Viernes, 14 Febrero, 2020 - 09:37

Droga nacional: políticas públicas y conciencia ciudadana
Por Alfredo Rodríguez (*)

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En esta nueva reflexión sobre la condena social y estatal que existe hacia el consumo de drogas quiero seguir profundizando en una cuestión que me parece fundamental: la necesidad de reformar el sistema educativo, de salud y judicial y generar discursos sociales de unidad y no de condena. 
 
Los consumos problemáticos existen porque hay un vacío de identidad de cada uno de los ciudadanos que no saben hacia dónde ir ni cuál es su rol dentro de la sociedad. Debemos apuntar hacia el autoconocimiento y la construcción de un ser humano sociable. Esto está directamente relacionado con el necesario mejoramiento de la educación y la salud pública y la reforma del sistema judicial y las fuerzas de seguridad. ¿Por qué? Porque, si no, se permite los abusos por parte de los narcotraficantes y del sistema en sí mismo, en el que están involucrados políticos y funcionarios.
 
Con una correcta política pública, planificada y estructurada, como se ha hecho en otros países, podemos encontrar una solución. Esto no es un descubrimiento personal, sino un entendimiento de cuál es la verdadera causa de la problemática para luego enfrentarla. La gran falta de educación que vivimos en todos los ámbitos, el desmantelamiento de la misma, ha producido que el individuo que se va formando dentro de la sociedad no tenga parámetros de conducta personal y social. 
 
El uso de estimulantes sin ningún control repercute en los altos índices y niveles de violencia y de inseguridad generalizada que hay en el país y en nuestra provincia. Es por eso que creo posible y necesario que replanteemos y reformemos estos tres ejes centrales que tienen que ver con la educación, la salud y la justicia.
 
¿Qué pasa hoy con el narcotráfico? Aplicando metodologías del marketing y el mercadeo, bajaron la calidad de la cocaína poniéndole productos que perjudican aún más la salud, con una perversidad tal que lo que buscan es que el consumidor sobreviva más tiempo para mantener el negocio. 
 
Hace seis meses podía conseguirse un gramo de cocaína a 500 pesos, hoy la misma cantidad se consigue a 750 pesos. Masificaron el producto abaratando su costo y captaron mayor volumen de consumidores, expandiéndose a todos los niveles sociales. Ya es habitual en los jóvenes el consumo tanto de cocaína como de LSD, éxtasis o ketamina. 
 
He recibido información fehaciente de que en Resistencia existen actualmente tres cocinas de cocaína y pasta base. Nuestra ciudad ya no es solamente un lugar de paso, de transporte, sino que también se produce y se rebaja la droga que viene de otros lados. Es de fácil acceso para todos, no es un problema obtenerla, aún menos por el precio al que la han colocado. 
 
NADIE DEBE SER CASTIGADO POR EQUIVOCARSE
 
Quisiera contar mi experiencia y cómo me afectó personalmente mi paso por el consumo. Creo que esta suerte de relato puede servir a otros que estén atravesando un mal momento, que no puedan salir. Hace años, en el círculo social en el que me manejaba, se consumía cualquier tipo de droga, desde marihuana hasta ácido y cocaína. Nunca me prendí en esa historia más que alguna que otra vez cuando era joven y probé la marihuana. 
 
Ya adulto un amigo me presentó a alguien que tenía cocaína y me convidaron. Comencé a consumirla de forma casual, social, y después pasé a comprarla…Más tarde, perdí a mi familia. Se rompió mi primer matrimonio y tengo plena conciencia de que fue por mi estado de alteración que no pude lograr una conciliación con la madre de mis tres hijos. 
 
Desde ese momento, entendí en carne propia cuáles son las consecuencias del consumo de una droga tan adictiva. Nunca más volví a jugar con eso. Cuento esto porque creo que debemos salir de la falsa moral, abrirnos y buscar ayuda. En una sociedad equilibrada y justa, equivocarse no tiene por qué ser una condena. Tenemos que generar un discurso de unidad y no de división.
 
Con un Estado presente, con políticas públicas tendientes a reformar y mejorar nuestro sistema educativo, de salud y judicial y una ciudadanía unida y abierta podemos llegar a una solución integral. Como ya dije en mi nota anterior, podemos construir una sociedad con una educación en la que no prime la lucha de clases y el conflicto, sino el entendimiento para que no puedan utilizar más la división como elemento de control. 
 
Estoy de acuerdo con la despenalización del consumo para que podamos acompañar a nuestros jóvenes, a nuestros hijos, y enseñarles a tomar decisiones por sí mismos con conciencia y educación. Saliendo de la represión y el castigo, siguiendo los pasos necesarios, se puede ayudar a aquellas personas que están atravesando problemas de adicciones y fortalecer al conjunto de la sociedad.
 
(*) Docente universitario y creativo publicitario.