidente de la Nación. Sucedió a Gabriela Ricardes, que migraba a la cartera de Hernán Lombardi, el Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, lugar donde hoy permanece.
 
Lo que parecía una seducción torpe e incómoda se convirtió en violencia, según relató la artista: "Me agarraba de las manos, me tiraba para atrás los brazos, como en un gesto de reducirme. Faltaba que me ponga las esposas. Nunca lo interpreté como un juego. Eso es lo que dice la gente cómplice. ¡Era mi jefe! Lo que hacía era incitar a un juego de violencia sexual, totalmente fuera de lugar. Yo me quedaba paralizada y me intentaba soltar. Me agarraba, me pellizcaba de la cintura, me abrazaba y me apoyaba. Noté que era cada vez más intenso, entonces me puse en alerta, y me dije: esto va a ser peor".
Fuente: 
Infobae