Martes, 22 Diciembre, 2020 - 12:03

El año de cuarentena en el que tuvimos que pedir permiso para todo

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Pasamos de pedir permiso para circular tanto como peatón/conductor como para ir a tomar un café, claro que esto sucedió con cinco meses de diferencia, con el traspaso del ASPO (Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio) al DISPO (Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio). Hoy, a casi 10 meses del inicio de la cuarentena, aún seguimos solicitando permisos.
 
Para ir al banco, para la licencia de conducir, para pagar servicios, para realizar actividades de esparcimiento, entre otras. Fue un “avance” claro, si tenemos en cuenta que el pasado 18 de marzo no había comercio abierto, excepto las farmacias, despensas de barrio y supermercados -que, dicho sea de paso, jamás cerraron sus puertas-. Que desde esa fecha sonó por los barrios chaqueños una alarma que erizó la piel a más de uno, que no faltó quien pensara en un “toque de queda”, y que reinaba, por aquel entonces, el miedo propio de la incertidumbre. 
 
“Pedimos al pueblo que se recluya en sus respectivos hogares”
 
Fue un martes 17 de marzo cuando se conoció la noticia: comenzaba en Chaco la cuarentena estricta: cierre total de las fronteras y aislamiento obligatorio para toda la provincia, anunciaba Captianich al tiempo que pedía al pueblo que “se recluya en sus respectivos hogares”. Algo inesperado para muchos que veían con telescopio lo que sucedía en países del primer mundo donde el Coronavirus avanzaba sin control. 
 
La erróneamente considerada “enfermedad de los ricos”, llegó a Chaco y arrasó con los casos de forma descomunal; la provincia suma hoy 23.021 casos confirmados –de los cuales 21.050 son recuperados- y 657 fallecimientos.
 
Pasamos de cuarentena a cuarentena estricta de aislamiento social preventivo y obligatorio a distanciamiento social preventivo y obligatorio; atravesamos un plan de desescalada de tres fases que llegó a dar marcha atrás y quedar estancado en la 2; conocimos un centenar de decretos del gobierno y medidas que se reevaluaban con el correr de las horas regidas, obviamente, por la famosa “curva de contagio”. 
 
Las familias, jóvenes, e incluso adolescentes, expectantes detrás de sus distintos dispositivos para escuchar las nuevas medidas que marcarían el día a día de los chaqueños. 
 
Los oficiales eran los dueños de la calle y los pocos autos que circulaban (los exceptuados) formaban colas a raíz de la documentación que le solicitaban en cada esquina. 
 
Transcurrieron así varios meses y los casos seguían en aumento, las personas comenzaban a molestarse y a desesperarse al punto de salir a reclamar por “la libertad”. Ni hablar de la cantidad de comercios de distintos rubros que vieron cerrar sus puertas y perderlo todo.
 
El viernes 24 de julio llegó una de las más esperadas noticias: Comienza la fase uno del plan de desescalada, fue el titular de Diario Chaco. Un plan que no fue lineal y que dejó a más de un chaqueño en la duda. Lo que se podía hacer y lo que no era una incógnita.    
 
El 8 de agosto llegó otra de las más esperadas, pero ahora para los jóvenes: reabrían los bares y restoranes de Resistencia, también para comerciantes y gastronómicos que esperaban con ansias poder volver a trabajar.
 
Esta noticia trajo sus consecuencias, las reuniones sociales se convirtieron en fiestas clandestinas y los titulares ahora apuntaban contra los jóvenes: “Afirman que quienes movilizan y arrastran la enfermedad son los jóvenes de entre 20 y 30 años”, las medidas se volvieron a rever y hubo mayor control nocturno.
 
Recién ayer, 21 de noviembre, el Gobierno nacional oficializó la prórroga de la modalidad del distanciamiento social, preventivo y obligatorio (Dispo) para todo el país hasta el 31 de enero próximo por la pandemia por coronavirus. 
 
Por otro lado, se conoció también una nueva cepa del coronavirus descubierta en el Reino Unido y que se propaga aún más rápido que la que conocemos. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud ya salió a brindar tranquilidad: “Hemos registrado un R0 (tasa de reproducción del virus) mucho más elevada que 1,5 en diferentes momentos de esta pandemia, y lo hemos controlado. Esta situación, en ese sentido, no está fuera de control” al tiempo que pidió que se sigan aplicando las medidas sanitarias que ya demostraron eficacia para contener la propagación del virus.
 
Quizá hayamos superado ese miedo, pero la incertidumbre continúa en el inconsciente colectivo; las calles se volvieron a llenar de gente y los bares explotan en las noches chaqueñas, algo que de sólo verlo provoca una serie de emociones encontradas: ¿ansiedad?, ¿alegría?, ¿inseguridad?, ¿temor?.
 
Autor: 
Agostina Cechetto