Lunes, 11 Noviembre, 2019 - 19:03

Desde adentro: crónica del primer juicio por jurados de la provincia

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Pasadas las 8:30 ingresó a la sala la jueza Alicia Cáceres de Pascullo, presentó a las partes, primero a la fiscalía y querella y luego a la defensa. Pidió cautela hasta incluso de los gestos que puedan hacer los presentes, solicitó que no haya movimientos en la sala y que reine el absoluto silencio
 
No era para menos, es una metodología completamente nueva, hay emociones, hay tensión, hay nervios. Un jurado chaqueño será quien defina la culpabilidad de Fernando Aguirre, acusado de “homicidio, agravado por uso de arma de fuego”
 
Llama al jurado, momento de absoluto silencio, a sala llena, el público quedó perplejo, 12 personas ingresaban en fila para ocupar sus lugares: la de “jueces”. 
 
La diferencia principal entre un juicio por jurados y uno tradicional es el juez, o quien ocupa ese rol, porque más allá de llamarse jurado, ocupan el rol de un juez a la hora de dar un veredicto. Sin embargo, la condena sí la emite el juez y no el jurado.
 
Seis mujeres y seis hombres, de entre 30 a 60 años, se sentaron frente a la defensa y la querella y a un costado de la jueza quien ocupaba su lugar en el medio de ambos. La jueza tomó juramento al jurado y, bajo el sí de éstos, dijo: “Declaro formalmente abierto el juicio oral y público”. Eran casi las 9.
 
“Si será culpable o no, dependerá del jurado”
 
Cáceres de Pascullo le habló al acusado y le pidió que escuchara atentamente la audiencia y lo que cada una de las partes expone. “Si será culpable o no, dependerá del jurado”, le dijo mirándolo a los ojos. Y remató “¿Lo entendió?”. A lo que el acusado Fernando Aguirre asintió con la cabeza. 
 
Además, la jueza lo invitó a declarar conforme sus derechos, pero hizo hincapié en que, en caso de no querer, no será juzgado. Algo que también remarcó al jurado cuando, seguidamente, comenzó a explicarles la metodología del juicio que se desarrollaba.
 
Hay dos jueces, explicó Cáceres de Pascullo, un juez de derecho- ella- quien guía al jurado, explica cómo proceder y decide qué pruebas permite escuchar y valorar, conforme a las audiencias previas donde ya se pactó entre ambas partes cuáles serán las pruebas a presentar en el juicio; por otro lado, está el juez de los hechos-el jurado- quienes, en base a las pruebas presentadas en el juicio darán su veredicto basados en el “sentido común”, dos palabras que resonaron en la sala.
 
ORDEN DEL JUICIO
 
El orden del juicio es el siguiente, primero exponen los alegatos las partes, por un lado, el Ministerio Público Fiscal (Fiscalía), junto con la querella (ambos bregan por la defensa de la víctima) y por el otro la defensa del acusado
 
“Los alegatos no son prueba”
 
“Los alegatos no son prueba”, recordó la jueza al jurado. Es que, en esta instancia, las partes elaboran un discurso persuasivo y conmovedor, y también acusador. Cuando, según la carta magna, el acusado es inocente hasta que se demuestre lo contrario, algo que también fue recordado en varias oportunidades de esta primera audiencia.
 
En segundo lugar, se presentan las pruebas -admitidas con anterioridad-, primero lo hace la fiscalía y luego la defensa. Estas pueden ser testigos (toda persona que toma juramento en el estrado); peritos (que también son testigos, pero en calidad de expertos en determinado campo), y pruebas materiales (armas, ropa, imágenes, etc.).
 
En este punto, la jueza fue tajante, explicó al jurado que los peritos, por más expertos que sean, también estarán bajo su lupa, y la credibilidad del mismo dependerá del ellos mismos, es decir, del jurado.
 
En tercer lugar, luego de presentar las pruebas, las partes darán sus alegatos finales, que tampoco formarán parte de las pruebas.
 
En cuarto lugar, la jueza da las instrucciones finales al jurado, una vez pactada éstas con las partes-fiscalía, querella y defensa-.
 
En quinto y último lugar, el jurado se dirige a la sala de deliberación “totalmente secreta”, decide quién será el vocero y al llegar a un resultado unánime, vuelven al juicio para dar el veredicto que situará a Fernando Aguirre como culpable o no culpable. Esto, se estima, sucederá mañana martes por la siesta-tarde.
 
EL JUICIO: PRIMERA AUDIENCIA DE DEBATE
 
9:30 comienzan los alegatos. EL fiscal a cargo Jorge Gómez se presentó ante el jurado, a quien habló de manera coloquial, y ante quien expuso sus argumentos-no válidos como pruebas- para acusar a Fernando Aguirre no sólo como culpable de la muerte de Lorena Saucedo sino también del intento de homicidio de la hermana, Yolanda Saucedo y su hijo de siete años, todos ellos se encontraban en el domicilio el día del ataque. 
 
 “Una joven de 27 años, Gestora Social y con vías a ser Asistente Social”
 
Emotivo fue el discurso del fiscal al comentar al jurado quién era Lorena Saucedo con una imagen de ella proyectada en la pantalla. “Una joven de 27 años, Gestora Social y con vías a ser Asistente Social”, según adujo, iba a comenzar a trabajar en marzo de este año, un mes después del ataque.
 
El jurado miraba atento, concentrado, al fiscal se lo veía un tanto nervioso, habló del botón anti pánico que tenía la hermana de Lorena, Yolanda, “por diversos acosos y amenazas sufridas por el acusado”. 
 
Sin embargo, en el juicio, este tema no se profundizó. Como tampoco en las denuncias que realizó la familia Saucedo con anterioridad al ataque. Solo fueron expuestas por encima y a forma de refuerzo, pero, al menos en el primer día de audiencia, no como pruebas. 
 
Sobre Fernando Aguirre pesaba una restricción de 300 metros a la familia Saucedo, tampoco se supo por qué. Y cuando disparó, según los peritajes, se encontraba a unos 30 metros de la casa. 
 
Las pruebas de la fiscalía fueron sus testigos: Yolanda Saucedo, hermana de la víctima; dos vecinos que la auxiliaron; un perito del Gabinete Científico, un el médico forense. Parte de las pruebas también fueron el informe de autopsia y el de criminalística
 
El abogado defensor, Juan Pablo Cerbera, del Ministerio Público de la Defensa, lo miraba fijo. Pero, cuando el fiscal-en su alegato- manifestó la cantidad de disparos, Cerbera agarró el vaso con agua y bebió un sorbo. La abogada defensora, Estefanía Argarete, se mostraba más relajada.
 
“La muerte fue su objetivo, no fue un accidente”
 
El fiscal Gómez, por su parte, finalizó su alegato con una frase: “La muerte fue su objetivo, no fue un accidente”. 
 
Luego fue el turno de la querella, a cargo de Juan Mario Fernández, quien también habló sobre Lorena, con un breve relato sobre ella. Y adujo que además de adherir a las pruebas presentadas por la fiscalía, harán hincapié en las propias.
 
En la sala la gente comenzó a moverse, algunos salían, otros cambiaban de asientos. El jurado se desconcentraba, miraba de reojo al público. El acusado, no quitó la mirada del banco.
 
Llegó el turno de los alegatos de la defensa, para ello, Estefanía se paró frente al jurado se presentó y dijo: "No les voy a pedir que lo declaren inocente, sino culpable".La sala quedó sorprendida. 
 
¿Era una estrategia o simplemente los hechos ya marcaron el destino de Fernando Aguirre y poco puede hacer la defensa?
 
Estefanía afirmó que Aguirre es culpable, pero “no de los delitos que la fiscalía presenta”, sino por “abuso de armas y de posible accidente”.
 
“El 27 de febrero de 2019, Fernando efectuó disparos, esos disparos nunca tuvieron intenciones, voluntad o conocimiento de querer matar a nadie”, aseveró.
 
LAS PRUEBAS: LOS TESTIGOS 
 
Lo siguiente fueron las pruebas, los testigos de la fiscalía subieron al estrado, uno por uno. La primera fue la hermana, Yolanda, quien conmovió al jurado al contar cómo vivió ese momento. 
 
Cabe destacar que antes de que se presenten las pruebas, la jueza leyó los hechos al jurado. El lugar donde se cometió el delito, la cantidad de disparos, el arma secuestrada y lugar donde se encontraba tanto la víctima como el victimario. 
 
La querella quiso hacer una pregunta a la hermana, pero esta fue objetada por tratarse de un tema que no estaría pactado con anterioridad, como prueba. Se trataba de la novia de Fernando Aguirre, con quien presuntamente habría un conflicto
 
Luego fue la defensa del acusado quien comenzó a indagar a Yolanda. Hizo hincapié en sus declaraciones, en la del día del hecho y las mencionadas en el juicio, respecto de dónde se encontraba, dónde fueron los disparos y quienes se hallaban en la casa.
 
Es que, lo declarado el día de la fecha y lo expuesto en el juicio presentaban detalles incongruentes, según lo expuesto por el defensor. Sin embargo, las declaraciones válidas de Yolanda eran las que realizó en el estrado. Por lo tanto, ¿Qué intentó hacer la defensa? ¿Desestimar las declaraciones de Yolanda?
 
Eran cerca de las 11. La jueza llama al estrado a los demás testigos, sube el perito, licenciado en criminalística con más de 40 años de experiencia. Respondió a las indagaciones de la fiscalía con imágenes del informe realizado. 
 
El debate se puso algo tenso, eran imágenes fuertes, era un informe científico, en el cual el perito concluyó “los disparos tenían como fin la puerta de ingreso por la cercanía de las balas”. Algo que fue refutado por la defensa, a su turno, al intentar demostrar que dicha precisión, justamente, no la puede tener un joven sin experiencia en el uso de armas. 
 
El perito fue quien más duró en el estrado, le siguió el médico forense y el testigo de la querella, el Director del Gabinete Científico. Con un informe como el arrojado por el Gabinete Científico, fueron muchas las preguntas de las partes, al punto de que, en un momento se exhibió el arma utilizada.
 
“Un arma calibre 32, medianamente potente”, describió el perito, que luego, fue indagado por la defensa. Ésta hizo hincapié en el lugar donde fueron peritadas las balas, y se fundó en que la distancia del piso era corta por lo que, nuevamente, la intención de matar no estuvo presente en Fernando Aguirre a la hora de disparar. 
 
Se hizo el mediodía. Un nuevo cuarto intermedio. 
 
A las 14 se retoma el juicio, quedan algunos testigos por declarar. Dos de la fiscalía, otro vecino y el médico forense quien explicó con un dibujo el trayecto del proyectil que impactó contra Lorena y qué órganos afectó
 
Luego fue el turno de las pruebas de la querella: subieron al estrado dos testigos, la madre de la víctima Francisca Ribera y el licenciado en criminalística y director del Gabinete Científico.
 
“Tenía denuncias, ya había intentado matar a Yolanda en una oportunidad. Las acosaba, las seguía, tuvo exhibiciones obscenas con ellas”
 
Francisca se mostró fuerte, dolida, pero con la cabeza en alto, contando quien era su hija y lo orgullosa que estaba de ella. Además, dio detalles sobre los antecedentes que pesaban sobre Fernando Aguirre. “Tenía denuncias, ya había intentado matar a Yolanda en una oportunidad. Las acosaba, las seguía, tuvo exhibiciones obscenas con ellas”, aseveró luego de relatar cómo fue el fatídico día en que llegó a su domicilio y se encontró con la escena.
 
Por último, subió al estrado el licenciado en criminalística y afirmó lo antes expuesto por el perito, dio detalles de balística, de tiro y de precisiones a la hora del disparo.  Algo que la defensa intentó refutar, ya sea por la distancia, por el lugar donde la bala la tocó a Lorena, la posición de ésta, entre otros fundamentos. 
 
Con él concluyó la primera audiencia de debate, el jurado se retiró y las partes se reunieron a debatir sobre las instrucciones finales que presentará mañana la jueza Cáceres Cuello tras escuchar tres testigos de la defensa, los alegatos de cierre y finalmente, el veredicto del jurado, el cual estiman, será por la tarde de mañana martes.