Miércoles, 15 Julio, 2020 - 19:16

Educación Laica con ideologías
Por Juan Carlos Starchevich (*)

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¿Cómo cumplir una ley que se contradice? Se entiende perfectamente que Laica significa que la enseñanza no debe estar basada en creencias religiosas ni ideológicas, de tal modo de igualar las posibilidades de acceso a la educación y al conocimiento incluyendo a todos sin distinción de credos religiosos ni ideológicos.
 
Veamos algunas cuestiones: La Iglesia Católica no puede enseñar catecismo porque pueden existir alumnos de otras religiones. El partido Justicialista no puede adoctrinar en su ideología, tampoco los Radicales ni los Marxistas ni algún otro partido político, porque pueden existir alumnos con ideologías diferentes.
 
Es muy cierto que en los establecimientos escolares se deben enseñar y aprender muy bien todos los conceptos necesarios que hacen a la formación y perfil del alumno en cada especialidad específica propio de cada establecimiento, por lo tanto, si al horario de clases se le suman religiones e ideologías, entonces se le debe quitar horas fundamentales a matemáticas, lengua, historia, física y otras asignaturas básicas que hacen al mínimo conocimiento de un egresado de cualquier nivel educativo.
 
Al no tener alguno de estos componentes religiosos e ideológicos, entonces estaríamos frente a una educación inclusiva, sin algún tipo de discriminaciones.
 
Pero ¿Qué pasa con la moral? ¿Cómo juzgar nuestras acciones y la de los alumnos? ¿Vale todo? ¿El respeto de un joven hacia su compañera viene por instinto, o se le debe enseñar? Agredir, robar, matar, etc. ¿Cómo sabemos si está bien o está mal? ¡Tremendo problema! Debemos tener algún parámetro de comparación y no echarlo a la suerte de la animosidad de cada uno en una conducta “amoral” que fabrica violaciones, pedofilia, homicidios, femicidios, infanticidios.
 
Sin moral no hay inclusión ni paz ni patria, solo podrá haber esclavitud.
 
Napoleón Bonaparte era ateo, pero adoptó para Francia la fe católica como religión del Estado y justificó diciendo que un país sin una religión se convierte en una anarquía, cosa que en nuestro país ya está ocurriendo. Nuestro pueblo tiene más síntomas de anarquía que de coronavirus.
 
Argentina ha adoptado la moral cristiana, pues la Constitución Nacional y los Tratados Internacionales se han fundamentado en la Doctrina Social de la Iglesia según la Encíclica Rerum Novarum. Aún más, el peronismo también ha adoptado el mismo criterio al redactar la Doctrina Nacional Justicialista, lo expresa en sus veinte verdades fundamentales. El radicalismo también la adopta sustentando su ideología en el Preámbulo de la Constitución Nacional como doctrina propia. Solo los pueblos con ideología marxista desechan la moral cristiana.
 
Es deber del docente (su obligación), enseñar a sus alumnos los valores según expresa nuestra Constitución Nacional aunque muchos no saben que esta echa sus raíces en la Doctrina de la Iglesia.
 
La Ideología de género no se debería enseñar en las escuelas, debería derogarse esa ley que se impuso, por la fuerza, en las instituciones educativas, es anticonstitucional, discriminatoria, por lo tanto no inclusiva porque puede haber alumnos cristianos. No debería obedecerse esta ley, aún más, no debería permitirse al docente adoctrinar a sus alumnos en esta ideología ni sus ramificaciones de orden sexual. Conjuntamente, quita un tiempo precioso en el aprendizaje de asignaturas esenciales. Luego los gobernantes y el pueblo en general se rasgan las vestiduras cuando se encuentran que los alumnos y egresados no saben matemáticas ni las otras asignaturas; pero eso sí, se saben colocar un condón.
 
La Ideología de Género no tiene sustento científico, sino que hunde sus raíces en el hedonismo, religión pagana que tiene como dios al placer.
 
A la Ideología de Género se la debe separar del Estado y quitarle todo tipo de presupuesto, del mismo modo que, lamentablemente, se ha hecho con la Iglesia Católica.
 
Escuelas laicas, sin religión ni ideologías políticas ni ideologías de género. Constitución Nacional y no Marxismo.
 
(*) Ingeniero