Viernes, 28 Agosto, 2020 - 10:41

Diagnóstico académico desfavorable al proceso de urbanización en el valle del río Negro en Resistencia

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La arquitecta Laura Alcalá profesora Titular de Desarrollo Urbano II de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNNE e investigadora del CONICET en el IIDTHH, elaboró un informe en el que señala los riesgos sobre el avance de proyectos inmobiliarios en esa zona de la ciudad de Resistencia.

El valle de inundación del río Negro y su sistema lacustre en el Área Metropolitana del Gran Resistencia está siendo –más que nunca- un territorio de significativo interés para el mercado inmobiliario por sus cualidades ambientales y paisajísticas, pero al mismo tiempo para diversos colectivos que reclaman acciones que permitan detener y revertir el proceso de degración en el que se encuentra, y el derecho a preservarlo como un bien común.

El Estado Provincial a través de la Secretaría de Ordenamiento Territorial y Ambiente promovió la constitución de la Mesa de Gestión de los Ríos Vivos, con el fin de coordinar acciones entre los distintos organismos del Estado y la sociedad civil, además de permitir la discusión en relación a políticas a seguir. No tardaron en plantearse en esta Mesa inquietudes acerca de distintos proyectos en curso, localizados al borde del río y en áreas bajas que forman parte del sistema natural de drenaje de la misma cuenca. Convocada a participar de esa Mesa, la arquitecta Laura Alcalá, elaboró un informe donde expresó una serie de cuestionamientos a este tipo de emprendimientos.

La profesora Titular de Desarrollo Urbano II de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNNE e investigadora del CONICET en el IIDTHH explicó que ante todo es imprescindible recordar que se está frente a un territorio altamente vulnerable desde el punto de vista hídrico y que la misma historia urbana exige modificar los procesos de urbanización y ocupación del suelo seguidos hasta ahora.

Advirtió sobre determinadas falacias que engañosamente se utilizan para avalar urbanizaciones en territorios inundables, y que pueden afectar a otras áreas de la ciudad e impactar de modo irreversible en el sistema ambiental que ofrece el río.

Una de las falacias mencionadas es la de habilitar proyectos en el valle de inundación del río, aduciendo las condiciones de seguridad ofrecidas por el Sistema Defensivo del río Paraná y por los diques que regulan el Río Negro en el tramo que va de Laguna Blanca a su desembocadura, así como también la existencia de Proyectos que permitirían mejorar las condiciones de desagües pluviales y cloacales. En relación a ello explicó que para el Plan de Defensas, el río Negro y su sistema lacustre cumplen una función de reservorio importantísima frente previsibles situaciones críticas en las que podrían combinarse períodos lluviosos y un nivel del río Paraná alto que exigiría cerrar las compuertas. O bien en caso de falla del sistema (ocurrió en 1982) puede constituir un amortiguador del impacto.

En relación a los proyectos de infraestructura, recordó por ejemplo, que en base a la existencia de un Plan Director de Desagües Pluviales se está permitiendo urbanizar de manera preocupante la Zona Norte comprendida entre el Sistema de Defensas, la Ruta Nacional 11 y la Autovía Nicolás Avellaneda, sin que en los hechos ese Plan se haya ejecutado. Para la urbanista “nadie desconoce la necesidad de construir viviendas para reducir el déficit habitacional, pero es irresponsable seguir construyendo viviendas en la Zona Norte sin haber resuelto los desagües pluviales de todo ese sector”.

Aunque pareciera un sector alejado y desvinculado del territorio en cuestión, no lo está. Por ejemplo, uno de los desagües pluviales previstos hacia el río coincide con uno de los terrenos que se pusieron en cuestión por estos días. En una planicie de tan escasas pendientes, cualquier movimiento de suelo puede generar impactos muy graves en otros sectores al impedir o dificular el escurrimiento del agua. “Las cada vez mayores inundaciones por lluvias ponen en evidencia los desaciertos de urbanizaciones que avanzaron sobre territorios bajos y que modificaron el sistema integrado del río y sus paleocauces y lagunas”, remarcó.

La investigadora del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo Territorial y del Hábitat Humano, desestimó que las urbanizaciones que se promueven como ecoambientales al plantear “arquitectura palafítica”, sean una propuesta válida para este tipo de territorios. “La arquitectura palafítica responde a formas de vida y productivas isleñas o costeras en contextos donde los ríos o el mar son las únicas vías de comunicación”. En esos casos, la accesibilidad a una u otra planta está siempre relacionada al nivel del agua. “Se trata de una forma armónica de coexistir con los ciclos del agua. Nada más alejado que nuestro modo de vida urbano, sujeto a la accesibilidad vehicular y peatonal”. Al respecto hace referencia al caso del shopping “pseudo palafítico” que pavimentó (impermeabilizó) una superficie de más de 12.000m2 sólo para estacionamiento de autos.

“La arquitectura palafítica –agregó-no sólo es absolutamente ajena a nuestra cultura urbana, está totalmente alejada de la realidad de un río que en sus condiciones actuales hasta es de difícil navegabilidad para piraguas, sino que las experiencias ensayadas en nuestra ciudad, demostraron ampliamente su incumplimiento” como lo demuestra el Barrio La Ribera aprobado como palafítico, donde la mayor parte de las viviendas no lo son, y el hotel en construcción que ya cerró su planta baja.

Un último aspecto analizado por la urbanista de la UNNE en la Mesa de Gestión Ríos Vivos, fue lo relacionado a la competencia fragmentada de los entes del Estado que legislan y regulan este territorio que debiera interpretarse como un sistema ambiental único. “Existe un cuestionable reparto de competencias entre la Administración Provincial del Agua y el Municipio de Resistencia, como si fuera posible aplicar criterios diferentes a una porción cualquiera del territorio dentro del mismo valle de inundación del río Negro por el solo hecho de tener una cota diferente”.

Para fundamentar su posición, la investigadora del CONICET recordó lo ocurrido en la zona de Laguna Francia en el año 2019, cuando un predio donde se había permitido iniciar un proyecto de viviendas colectivas quedó totalmente inundado “son más que claras las inconsistencias de las medidas que se adoptaron en ese proceso por el Estado”.

“Cada organismo delega en otro una parte de la responsabilidad y en concreto ninguno se hace cargo de los resultados. Si eso ocurrió en una laguna, en un sector totalmente urbanizado y escindido ya del río, me permito advertir sobre el altísmo riesgo que supondría cualquier decisión que se tome en este contexto institucional confuso, sobre el valle de inundación del río Negro” sentenció.

Para finalizar y dejar en claro su oposición al proceso de urbanización del sistema ambiental del río Negro, la arquitecta Alcalá apeló a los símbolos de progreso que hoy están vigentes cuando se habla de una acción sobre un territorio.

“El progreso está determinado por la reducción de los impactos sobre el territorio y los humedales; la priorización de los derechos colectivos por sobre los individuales; el cuidado de la biodiversidad, la preservación de los bienes naturales. Todas características opuestas a cualquier intención de seguir avanzando sobre el valle del río Negro”.