Viernes, 10 Enero, 2014 - 18:11

Cristina se está enfrentando a sus propias falacias
Por Pablo Villaverde

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La Presidenta volvió de El Calafate a Buenos aires, al menos vimos alguna foto por ahí que lo demuestra. En vano esperamos que hable, pero eso no es lo más importante, porque de seguro no iba a hablar con la verdad, aunque no hay una única verdad. Quizá haya tantas verdades como las miradas que la analizan, lo grave, es que en nuestro país, nunca hay más de dos: una a favor del gobierno y que no ve nada mal y otra totalmente en contra y que no ve nada bien. 
 
El pensamiento binario ganó, es posible que nunca haya perdido, desde la época de la colonia. Federales y Unitarios, luego exacerbado con el Peronismo, peronistas y antiperonistas y con una fugaz escala en el Menemismo, que solo logró Menemistas mientras duró la fiesta; luego de eso, toda la sociedad afectada (todos, menos los grupos de poder) fuimos antimenemistas y los menemistas, se convirtieron en Kirchneristas y antimenemistas. Siempre medias verdades, siempre amor y odio, donde antes hubo amor ( bueno , eso)  y en el caso de los Kirchneristas, luego también, negando que haya habido amor (a Menem me refiero)
 
La sabiduría popular, dice que las mentiras no llegan tan lejos, sin embargo esta media verdad, que en el fondo no deja de ser una mentira, está llegando demasiado lejos, hasta diría que se potencia. Y lo más increíble, es que la potencian aquellos que más rechazan al gobierno: los anti kirchneristas. 
 
El informe de TN sobre Echegaray y su año nuevo en Rio, pudo haber sido una denuncia letal al corazón de la administración kirchnerista, si hubiera sido un informe y una denuncia periodística, pero no. No pudieron con el pensamiento binario, que hoy desde el mismo medio generan y tuvieron que caer en excesos. A la generación, de conciencia social y formación de opinión (que es lo que hacen los medios o deberían), en este caso, acerca de un funcionario, que hace lo contrario a lo que impone a los contribuyentes, la convirtieron en odio de clase, indignación y la repetición la hizo grotesca. Ya era incompatible con la función pública, viajar con dudosos propietarios de depósitos, a los cuales debía controlar. Ya era incoherente  para un recaudador, que niega divisas a los que no pueden demostrar ingresos, por la caída de reservas que tenemos, gastar divisas con una comitiva familiar y de amigos en Rio. Y era por demás evidente, que el Sofitel y la Línea Aérea Emirates, son de lujo, no hacía falta tanto detalle. No era necesario provocar el odio social, porque si lo ponían en esos términos y presentaban como única salida posible la renuncia, desde el medio opositor, era lo único que Cristina no iba a hacer: pedirle la renuncia.
 
Sin duda que a través de ese modo binario de analizar todo, Clarín condiciona al gobierno e influye en la gestión. Es muy fácil; Clarín tiene la certeza, que cuando pide la renuncia de un funcionario, la presidenta lo respalda, aunque la renuncia, sea lo mejor para la gestión de su gobierno. Clarín le marca la cancha a Cristina y ella en su peor momento, no logra acercarse a la sociedad, tomando una decisión razonable, que muestre conexión con lo que la gente vive (no solo los 2 millones que están de vacaciones), solo para no darle la razón al multimedios. Pasó con Moreno, como máximo exponente de mala gestión y enemigo de Clarin;  para cuando lo desplazó, el daño ya estaba hecho y eso sucedió, cuando Clarín ya no lo pedía, es más, hasta lo sorprendió al hacerlo. 
 
Pero en este modelo, ni las renuncias parecen cambiar algo. Moreno se fue, la estructura quedó y los errores se repiten, Costa y Kicilliof volvieron a arreglar un acuerdo de precios, no solo con los que nunca respetaron un acuerdo, si no que antes de hacerlo, aumentaron todo y se hicieron de un colchón: los supermercados.  A estás empresas, que aunque se vean como marcas, solo controlan tres grupos económicos en el país, les dieron poder. Establecer que solo ellos tengan un acuerdo de precios es darle poder,  a los que ya  tienen el poder, cuando lo único que realmente revierte un esquema inflacionario, es la competencia y no la anulación de la competencia. Hoy no solo los ciudadanos saben, que todo está más caro, a partir del acuerdo, sino, que para no pagar más caro todavía, deben ir a comprar, con quienes hicieron el acuerdo, pero antes aumentaron todos los productos. En suma, si no había acuerdo, se hubiera evitado esta escalada de remarcaciones, que provocó el acuerdo.
 
A todo esto, Clarin además de hacer odiar a Echegaray (que seguro debería renunciar, pero para qué el odio) expone esta verdad de los precios, pero a medias, tan solo exponiendo,  que el acuerdo produjo aumentos, sin profundizar porqué se producen. Indudablemente en esa profundización, no podría evitar afectar a empresas productoras de alimentos y bienes de consumo, que son sus anunciantes, mientras que los supermercados ya no lo son.  Primero gracias a Moreno, que impidió que se publiquen ofertas en diarios y medios y ahora, porque tienen el acuerdo ¿para qué irían a publicitar, si la gente cree que en otros negocios es más caro? (y no es tan así).
 
Lo dijimos en columnas anteriores, el Estado, en una economía de mercado, es un arbitro, que debe sacar poder donde hay mucho y poner donde no hay, redistribuir, que le dicen. Pero no, siempre es a todo  nada en el kirchnerismo y así convierten al Estado en gerente de productos, jefes de negocios corporativos, importadores de tomates y anunciadores de pavadas. Por salirse de su verdadero rol de arbitrar, con reglas claras, que pueden cambiar, según los escenarios, pero que siempre deben equilibrar, terminan no siendo nada, ni Estado, ni  privados. 
 
El pensamiento binario, fundamentalista, extremo,  aplicado a todo, (y hoy por todos) es mucho peor que la crisis, porque si no podemos ver fortalezas, es imposible mejorar las debilidades.Nada es a todo o nada, como dice cada bando o todo es una gran diversidad de factores e ideas, como lo quieran ver, pero sin el aporte de todos los sectores, no se sale de esta crisis (bien al menos)
 
Hoy sostener y defender a Echegaray, porque Clarín lo hace odiar y lo quiere afuera, para el primero que no es bueno, es para el que gobierno (y su militancia) Porque ¿con que cara se va a presentar un inspector de AFIP en un comercio o empresa a hacer una inspección y reclamar impagos, cuando el organismo tiene un titular así? Es serio y los kirchneristas, deberían ser los primeros en reconocerlo. Desde la más dura oposición (no se si el adjetivo adecuado es dura, me refiero a la que no le importan los tiempos democráticos y quieren ver fuera ya a este gobierno) están motorizando "Rebeldía Fiscal" . Lo único que le faltaría a este escenario, con déficit en todo, y de todos los colores, es que ese concepto, prenda en la sociedad ¿se imaginan lo que pasaría? ¿Cómo contribuyentes, que tienen para perder los que no paguen? ¿Cuanto tardaría el gobierno, con sus entes recaudatorios, en regularizar una situación así? tendría que dar planes de pagos de deuda ¿y si lo hacen masivamente, clausurarían a todos los morosos, cuanto tiempo es legal ser moroso? La gente ve y no solo a Echegaray, si no a empresarios como  Cristobal López, que con deuda impositiva se compró Petrobras de Argentina y que luego Nación y Ciudad le volvieron a perdonar deuda por el canon de casino, la gente podría pensar ¿porqué no yo?
 
Sería un desastre.
 
En realidad ya lo es, no hubo ejemplos y hoy es dificil pedirle a la sociedad, lo que los dirigentes,  políticos y empresarios no hacen.
 
Cuando un gobierno perdió el rumbo y este lo perdió, porque no es el kirchnerismo del comienzo,( con un escenario  mucho peor que el actual y el internacional adverso a la región);  demanda que las demás dirigencias, en este caso las empresarias, pongan lo que hay que poner, pero no es así. Todos esperan, nadie hace nada,. Cristina no habla, nunca lo hace, si no tiene buenas que contar y hoy ni mintiendo tiene una buena. Los empresarios no invierten, los sindicalistas ni protestan y los maestros esperan que llegue marzo, momento de empezar las clases, para no empezar y decir, que no aceptan un 20% de aumento, cuando hoy en enero ya lo saben.
 
Vivimos en una sociedad expectante, y con dirigencias acéfalas. 
 
No hay una actitud virtuosa por ninguna parte, salvo la solidaridad, que se sigue viendo en la sociedad, en los momentos difíciles. El problema es que ya no va a haber momentos fáciles y con solidaridad sola,  no alcanza.
 
La presidenta que tantas veces declamó, que la querían destituir, sola y ante el reclamo generalizado de todos, se niega a ocupar su rol. En realidad lo hace y todo lo que cada uno dijo y se desdijo, antes le dijo que lo dijera Cristina.
 
No son los funcionarios, los que se contradicen, es ella que da una orden, acepta una propuesta, la asesoran mal, no le dicen la realidad, se la dicen pero no la acepta y en el fondo, no sabe que hacer.
 
Se está enfrentando a sus propias falacias, al limite donde termina el discurso y comienza la realidad.
 
La certeza de que el dólar va a estar más alto, la creó su gobierno y hoy,  los que tienen dólares, no lo piensan cambiar y los que no, lo buscan cada día.
 
El ejemplo  que se le pide a la sociedad, las dirigencias no lo dieron, y también lo generó su gobierno, hoy no lo puede negar
 
Lo que el estado dio, no le sirvió a la gente para crecer, solo la hizo dependiente y que hoy no puede dar más de lo que da. 
 
Son realidades difíciles,  más cuando siempre las negó. 
 
Pero la Oposición, no está en mejor consideración. Massa le ladra a todos, pero su modelo (gran parte heredado) solo propone cambiar modales y no ganadores y perdedores, Carrió denuncia como siempre ( y siempre con razón) pero no propone algo superador, más allá de la abstracción de "recuperar la República". Cobos critica tibiamente al igual que Binner, pero sin propuestas concretas, de qué hacer en este ahora y Fernádez (Alberto), hoy con Massa, dice que "no puede creer a lo que llegó Cristina" 
 
Me parece que ella tampoco lo puede creer.
 
Como siempre, los militantes,  a los periodistas críticos, nos piden propuestas ("critican pero no se les cae una idea", me dicen) les voy a dar una, aunque los periodistas no estamos para dar ideas (para eso está la política y la militancia) pero se las voy a dar: aunque parezca dificil, si Cristina quiere revertir esto, puede, si al menos empieza, diciendo la verdad. 
 
Decir (y hacer) la verdad por ejemplo sería, si ella cree en el modelo, y pretende que la gente también crea, podría  vender sus 26 propiedades, en pesos, con cheque como indica la ley, pagar los impuestos correspondientes y depositar esos pesos en un banco nacional. Después que libere la venta de dólares tranquila, no habría nadie, que no creyera en su gestión.
 
Fuente: 
Reeditor