Jueves, 12 Octubre, 2017 - 18:09

Cuando se abre el paraguas, no llueve
Por Mónica Persoglia

Mandá tu info, fotos, videos o audios al 3624518042
Cuando se abre el paraguas, uno se anticipa a no mojarse, y muchas veces es sólo una falsa alarma, pero valió la pena pensar anticipadamente, quizás pronto haya tormenta.
 
Acostumbrados a las malas noticias, pocas veces se está acostumbrado a tratar de evitar un accidente, una tragedia o simplemente un imprevisto.
 
Aunque parezca tonto el comentario que se compartirá, pero merece luego una reflexión serena sin minimizar las circunstancias.
 
Alguien comentaba que en un lugar donde dan mucha importancia al desarrollo de los deportes desde pequeños, además de preparación para el éxito competitivo los adiestran en los cuidados de supervivencia. ¿Qué? Centrando sólo en la práctica de natación (nosotros tenemos ríos y lagunas utilizados por jovencitos diestros) le dan instrucciones como estas: antes de tirarse al agua, mirar si hay en el fondo rocas, piedras, camalotes, poner cuidado al ponerse el salvavidas (como lo hacen los que usan lancha) con unas correas pasarlas por entre las piernas, por si al caer la corriente arrastra el salvavidas protector. Como pedir auxilio, con los gestos y no tragando agua. No cualquier geste, como llamar la atención sin dar señales de bromas.
 
¿Le parece tonto? No lo es. Cuantos accidentes y tragedias se evitarían con que sólo sepan estas pequeñeces “grandeces”, se está cuidando la vida, de niños y adultos, que osados se tiran al agua desafiando la corriente, (o se caen) y el río tiene su propio ritmo y lenguaje, siempre sorprende.
 
Si se los alertara, quien sea, un adulto, un profesor, un instructor, un amigo, alguien prudente, estarían “abriendo el paraguas por si llueve”. Se evitaría arrepentirse o lamentar pérdidas en días de verano ardiente o simplemente un desperfecto de una lancha o un bote, en medio de la correntada.
 
Cuidar la vida.