Viernes, 20 Diciembre, 2019 - 21:47

El año del transporte: conflictos salariales, paros y lluvias afectaron el servicio

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Los colectiveros y las empresas vivieron un año bastante movido en cuanto a la prestación del servicio de transporte público de pasajeros y a las condiciones laborales de los trabajadores.
 
El año comenzó con un boleto urbano a $10,72 e interurbano a $14,72. El 11 de febrero aumentaron los dos a $15,96, decisión que se había tomado en las audiencias públicas del 2018. El incremento debía darse el 10 de enero pero el impacto en las máquinas SUBE demoró un mes.
 
La primera situación por la que pasaron los colectivos fue que tuvieron que dejar de prestar el servicio debido a la gran inundación que ocurrió en Resistencia el 9 y 10 de enero, cuando fue imposible transitar con cualquier vehículo.
 
Luego, el primer paro del año fue el 19 de marzo. Se trató de una medida nocturna de 22 a 6 a nivel nacional por cuestiones salariales (paritarias). A raíz de esto, el Municipio labró actas para que reestablezcan el servicio. Recién volvieron a funcionar el 22 de marzo.
 
Unos días después, el 22 de marzo, se presentó el nuevo estudio de costos que establecía una tarifa a $17,43 para los urbanos y de $19 para los interurbanos. Las audiencias públicas se realizaron el 5 y el 10 de abril.
 
El 8 de abril, hubo un paro de la empresa Ersa que afectó a las líneas 3, 9, 101, 104, 106 y 122 y se debió a la falta de pago del subsidio nacional, lo que provocó que la empresa sólo pudiera abonar el 50% de los salarios.
 
El 12 de abril, la Unión Tranviarios Automotor nacional decidió llevar adelante una medida de fuerza todos los feriados, empezando el 1 de mayo para evitar que el Estado "se apropie" del esfuerzo de los trabajadores a través del impuesto a las Ganancias.
 
Unos días después, el 20 de abril, las inclemencias climáticas volvieron a dejar a la ciudad sin colectivos.
 
El 23 de abril, dos colectivos de la Línea 111 con pasajeros fueron atacados en la avenida 9 de Julio y dos días después, el 25, volvieron a atacar otros dos colectivos de la Línea 106 y de la Línea 110, también en la avenida 9 de julio. Los ataques sólo dejaron daños materiales. A raíz de esto, las empresas ERSA y Navarro decidieron suspender el servicio.
 
El 30 de abril, volvieron a atacar un colectivo, por lo que la UTA decidió parar tanto las líneas urbanas e interurbanas como los colectivos que van a Colonia Benítez, Margarita Belén, Las Palmas y La Leonesa. Esto dejó sin colectivos a los usuarios durante dos días, el 30 de abril por los ataques y el 1 de mayo por la medida de parar los feriados.
 
Otra de las situaciones que se vivieron este año con respecto a los colectivos fueron las constantes amenazas de pago por la demora o el incumplimiento del pago de los salarios. La primera vez que ocurrió fue el 6 de mayo pero un día después, el 7, las empresas abonaron los sueldos y no se efectivizó la medida.
 
El 10 de mayo se volvió a suspender el servicio por las inclemencias climáticas, lo que se repitió el 23 de mayo y en varias ocasiones más.
 
Unos días después, el 15 de mayo, la UTA confirmó que no iba a haber colectivos el 25 ni el 29 de mayo; el 25 por ser feriado y el 29 por el paro general convocado por la CGT.
 
El 20 de mayo, la Cámara de Empresas de Transporte Automotor de Chaco (CETACH) aseguró que "se va a reducir el servicio de colectivos y va a quedar personal suspendido" debido al precio del boleto que no se actualizaba, a la quita del subsidio por parte de la Nación que tuvo que ser absorbido por el Gobierno provincial y el aumento del dólar que afectaba directamente en el precio de los combustibles y de los repuestos de los colectivos.
 
El 30 de mayo, la UTA decidió adherir al paro nacional convocado para el 4 de junio en respuesta a "la discusión salarial". Sin embargo, el 3 de junio, dictaron la conciliación obligatoria y levantaron la medida.
 
El 3 de julio, volvieron a amenazar con un paro para el 12 en reclamo de la recomposición salarial y del pago de un bono de $16.000, lo que se confirmó el 11 de julio.
 
El 17 de julio decidieron realizar un paro por 48 horas por un reclamo salarial, medida que se llevó a cabo el 18 y el 19.
 
La respuesta llegó recién el 6 agosto, cuando hubo un acuerdo de aumento salarial del 20% más el pago de un bono de $16.000 en tres veces y el pago de una diferencia de 20% de viáticos.
 
El 5 septiembre, volvieron a atacar un colectivo, esta vez de la línea 5, por lo que suspendieron una parte del recorrido.
 
El 12 de septiembre, otra vez pararon por un reclamo salarial. A raíz de esto, el 13 de septiembre, el Municipio labró actas a las empresas de colectivos que no restablecieron el servicio.
 
Ese mismo día, el Poder Judicial tomó una medida “excepcional” para los exámenes que se estaban rindiendo para ingresar a trabajar en dicho entre debido al paro de colectivos.
 
Pese a las actas municipales, la UTA confirmó que el paro de colectivos iba a seguir “hasta el lunes” siguiente, lo que dejó a los usuarios sin el servicio durante todo ese fin de semana. Recién el 17 de septiembre, llegó el acuerdo y restablecieron el servicio.
 
El 20 septiembre, las empresas anunciaron que iban a suspender el servicio nocturno por el “incumplimiento” en el aporte de los fondos “correspondientes al boleto estudiantil gratuito y la compensación CETACH, conforme los establece la cláusula segunda, para el pago de la primera cuota del acuerdo no remunerativo con la UTA, obligando a las empresas a hacer frente al compromiso salarial con recursos que tienen como destino cuestiones operativas”.
 
El 4 de octubre, primero amenazaron con otro paro para el 7 por la falta de pago de sueldos de los trabajadores y, después, lo confirmaron y lo continuaron un día más.
 
El día de ese paro, el 7 de octubre, la línea 5 recibió amenazas que daban cuenta de la intención de incendiar las unidades.
 
El servicio recién se reestableció el 8 de octubre, cuando confirmaron que "pagaron todo lo adeudado".
 
Ese paro trajo consigo la prestación de un nuevo servicio: los moto-taxis. La Cooperativa de Motomandados fue solicitada por los usuarios del transporte público para trasladar personas.
 
 
El mes siguiente, el 13 de noviembre, la UTA confirmó un nuevo paro de colectivos desde esa tarde y por tiempo indeterminado por el incumplimiento del pago de un monto adeudado del aguinaldo de junio.
 
El 20 de noviembre, presentaron el estudio de costos del boleto con aumentos del 112% para las líneas urbanas y de 164% para las interurbanas que fueron tratados en las audiencias públicas del 30 de noviembre y el 4 de diciembre. Estos estudios fueron presentados sin los subsidios debido a que no se sabía si el Gobierno lo continuaría.
 
El 3 de diciembre, apareció un nuevo problema: las empresas advirtieron que no iban a poder pagar los salarios debido al incumplimiento del Gobierno del pago de los subsidios.
 
A raíz del esto, el 5 de diciembre, la UTA llevó a cabo un paro que duró varios días, incluido ese fin de semana por falta de pago y aseguraron que volverían a trabajar cuando "aparezca la plata". En esos días el Municipio intimó a las empresas para que reestablezcan el servicio y volvieron a funcionar los moto-taxis por pedido de los usuarios.
 
Lo último que ocurrió fue la solución a ese conflicto. El 10 de diciembre la nueva gestión gubernamental acordó el pago con los trabajadores, por lo que esa siesta volvieron a funcionar los colectivos.