Viernes, 7 Junio, 2019 - 17:13

Cuando se trampea la democracia hay un pueblo que sufre
Por Jorge Wandelow (*)

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Vemos con profundo pesar como desde los dos mayores partidos políticos de la provincia, el Justicialismo y el Radicalismo, se preocupan por viciar los procesos electorales internos disfrazándolos de una democracia a la que burlan y donde su única preocupación no es el pueblo, que en nuestra provincia está atravesando cada vez mayores calamidades, ignoradas por una dirigencia que sólo pretende mantener a cualquier precio sus propios privilegios. Utiliza para ello todas las artimañas posibles para de esa manera impedir la libre expresión del pueblo y de sus militantes.
 
Sepan señores dirigentes que de las trampas sólo saldrán candidatos tramposos. Sepan del enorme desprestigio que siente la sociedad por ustedes. Sepan también que han cansado a esa sociedad con la subsistencia permanente de las mismas caras, de la misma inoperancia, de las mismas inconductas.
 
Sepan también de las serias dudas morales que presentan, de las dudas sobre el origen de muchos de sus patrimonios, de su falta de representatividad. Creo que de esto último saben bien y por eso se manejan en la marginalidad que permiten las normas que ustedes crean para que nada cambie.
 
En el peronismo no resuelven todavía qué es más conveniente para trampear la voluntad de sus afiliados, si elecciones internas o simples encuestas.
 
En mi Partido, la UCR, impiden mediante distintas argucias la participación de quienes se oponen a las políticas de quienes detentan los sellos. ¿Será porque temen a las minorías o porque ellos saben que son minorías?
 
Algo similar ocurre en las demás agrupaciones, en todas se desvirtúa el sentido participativo que debe tener la democracia.
 
No hay democracia sin partidos políticos y los partidos políticos están siendo destrozados por quienes lo conducen o tienen un poquito de poder.
 
No cansen al pueblo, ustedes están para servir y no para ser servidos. Ustedes no deberían desprestigiar la actividad política, deberían honrarla.
 
Y permítanme que como Radical les dedique la siguiente:
 
CARTA ABIERTA AL SEÑOR PRESIDENTE DEL COMITÉ PROVINCIAL DE LA UCR DEL CHACO, AL PRESIDENTE DE LA JUNTA ELECTORAL Y AL PRESIDENTE DE LA CONVENCIÓN PROVINCIAL
 
Lamentamos profundamente las incoherencias históricas a las que han sometido a nuestra UCR, enfrentándola con el pueblo y con sus necesidades. Incoherencias históricas que ponen en serio riesgo la continuidad misma del Partido y la vigencia de una democracia verdaderamente representativa, reemplazándola por personalismos oportunistas que han convertido a la UCR en una sigla utilitaria para negociaciones de espacios en el poder.
 
Somos súmamente cuidadosos de la unidad partidaria. Esa unidad no puede estar basada en los permanentes atropellos a la representatividad, la legitimidad, la equidad y la voluntad de la militancia. Ellas son la base indispensable de un partido político moderno, sin ellas la organicidad partidaria se ve vaciada de todo contenido político. A lo largo de su historia el Radicalismo ha encontrado razón de existencia en la formulación de su proyecto político. Éste se ha sustentado en la riqueza de su bagaje doctrinario y en sus mejores tradiciones de largas luchas democráticas contra el Régimen. Sin una clara afirmación de su identidad y de ese capital simbólico no hay Proyecto Político soberano posible. Sólo quedarán las constantes incoherencias que hoy se exhiben, que no hacen más que dividirnos y excluirnos a los militantes y alejan al Partido del pueblo al que debería representar.
 
Por tales motivos no convalidaremos las alianzas electorales y resoluciones que surjan de manejos inconsultos que tornan a la conducción partidaria en irrepresentativa.
Estos comportamientos de cúpulas servirán sólo para dar una apariencia de legitimidad a lo que no lo tiene. Por lo tanto y en consecuencia, cada uno de los militantes quedaremos libres de actuar de acuerdo a nuestra propia conciencia.
 
Se declama democracia hacia afuera y no se la practica dentro del partido. Rechazamos la contínua manipulación antidemocrática de los procesos electivos internos partidarios.
Apelamos a la unidad de las bases en la lucha por la recuperación de nuestra identidad y por los objetivos inconclusos de un Radicalismo que nació democráticamente revolucionario y hoy yace en lamentables egoísmos que trampean su esencia.
 
Tal forma de actuar no nos representa. Quienes, en estos tiempos, ocupan cargos partidarios son una circunstancia en nuestros 128 años de historia, pero serán los responsables del daño político y del regreso a un pasado que argumentaban superar.
 
La inmensa mayoría de los radicales lucharemos por nuestras convicciones y tomaremos nuestras propias decisiones.
 
 
(*) Miembro de la Mesa Ejecutiva Nacional del  Movimiento Nacional de Militancia Radical