Jueves, 24 Diciembre, 2020 - 07:45

Barbijos, distanciamiento y otras yerbas: el año que nos trajo una nueva forma de vivir

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En enero y febrero quedó la cotidianeidad tal como la conocíamos. Hoy, parece que han pasado años de una normalidad sin restricciones, sin barbijos, sin permisos. Pero solo pasaron diez meses de la nueva vida que será para siempre.
 
Durante esos dos primeros meses, profesionales del Hospital Pediátrico “Avelino Castelán” advertían a los padres sobre cuidados y protocolos a tener en cuenta ante la inminente llegada del virus que atravesaba las fronteras como el viento. Mientras, todos vivían en esa vieja cotidianeidad y hasta las autoridades creían imposible su llegada.
 
A mediados de marzo, el propio gobernador del Chaco Jorge Capitanich confirmaba ante la prensa el inicio de una cuarentena que nos obligaba a encerrarnos y pedir permisos “quién sabe por cuánto tiempo más”. A los pocos días se confirmaba el primer caso de coronavirus en la provincia: una médica y su hija recién llegadas del continente europeo que mantuvieron contactos estrechos y sin protocolos con su entorno, episodio que favoreció la propagación del Sars-Cov-2 en la provincia.
 
Luego, la primera muerte: César Cotichelli, de 61 años. Chaco era la primera provincia del NEA en registrar casos positivos y una muerte.
 
Estos casos fueron los desencadenantes de una serie de medidas que, al igual que las demás provincias, obligó a las autoridades a reforzar las medidas en las próximas semanas: cierre de fronteras, cierre de instituciones educativas, comercios, administración pública, y el tan polémico “permisos Chaco” hasta para ir al cajero automático.
 
Las estaciones pasaban, en junio la provincia superaba los 1300 casos con 73 personas fallecidas. Seguíamos llevando la punta a nivel regional. Las restricciones fueron cada vez más duras y los permisos dejaron de tener validez. Chaco era la tercera provincia con más casos registrados. Pese a ello, habilitaron los bancos y el servicio de delivery, poco antes de comenzar a hablar de “transmisión comunitaria”.
 
Con la llegada de la primavera anunciaron la extensión del aislamiento social hasta octubre. Medidas flexibilizadas y cada vez más personas en las calles, aunque todavía padecíamos el cierre de fronteras que impidió a muchos ciudadanos, no solo llegar a sus domicilios, sino el derecho a acceder a un tratamiento médico de vital importancia del otro lado del puente.
 
En noviembre volvió la alarma sanitaria y los operativos de prevención de propagación del virus en toda la provincia, pero frenar el contagio parecía tarea casi imposible: el mes cerró con 19.121 casos positivos y 557 muertes registradas por el Ministerio de Salud.
 
A una semana de cerrar el año y en plena etapa de distanciamiento social, se registraron 23.212 casos positivos -de los cuales 21.169 personas ya recibieron el alta clínica- y un total de 657 las personas fallecidas -dato positivo: ninguno de ellos en las últimas 24 horas-.
 
La preocupación radica en las fiestas, en cómo controlar los contactos y contagios. Que la situación mejore solo depende del compromiso y la responsabilidad social.
Autor: 
Luján Silva