Jueves, 15 Febrero, 2018 - 12:23

¿A dónde vamos?
Por: Jorge Eric Dahlgren (*)

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042

El socialismo comunista fracasó estrepitosamente. Como en la URSS, Cuba o Venezuela. Pero el comunismo capitalista de China, ha asombrado al mundo. Donde está el misterio?

En que el comunismo y el capitalismo no son antagónicos como se creía.  En el siglo XXI estamos aprendiendo, que el capitalismo es una buena forma de conseguir riquezas.  Y el comunismo una forma de repartirlas. Curiosamente, en ambos casos los que se encargan de repartirlas, sean capitalistas o comunistas, se llevan la mayor parte.

Y contra lo que la gente suele pensar, el liberalismo es el enemigo natural del comunismo y el capitalismo.  Que es ser liberal? Exigir el derecho a elegir.  Que es en definitiva el capitalismo? Una manera de suprimir el derecho a elegir usando los monopolios. Y el comunismo? Otra manera de suprimir el derecho a elegir usando la fuerza.

Los liberales en materia económica entendían que las cosas se arreglaban solas en libertad sin la intervención del Estado , gracias a una MANO INVISIBLE  que componía solita los conflictos del mercado.

En la práctica se vió que el liberalismo sin límites dejar que los despelotes económicos se arreglen solos derivó en despelotes aún mayores.

En ese desorden posterior al derrumbe del izquierdismo marxista en Berlín, apareció otra forma de ver las cosas. Joseph Stiglitz, zurdo para unos y facho para otros, en su libro ECONOMIA DEL SECTOR PÚBLICO mira las cosas de otra manera.

Stiglitz entiende que aquellos grandes despelotes por su dimensión  e importancia necesitan la intervención del Estado. Vale decir chau liberalismo clásico. Pero como se apoya en un Estado fuerte pero chico, chau también el socialismo clásico y el Estado Benefactor Omnipotente.

En la Argentina, en los últimos setenta años hemos vivido pensando que el Estado lo podía todo. Dar sueldos, jubilaciones, pensiones y casas de regalo. Y terminamos con una Estado fundido emitiendo moneda descontroladamente.

Lo  que hemos hecho ha sido poner a los contribuyentes al servicio de quienes usufructuaban la hegemonía del Estado. Sin advertir que nada puede darle el Estado a nadie sin habérselo sacado a alfguioenantes.  Por eso el mecanismo funciona al revés de lo que se ha creíido hasta ahora.   Es el Estado quien debe estar al servicio de los contribuyentes.

Observemos que una y otra vez ha estado apareciendo la palabra Estado. Está bien que así sea, porque gracias al Estado funciona la sociedad.

El problema argentino básicamente esta en  que tenemos un Estado enorme, caro e ineficiente que ya no podemos bancar y ha crecido desmesuradamente a costa de los contribuyentes.

Por eso pagamos unos impuestos enormes escondidos en los precios o en los aportes jubilatorios. Para bancar inútiles, desocupados, amigos, comidos, queridas y amantes y además fabulosos negociados truchos.

Una nación, con territorio y arreglo a la ley, consituye una República. Y la nación es un conjunto social identificado basado en el respeto y un ideario común.

He ahí el problema,  cuando la violencia se ha adueñado de las calles, y los conductores  no responden a la necesidades del momento, o las usan para sus propios beneficios, se conmueve la existencia misma de la República y el futuro de sus integrantes.

 

(*) Contador Público y economista