Jueves, 13 Diciembre, 2018 - 10:47

EEUU, China y la guerra comercial que sacudió 2018

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

El año que cierra será recordado por el inicio de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que impacta en todo el mundo y que expresa una puja más amplia para dirimir cuál de las dos mayores economías ostentará la hegemonía en las décadas venideras.

Tras años de quejas estadounidenses contra China por sus actividades comerciales, el presidente Donald Trump prometió durante su campaña de 2016 resolver "el prolongado abuso del sistema internacional y las prácticas injustas" de China.

En línea con gobiernos que precedieron al suyo, Trump acusó a Beijing de manipulación de divisa, distorsión de mercado, robo de propiedad intelectual y tecnología y de no contribuir a que Estados Unidos reduzca su enorme déficit comercial con China. 

Luego de un primer año de gobierno sin concretar sus amenazas, Trump dio su primer golpe en enero de 2018 al imponer aranceles a paneles solares -China es su principal productor- y a lavarropas, otra importante exportación china a Estados Unidos.

Dos meses más tarde, en marzo, y pese a las críticas de China, el presidente aplicó tarifas por hasta 60.000 millones de dólares a 1.300 categorías de importaciones chinas, incluyendo aeropartes, pilas, televisores, satélites y algunas armas.

China respondió en abril con aranceles a 128 productos de Estados Unidos, desde aluminio, aviones y autos a soja y embutidos, y días más tarde la Organización Mundial del Comercio (OMC) recibió una queja china por los aranceles norteamericanos.

El 15 de junio, Trump anunció tasas del 25% a importaciones chinas por 50.000 millones de dólares a partir de julio, tras lo cual China acusó a Estados Unidos de haber lanzado una guerra comercial y prometió represalias.

Tres días después, la Casa Blanca declaró que Estados Unidos impondría aranceles adicionales del 10% a productos chinos por 200.000 millones de dólares si Beijing aplicaba represalias a esas tarifas.

China contragolpeó de inmediato, el 19 de junio, con sus propios aranceles por 50.000 millones de dólares, desatando advertencias de varios países sobre posibles disrupciones en las cadenas de suministros que podrían "propagarse alrededor del globo".

A principios de agosto, China presentó una queja ante la OMC por los aranceles estadounidenses a los paneles solares, y a fin de mes volvió a la organización internacional para denunciar el resto de los aranceles norteamericanos.

En septiembre, Estados Unidos anunció que sus aranceles del 10% a productos chinos por 200.000 millones de dólares comenzarían a regir el 24 de septiembre, y que se incrementarían a un 25% para fin de año.

Washington también amenazó con tarifas adicionales por 267.000 millones si China adoptaba represalias, algo que China hizo el 18 de septiembre con aranceles de 10%, afectando un total de 110.000 millones de dólares en productos estadounidenses. 

El sábado 1 de diciembre, Trump y su par chino, Xi Jinping, acordaron una tregua durante una cena en Buenos Aires tras la cumbre del G20 en la que aplazaron 90 días aumentos de aranceles para darse tiempo para negociar su guerra comercial.

Según la Casa Blanca, China prometió comprar más productos estadounidenses y negociar "cambios estructurales" para lidiar con asuntos espinosos que dificultan las relaciones, pero no se dieron detalles ni se habló de montos de dólares concretos.

Trump y los mercados celebraron el principio de acuerdo el lunes posterior a la reunión del sábado, pero al día siguiente las bolsas de desplomaron cuando el propio presidente puso en duda los alcances de su pacto con Xi y amenazó con nuevos aranceles.

China buscó contener el nerviosismo de los inversores y el miércoles 5 de diciembre prometió prontas acciones para "impulsar activamente las negociaciones" y se declaró "confiado" en que el principio de acuerdo será implementado.

Pero cuando las cosas parecían encaminadas a buen puerto, el clima volvió a enrarecerse con la detención de la directora financiera del gigante electrónico chino Huawei en Canadá ante un pedido de extradición de Estados Unidos, anunciada por Ottawa el mismo día 5.

China protestó airadamente ante Estados Unidos y Canadá por el arresto de Wanzhou Meng, hija del fundador de Huawei, exigiendo al primero desistir de su intención de extraditarla y amenazando al segundo con "graves consecuencias" si no la liberaba.

La Justicia canadiense le otorgó la libertad bajo fianza mientras estudia la solicitud de extradición a Estados Unidos, donde se acusa a Wanzhou de haber violado las sanciones a Irán a través de una empresa subsidiaria de Huawei.

Fuente: 
Télam